Abad, Abbad, Abades

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El linaje Abad (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Abades, Abbad, de Abad, d'En Abad o latinizada de Abbate) constituye una de las más ilustres, preclaras y extendidas estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía inmemorial, servicios de caballería militar y señorío alodial en la Península, cuyo primitivo tronco matriz procede del Señorío de Vizcaya, desde donde sus caballeros fundaron solares en Castilla, en las montañas de Jaca (valle de Tena, Aragón) y en el Principado de Cataluña, proyectando una decisiva y laureada rama militar que capitaneó tropas en la conquista del Reino de Valencia, donde ganaron Alcoi en 1255 y poblaron villas meridionales a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.

Filológicamente procede del sustantivo común de dignidad eclesiástica abad (del latín eclesiástico abbas, abbātis, derivado del arameo abba, «padre»), adoptado en la alta Edad Media como patronímico o sobrenombre alusivo a linajes hidalgos que ejercieron el patronato laico, la abadía secular o la defensa militar y jurisdiccional de monasterios y abadías de fundación familiar.

Tratadistas y nobiliarios señalan que las formas Abad y Abades responden a una sola y misma estirpe. La tradición nobiliaria recoge que caballeros de este linaje en Aragón y Valencia, a raíz de la desgraciada muerte violenta de un deudo cercano acaecida en un lance de armas y venganza de sangre, mudaron temporalmente el apellido adoptando la forma pluralizada Abades para eludir persecuciones de bando, restituyéndose con posterioridad su uso originario indistinto en cancillerías y protocolos notariales.

Quedó consignado en los cartularios monásticos (San Juan de la Peña, Ripoll y San Salvador de Leyre), libros de repartimiento y registros de la Real Cancillería desde los siglos XI y XII como infanzones e hijosdalgo notorios de sangre (de Abbate / d'En Abad).

En el Señorío de Vizcaya, los Abad mantuvieron primitivas casas de armería, torres y ferrerías francas, gozando de hidalguía universal vizcaína y devengando quinientos sueldos en los llamamientos forales de Guernica.

De estos solares matrices salieron caballeros que combatieron en las fronteras de Castilla la Vieja, Toledo y Andalucía, fundando casas en Sevilla, Córdoba y Granada, desde donde miembros de la estirpe pasaron a los virreinatos de Indias, ocupando gobernaciones y regimientos concejiles.

En el Reino de Aragón, don Martín Fernández Abad, señor de Castellanos, fundó en el año 1167 ilustre casa solariega infanzona en el valle de Tena (en las montañas de Jaca, Alto Aragón), prestando servicio de hueste a caballo a los reyes aragoneses.

El insigne cenobio benedictino de Santa María de Ripoll mantuvo estrechos vínculos de vasallaje y hermandad con caballeros de este apellido, confiándoles la capitanía de sus contingentes militares para el servicio de la Corona.

Dimanado de la casa del valle de Tena y vinculado a los intereses patrimoniales del cenobio catalán, don Pedro Abad fue enviado por el abad y los monjes del Monasterio de Ripoll —a expensas del propio cenobio— capitaneando un tercio de tropas escogidas para sumarse a la hueste del rey don Jaime I el Conquistador en las campañas de la conquista del Reino de Valencia.

Destacó con singular bizarría militar entre los capitanes que ganaron la villa de Alcoi en 1255 frente a las sublevaciones acaudilladas por el caudillo Al-Azraq.

Por sus señaladas hazañas de guerra, Pedro Abad fue ricamente heredado en Alcoi, donde levantó casal señorial, extendiéndose su descendencia e influencia nobiliaria por las estratégicas villas de Muro d'Alcoi, la ciudad foral de Xàtiva, Elda y Novelda, ocupando alcaidías de castillos, justicias mayores y oficios concejiles de caballería.

Por sus tempranos nexos con Ripoll y la veguería de Osona, los Abad mantuvieron casas solariegas francas, torres y posesiones agrarias de condición alodial en las diócesis de Girona, Vic y comarcas de Lleida.

Miembros de la estirpe avecindados en la capital del Principado ingresaron formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.

Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo las grafías Abad y Abat en las veguerías de Girona, Osona y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.

Además de su fuerte arraigo en las comarcas meridionales de Alcoi, Muro, Xàtiva y el Vinalopó, caballeros del apellido establecieron casal solariego en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia, en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.

Justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Aragón, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería de Valladolid y de Granada.

Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia, Zaragoza y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén, Santiago, Calatrava, Alcántara y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Sus armas primitivas y las de toda Cantabria son: En campo de gules, un castillo de oro con puertas y ventanas de azur; bordura de oro y en letras de azur el lema “Castro-Abad”

Escudo de armas

Según Juan Alfonso de Guerra traen: En campo de gules, un castillo de oro, abjurado de gules. Bordura de oro y en ella, con letras de azur, este lema: "Castro-Abad".

Escudo de armas

Los de Alcoi, Muro, Xàtiva, Elda, Novelda, Valencia, y los de Andalucía y América, según los Cronistas Juan José Vilar y Psayla, Jorge de Montemayor y Juan Francisco de Hita, traen: En campo de azur, un león rampante de oro, y en el jefe, tres crecientes ranversados de plata, el del centro mayor que los otros dos.

Los de Murcia, Extremadura, Andalucía y América usan las mismas armas que los anteriores, porque de ellos proceden.

Escudo de armas

Los Abad de la villa de Grandas, en Asturias, traen armas distintas de los otros Abad de la misma región, pues su escudo es el siguiente: En azur, un castillo de oro, al pie de éste, dos lobos de oro afrontados, y encima de las torrecillas del castillo dos cuervos de sable.

Escudo de armas

los de Aragón traen: En campo de azur, tres estrellas de ocho puntas, de oro colocadas una y dos y sobre la alta, un creciente de oro ranversado.

Escudo de armas

Los Abad de Loporzano, y su rama en Ayerbe (Huesca) modificaron estas armas de la rama aragonesa, dejando en el centro del escudo una sola estrella, de plata, surmontada del creciente ranversado de oro.

Escudo de armas

Y una nueva modificación hicieron aún en ellas los Abad de Alagón, y fue la de suprimir el creciente que surmontaba la estrella.

Escudo de armas

Los de la rama de Valencia y Puig, según Juan José Vilar Psayla, traen: En campo de azur, un perro (lebrel) rampante al natural, según las concedió Don Jaime I.

Escudo de armas

Los que se apellidaban Abbad (como los de Estadilla, en Aragón), pero que son de Vizcaya, con casa solariega en la anteiglesia de Ceánuri, según Miguel de Salazar, traen: En campo de sinople, una torre de plata, y a la puerta de ésta, dos lebreles pardos con manchas de plata, atados con cadena de oro.

Escudo de armas

Otros Abbad (como los de Estadilla, en Aragón), pero que son de Vizcaya, con casa solariega en la anteiglesia de Ceánuri, según Miguel de Salazar, traen: En campo de sinople, una torre de plata, y a la puerta de ésta, dos lebreles pardos con manchas blancas, atados con cadena de oro.

Escudo de armas

Los que proceden de Aragón, Asturias y Vizcaya, según Francisco Piferrer, traen: En azur, una torre de plata. Bordura de gules, con el nombre "Castro Abad", en letras de oro.

Escudo de armas

Otros de Aragón, según el Cronista Ave de Gracia Dei, usaron: En campo de azur, una torre de plata, y puesto sobre la torre un mote que dice "Castro-Abad", en letras de oro.

Escudo de armas

Otros: En campo de azur, un elefante de oro. Bordura de gules

Escudo de armas

Los originarios de Cueto (Cantabria), según Vicente de Cadenas: En campo de oro, tres roeles de azur, bien ordenados. Bordura de gules, con ocho panelas, de oro.

Escudo de armas

Los Abad, radicados en Madrid, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de gules, un Abad, de oro, con báculo y mitra, mirando ésta hacia dentro.

Escudo de armas

Los originarios del lugar de Viaña, en el valle de Cabuérniga (Cantabria), según Argote de Molina, traen: En campo de sinople, tres veneras de oro. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de oro y cuatro de gules.

Escudo de armas

Los Abad, de Jaca, traen: En campo de azur, tres abarcas de oro con las abarqueras anudadas y dispuestas en triángulo mayor.

Escudo de armas

Los Abad, de Loporzano y Biescas de Tena, usan: Escudo cuartelado: 1º, en campo de azur, una estrella de ocho puntas surmontada de un menguante con las puntas hacia abajo; 2º, en campo de azur, tres estrellas, puestas en triángulo; 3º, en campo de oro, una cruz flordelisada de gules, y 4º, en campo de sinople, un girasol de oro, con un pájaro.

Escudo de armas

Los de la rama de Sicilia, según el anterior Cronista Juan José Vilar y Psayla, y los de Aragón según el Cronista Juan Francisco de Hita, traen: En campo de azur, una garra de león de oro, moviente del flanco siniestro, acompañada de tres estrellas de oro de ocho puntas, colocadas una y dos.

Escudo de armas

Los de Nápoles según Miguel de Salazar usan las estrellas puestas dos y una.

Escudo de armas

Los Abades, según Vicente de Cadenas, usan: En plata, una mata de hinojos, de sinople, sobre ondas de agua de azur y plata. Bordura de plata, con esta leyenda en letras de sable: "Tárdase el Cid".