Abadio, Abadia
El linaje Abadía (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Abadío, de la Abadía, d'En Abadia, Abadias o latinizada de Abbatia) constituye una de las más insignes, preclaras e inmemoriales estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía aragonesa de ricoshombres, servicios de caballería militar en la Reconquista, señorío alodial y magistratura foral en el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y la Corona de Aragón, con primitivo solar de inmemorial antigüedad radicado en las montañas de Jaca (Alto Aragón) y ramificaciones señoriales en Daroca y Calatayud, desde donde el insigne caballero don Pedro de Abadía —regresado de Italia con mesnadas escogidas— sirvió al rey don Jaime I el Conquistador en la toma de Valencia, venció al caudillo musulmán Babut y fue recompensado con el señorío de Polop, fundando la ilustre casa solar de Valencia y proyectando ramas de hidalguía hacia el Principado de Cataluña y Ultramar a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede del término común romance abadía (del latín eclesiástico abbātīa, derivado de abbas, -ātis, «abad», con raíz aramea abba, «padre»), adoptado en la alta Edad Media como designación de posesiones, términos jurisdiccionales o señoríos alodiales vinculados al patronato laico y defensa militar de antiguas abadías o cenobios patrimoniales.
En los protocolos de cancillería, libros notariales y armoriales históricos alternó con regularidad la forma llana mayoritaria Abadía con la desinencia dialectal masculina Abadío, así como fórmulas nobiliarias de pertenencia (de la Abadía o d'En Abadia), respondiendo todas a un idéntico tronco linajudo de nobleza solariega.
Quedó consignado en los cartularios monásticos (San Juan de la Peña, San Pedro de Siresa y San Salvador de Leyre), libros de feudos de Aragón y registros de la Real Cancillería desde los siglos XI y XII como linaje de infanzones de solar conocido e hijosdalgo notorios de sangre (de Abbatia).
Frente a la creencia errónea de algunos autores antiguos que pretendían hacer a Pedro de Abadía el fundador originario del linaje en España procedente de Italia, los más autorizados tratadistas y cronistas del Reino de Aragón constatan que el linaje Abadía es muy anterior a los tiempos de Jaime I.
Su primitivo solar radicó en las montañas de Jaca (Alto Aragón), donde sus caballeros eran calificados de muy nobles infanzones, afirmando las crónicas tradicionales que figuras de esta estirpe ya se hallaron junto a don Pelayo en los orígenes de la Reconquista en Covadonga.
Ramas del tronco jaqués descendieron hacia el sur del reino aragonés, fundando señaladas casas solariegas en las históricas comunidades de villa y tierra de Daroca y Calatayud.
En estas urbes fueron naturales, señores territoriales y vecinos heredados de condición franca y alodial, libres de pechas y tributos serviles, acudiendo al llamamiento de las armas reales en las guerras contra Castilla.
Don Pedro de Abadía no fundó el linaje en España, sino que procedía directamente de la estirpe aragonesa y, tras haber pasado por Italia, regresó a la patria en tiempos de don Jaime I el Conquistador al frente de tropas escogidas para sumarse a la histórica empresa de la conquista del Reino de Valencia.
Durante el asedio y las memorables jornadas de la conquista de la capital foral, don Pedro de Abadía se distinguió con bizarría militar y arrojo, venciendo en singular combate caballeresco cuerpo a cuerpo a un célebre caudillo moro llamado Babut.
Satisfecho y agradecido el monarca don Jaime I por tan extraordinarios servicios de armas, le hizo merced formal del lugar y señorío de Polop (en la Marina Baixa alicantina).
Con esta merced regia, Pedro de Abadía fundó la preclara casa solariega de Valencia, dejando dilatada y distinguida descendencia que desempeñó las primeras magistraturas civiles, cargos de caballería foral y alcaidías de fortalezas.
Ramas del linaje mantuvieron posesiones alodiales, casas solariegas francas y vínculos de parentesco en las veguerías de Lleida, el campo de Tarragona y la diócesis de Girona, acudiendo a las llamadas de hueste y cabalgada del Principado.
Miembros de la estirpe fijaron residencia en la capital condal a partir de los siglos XV y XVI, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo la grafía Abadia en las veguerías de Lleida y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.
Además de su casa patricia en la ciudad de Valencia y el señorío comarcal de Polop, caballeros de este linaje establecieron casal solariego en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes del Reino de Aragón, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.
Justificaron su nobleza de sangre y sentencias ejecutorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Aragón, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Zaragoza, Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén, Santiago y Carlos III) y alcanzaron prebendas canonicales en colegiatas y cabildos catedralicios de la Corona de Aragón.
Armas

Los de Valencia, traen: En campo de azur, un león rampante de oro.

Armas primitivas: Escudo terciado en palo: 1º en campo de plata, un roble de sinople, y al pie de éste un lobo pasante de sable; 2°, en campo de azur, cinco flores de lis de oro, puestas en sotuer, y 3°, en campo de plata, un león rampante de gules.

Julio de Atienza señala que el campo del segundo cuartel es de plata y las flores de lis de azur, quedando así: Escudo terciado en palo: 1º en campo de plata, un roble de sinople, y al pie de éste un lobo pasante de sable; 2°, en campo de plata, cinco flores de lis de azur, puestas en sotuer, y 3°, en campo de plata, un león rampante de gules.

Estas armas primitivas fueron después modificadas de esta forma: Escudo partido: 1º, en campo de oro, un roble de sinople con un lobo pasante, de sable, atravesado al pie del tronco, armado y lampasado de gules, y 2°, en campo de azur, cinco flores de lis, de oro, puestas en sotuer; bordura componada de siete piezas de gules y siete de plata. En las de gules, flores de lis de oro, y en las de plata, leones rampantes de gules.

Julio de Atienza y Vicente de Cadenas señalan que el lobo no está ni armado ni lampasado: Escudo partido: 1º, en campo de oro, un roble de sinople con un lobo pasante, de sable, atravesado al pie del tronco, y 2°, en campo de azur, cinco flores de lis, de oro, puestas en sotuer; bordura componada de siete piezas de gules y siete de plata. En las de gules, flores de lis de oro, y en las de plata, leones rampantes de gules.

Otros, traen: Escudo cuartelado: 1º, en campo de oro, un roble de sinople, con un lobo pasante, de sable, atravesado al pie del tronco; 2°, en campo de azur, cinco flores de lis, de oro; 3°, en campo de sinople, una vaca pasante, de plata, con campanilla al cuello, y 4°, en campo de oro, tres cabezas de moro con los turbantes de gules fileteados de plata; bordura componada de siete piezas de gules y siete de plata. En las de gules, flores de lis de oro, y en las de plata, leones rampantes de gules.

Los Abadía de Cataluña, traen: En gules, un losanje de plata, cargado de una B de sable.

Pellicer consigna este otro: En campo de oro, un árbol de sinople, con un lebrel de gules, atado al árbol por una cadena. Jefe de azur, cargado de un creciente de plata y dos estrellas de oro.

Los de Aragón, según el Cronista Juan José Vilar y Psayla, traen: Escudo cuartelado: 1° y 4°, en campo de azur, un castillo de plata: 2° y 3°, en campo de gules, una banda de oro, engolada en cabezas de dragantes del mismo metal, lampasadas de gules.


