Abellán, Avellán
El linaje Abellán (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Avellán, de Abellán, de Avellán, d'En Abellán, Abellanes o latinizada de Abellano) constituye una noble, preclara e ilustre estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía inmemorial aragonesa, servicios de caballería militar en las huestes de la Reconquista, señorío alodial y regimientos forales en el Reino de Aragón, el Reino de Murcia, el Reino de Valencia y la Corona de Aragón, con primitivo casal solariego infanzón de inmemorial antigüedad radicado en tierras aragonesas —señalando el insigne rey de armas Francisco Zazo y Rosillo su entronque y procedencia directa del linaje de Abella—, desde donde sus caballeros acompañaron al rey don Jaime I el Conquistador en las campañas militares de pacificación y conquista del Reino de Murcia, radicando florecientes ramas de hidalguía en Valencia, Alicante, Orihuela, Lorca y el Principado de Cataluña a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de la voz romance aragonesa y catalana avellà o avellana (del latín abellana / nux Abellana, «avellana», en alusión a la antigua ciudad campana de Abella, famosa por el cultivo de este fruto), articulada como fitotopónimo o sobrenombre alusivo a parajes poblados de avellanos o heredades solariegas resguardadas por arboledas de este fruto silvestre.
El célebre cronista y rey de armas don Francisco Zazo y Rosillo sostiene expresamente en sus nobiliarios que la infanzona casa de Abellán constituye una directa dimanación del ilustre tronco de los Abella, habiendo adoptado la desinencia aumentativa o toponímica romance -án al afincarse en los valles pirenaicos e ibéricos de Aragón.
En los protocolos de cancillería, libros de repartimiento y padrones de infanzonía alternó con regularidad la grafía labial oclusiva Abellán con la labiodental fricativa Avellán (fenómeno de equivalencia fónica y betacismo romance), respondiendo indistintamente a una misma estirpe de probada nobleza solariega.
Quedó consignado en los censos de infanzones de Aragón, en los Libros del Repartimiento de Murcia, en los fueros valencianos y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje hereditario de solar y condición de personas de condición generosa e hijosdalgo (de Abellano / d'En Abellán).
En el Reino de Aragón, la casa de Abellán mantuvo casales solariegos francos de toda pecha en las comarcas pirenaicas e ibéricas, figurando sus miembros en los censos forales como notorios infanzones de devengar quinientos sueldos.
Formaron parte activa del estamento de caballeros e infanzones aragoneses, prestando mesnadas a los soberanos aragoneses en las fronteras de Castilla y en la defensa de los fueros del reino.
Todos los cronistas, nobiliarios y genealogistas concuerdan unánimemente en que los caballeros del linaje Abellán pasaron desde el Reino de Aragón a la histórica campaña de pacificación y conquista del Reino de Murcia acaudillada por el rey don Jaime I el Conquistador en auxilio de su yerno Alfonso X el Sabio de Castilla.
Por sus señalados servicios de armas, arrojo en la toma de fortalezas y vigilancia militar de los términos fronterizos, los caballeros de la estirpe fueron ampliamente heredados en el Libro del Repartimiento de Murcia (1266-1272), recibiendo suertes de tierras de regadío, casas francas y caballerías de labor en la capital murciana, en Lorca, en Jumilla (ganada a los moros por el esfuerzo militar de caballeros de este apellido) y en el valle del Segura.
En estas tierras levantaron casales principales, desempeñando regidurías perpetuas, alcaldías mayores de la Santa Hermandad y procuradurías en Cortes.
Desde las campañas del rey Conquistador, ramas directas del linaje se establecieron de forma definitiva en la ciudad de Valencia, manteniendo casal noble, patronatos píos y vínculos con el patriciado militar foral de la capital.
En la gobernación meridional ultramarina del Reino de Valencia, los Abellán fundaron ilustres casas solares en la ciudad de Alicante y en la noble y episcopal ciudad de Orihuela, así como en villas de las comarcas del Baix Vinalopó y la Marina.
Ocuparon de forma hereditaria oficios de jurados (jurats), justicias mayores, consellers concejiles y capitanes de las milicias de costa para la defensa contra las incursiones del corso berberisco.
Asimismo, caballeros del apellido se avecindaron en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre, ocupando oficios de jurados y receptores de rentas patrimoniales.
Ramas del tronco aragonés mantuvieron posesiones alodiales, casas de campo y vínculos de parentesco en las veguerías del campo de Tarragona, Lleida y la diócesis de Girona, acudiendo a las llamadas de hueste y cabalgada del Principado.
Miembros de la estirpe fijaron residencia en la capital condal a partir de los siglos XVI y XVII, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña constan inscripciones de individuos del apellido gozando de exención de pechas pecheras por fuero de nobleza de sangre.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.
Justificaron su nobleza e infanzonía de sangre ante la Real Audiencia de Aragón, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería de Granada y de Valladolid.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Murcia, Valencia, Zaragoza y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Santiago, Calatrava, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas

Las armas primitivas de Abellán, son: Escudo cortado: 1º, en campo de plata, un avellano de sinople, y 2º, en campo de plata, cinco bandas de gules.

Otros, según Juan de Mendoza, usan: Escudo partido: 1º, de gules; en el jefe, un brazo armado, de plata, con un bastón de oro en la mano, y en la punta tres estrellas también de oro, y 2º, en oro, con un avellano de sinople y un lobo de sable, pasante, al pie del tronco.

Otros, según Manuel Vidal Salvador, traen: En oro, dos lobos de sable, puestos en palo.

Otros, según Morote y Alfonso de Guerra y Sandoval, traen también: Escudo partido: 1º, en campo de oro, tres bandas de gules, y bordura de gules, con ocho sotueres de oro, y 2º, en campo de plata, un avellano con su fruto, de sinople, sumado de un águila de sable, y en la punta cuatro cabezas de moro afrontadas dos a dos.

Los de Lorca (Murcia), y radicados en Madrid, Sevilla, México y California, usan: En campo de gules, trece bezantes, de oro, puestos en cuatro fajas de a tres y uno.

Otros: En campo de oro, tres cabezas de jabalí de sable, bien ordenados.

Los Avellán, de Aragón, radicados en Lorca (Murcia) y Guayaquil (Ecuador), según Vicente de Cadenas, usan: Escudo partido: 1º, en campo de oro, tres bandas de gules, y bordura de gules, con ocho sotueres de oro, y 2º, en campo de plata, un avellano con su fruto, de sinople, surmontado de un águila de sable, y en la punta cuatro cabezas de moro afrontadas dos a dos.

Otros Avellán: En campo de gules, dos espigas, de oro.

Los Avellán, radicados en Perú, usan: En campo de azur, un monte, de oro, sumado de una torre, de plata, almenada, mazonada y aclarada de sable.


