Abrí
El linaje Abrí (con sus variantes históricas, notariales y dialectales d'Abrí, d'En Abrí, Abri, Abril o latinizada de Aprilis) constituye una nobilísima, preclara y antigua estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, alta magistratura foral, diplomacia regia, hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía y señorío alodial en el Reino de Mallorca y el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo solar de arraigada nobleza cívica y militar radicado en la ciudad de Palma de Mallorca, donde sus miembros descollaron como jurados, síndicos plenipotenciarios ante las cortes de Aragón y diputados del reino desde las postrimerías del siglo XIII, proyectando asimismo ramas y vínculos institucionales hacia la ciudad condal de Barcelona y el Reino de Valencia a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede del sustantivo romance catalán y bajolatino abril / abrí (del latín aprīlis, derivado de aperīre, «abrir, brotar la primavera»), adoptado en la época medieval como nombre de pila o sobrenombre de buen augurio asignado a infantes nacidos en dicho mes primaveral, o bien a linajes que obtuvieron una señalada merced o victoria militar en dicha fecha.
En los protocolos de la Real Cancillería, libros del Gran i General Consell y expedientes de órdenes militares alternó la forma aguda Abrí con la variante con conservación de lateral final Abril, así como fórmulas nobiliarias de filiación catalana (d'Abrí o d'En Abrí), aludiendo de forma unánime a la misma estirpe patricia insular.
Quedó consignado en los libros de acuerdos de la ciudad de Mallorca, en los registros de la Real Cancillería de Barcelona y Zaragoza y en las actas de homenajes feudales desde los reinados de Jaime I, Pedro el Grande y Alfonso III de Aragón como linaje de caballeros y personas de condición generosa e hijosdalgo (de Aprilis).
Poco después de la conquista de la isla de Mallorca por don Jaime I el Conquistador, la familia Abrí gozaba ya de una extraordinaria preeminencia política y social en el estamento de ciudadanos y prohombres.
Guillermo Abrí fue elegido y sirvió el cargo de jurado de la ciudad y reino de Mallorca por el estamento de ciudadanos en los años 1282 y 1285.
En 1285, cuando el rey don Alfonso III de Aragón el Franco desposeyó temporalmente de la isla a su tío el rey don Jaime II de Mallorca, Guillermo Abrí figuró como uno de los principales representantes del reino insular designados para prestar juramento de homenaje y fidelidad en nombre de la comunidad al monarca aragonés vencedor.
Al sobrevenir la concordia y transacción diplomática entre el rey de Mallorca y el de Aragón, Guillermo Abrí fue enviado a Zaragoza como síndico y embajador plenipotenciario del Reino de Mallorca, compareciendo ante la corte real aragonesa para ratificar solemnemente los acuerdos de paz y fueros en nombre de la universidad y reino insular.
En el año 1290, continuó la magistratura familiar Pedro Abrí, desempeñando la dignidad foral de jurado de la isla de Mallorca por el estamento de ciudadanos honrados.
Tras la reincorporación formal del Reino de Mallorca a la Corona de Aragón llevada a cabo por don Pedro IV de Aragón el Ceremonioso, se reunió en 1343 la representación foral balear.
En nombre y como diputados de la referida ciudad y reino, prestaron solemne juramento de fidelidad y vasallaje al rey don Pedro los ilustres caballeros Guillermo Abrí, Pedro Abrí y Juan Abrí, consolidando el régimen de privilegios e inmunidades de su linaje.
Durante la época de la Monarquía, el linaje mantuvo el más alto relieve aristocrático a través de brillantes enlaces con la nobleza balear —particularmente con la ilustre casa de los Dezcallar y los Serralta—, ingresando sus miembros en las órdenes militares de caballería de mayor fuste:
Guillermo Abrí Dezcallar (Abuelo): Insigne caballero y militar que vistió el manto y cruz de la Orden Militar de Alcántara, habiendo sido previamente armado caballero de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta), rindiendo señalados servicios navales en el Mediterráneo.
Jorge Abrí (Padre): Siguiendo la tradición de probanza militar, ingresó solemnemente en 1641 como caballero en la insigne Orden de Santiago, tras justificar la limpieza de sangre e hidalguía de sus cuatro costados ante el Consejo de las Órdenes.
Don Guillermo Abrí Dezcallar y Serralta: Coronó esta sucesión nobiliaria al ser armado solemne caballero de la Orden de Alcántara en el año 1700, acreditando en su expediente genealógico la secular nobleza de sus solares mallorquines y sus prerrogativas de caballero.
Por las continuas misiones diplomáticas ante los monarcas de la Corona de Aragón y los estrechos lazos marítimos con la costa continental, miembros de esta estirpe mantuvieron casas de residencia, almacenes alodiales y vínculos de parentesco en la ciudad condal de Barcelona, así como en las veguerías de Girona y el campo de Tarragona.
Ramas de esta casa fijaron residencia en la capital condal a partir de los siglos XVI y XVII, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña constan inscripciones de individuos del apellido gozando de exención de pechas pecheras por fuero de nobleza de sangre.
Caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento de caballeros en el Gran i General Consell de Mallorca, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Mallorca, la Real Audiencia de Cataluña, la Chancillería y las salas de justicia forales de Valencia.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Mallorca, Barcelona y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía, con señalada presencia en la Orden de Alcántara, la Orden de Santiago, San Juan de Jerusalén, Montesa y Carlos III.
Armas

El linaje trae por armas: En campo de oro, un árbol de sinople, de cinco ramas, arrancado.

Otros, de Mallorca: De oro, un árbol de sinople arrancado.


