Abril

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El apellido Abril (con sus variantes históricas y notariales d'Abril, Abrile, Avril o Abrils) constituye una ilustre y extendida estirpe de probada nobleza, infanzonía y arraigo en la Corona de Aragón (con solares primitivos en el Principado de Cataluña, el Reino de Aragón y el Reino de Valencia) y en la Corona de Castilla (con notable solar en Ávila, Segovia y Murcia), así como con proyección hacia el Reino de Mallorca y los virreinatos hispanoamericanos a lo largo de la época bajomedieval y moderna.

El origen de este linaje se articula a partir de varios focos solariegos independientes pero convergentes: en el Principado de Cataluña, sus casales más antiguos se documentan en las comarcas de la Garrotxa, el Gironès, la Plana de Vic y las tierras de Lleida; en el Reino de Aragón, radicó tempranamente en Huesca, Zaragoza y el valle del Jalón; en la Corona de Castilla, floreció un encumbrado solar en la ciudad de Ávila y tierras segovianas; y en el levante peninsular, caballeros del apellido se establecieron en la Plana de Castellón, Valencia, Alicante y Murcia durante las campañas de repoblación foral del siglo XIII.

Etimológicamente procede de la voz romance abril, derivada del latín Aprilis (tradicionalmente asociado al verbo aperire, «abrir», en alusión a la apertura de la primavera y la brotación de la naturaleza); en su génesis onomástica medieval surgió como nombre de pila o sobrenombre devocional conferido a los nacidos durante el cuarto mes del año o en el tiempo litúrgico pascual, consolidándose en los protocolos notariales y censales catalanes, aragoneses y castellanos a partir de los siglos XII y XIII como apellido hereditario de linaje solariego.

Históricamente se distribuyó por Cataluña (Girona, Barcelona, Lleida y Tarragona), el Reino de Aragón (Zaragoza y Huesca), el Reino de Valencia (Valencia capital, Castellón y Alicante), el Reino de Murcia, Castilla la Vieja (Ávila y Segovia), la corte de Madrid, Andalucía y las Islas Baleares (Mallorca); en la actualidad es un apellido de notable y homogénea difusión en toda España, concentrándose el mayor número de portadores en las provincias de Barcelona, Madrid, Murcia, Valencia, Alicante y Sevilla, así como en diversos países de Hispanoamérica.

Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Abril ejercieron una relevante influencia militar, institucional y cultural: en Cataluña figuraron como hombres de paraje y propietarios alodiales y feudales en la cuenca pirenaica, avecindándose desde el siglo XV en Barcelona e integrándose como Ciudadanos Honrados en el Consell de Cent; en Aragón asistieron como infanzones a las convocatorias armadas de la Corona; en Castilla rigieron como regidores y alcaides de fortalezas el cabildo de caballeros de Ávila; y en Valencia y Murcia fundaron casales hidalgos donde desempeñaron cargos de jurados (jurats), escribanos reales y procuradores de rentas.

El linaje cuenta con abundante testimonio documental en los censos y fogatges medievales de Cataluña de 1497 y 1553; en los procesos y actas de las Cortes del Principado de Cataluña, del Reino de Aragón y del Reino de Valencia; en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada, donde constan pleitos y cartas ejecutorias de hidalguía; en el Archivo Histórico Nacional, con expedientes de pruebas de nobleza para el ingreso en las Órdenes de Santiago y Carlos III y para familiares del Santo Oficio de la Inquisición; y en los fondos de los archivos capitulares y diocesanos de Ávila, Girona, Vic, Zaragoza y Valencia.

Entre sus personajes destacó de forma insigne Pedro Simón Abril (c. 1530–1595), célebre humanista, helenista y pedagogo renacentista procedente de la rama aragonesa-valenciana, notable catedrático y autor de trascendentales traducciones de Aristóteles, Platón, Cicerón y Esopo; caballeros e infanzones que tuvieron llamamiento al brazo militar de las Cortes de Aragón y Cataluña en los siglos XVI y XVII; regidores perpetuos y alcaides del castillo y alcázar de Ávila pertenecientes a la rama castellana; y jurados y oficiales concejiles que administraron villas de realengo en el Reino de Valencia y el Reino de Murcia.

En su estatus nobiliario, las ramas de este linaje gozaron del reconocimiento de hidalguía de sangre, infanzonía y nobleza de privilegio: tuvieron asiento en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el brazo de infanzones de las Cortes del Reino de Aragón y en el estamento militar del Reino de Valencia; en Castilla, sus caballeros formaron parte del estado noble urbano de Ávila, litigando y refrendando su hidalguía de sangre ante las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada mediante ejecutorias solemnes; y sus miembros probaron limpieza de sangre y nobleza de costados para ingresar en la Orden de Santiago, la Real y Distinguida Orden de Carlos III y el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.

Sus casas solares radicaron principalmente en casales de caballeros de la Garrotxa, el Gironès, la Plana de Vic y términos de Lleida; en solares infanzones de Huesca, Zaragoza y villas del valle del Jalón; en la casa palaciega y solar hidalgo de la ciudad de Ávila, con ramificaciones en Segovia; en casales hidalgos establecidos en la Plana de Castellón, Valencia, Alicante y la ciudad de Murcia; y en casas solariegas abiertas en la ciudad de Palma de Mallorca.

Su difusión peninsular e internacional se articuló a partir de los solares matrices del nordeste peninsular y de Castilla la Vieja hacia el valle del Ebro, las llanuras litorales valencianas y las comarcas murcianas y andaluzas durante las sucesivas fases de repoblación bajomedieval, pasando a partir del siglo XVI hacia el continente americano, donde fundaron linajes de hondo arraigo y notoriedad social en los virreinatos de Nueva España, del Perú y de Nueva Granada, así como en la región del Río de la Plata.


Armas

Escudo de armas

Una cruz potenzada (desconocemos los esmaltes).

Escudo de armas

Cinco flores de lis en cruz (desconocemos los esmaltes).