Adaya, Adaia
El apellido Adaia (con sus variantes gráficas tradicionales e históricas documentadas en protocolos y armoriales como d'Adaia, Adaya, Adaja, Adayo o Adaies) constituye una estirpe de probada antigüedad, hidalguía de paraje y arraigo en el Principado de Cataluña dentro de la Corona de Aragón, con solares históricos en las comarcas pirenaicas, gerundenses y en la ciudad de Barcelona, así como ramificaciones en el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca a lo largo de la época bajomedieval y moderna.
El origen de este linaje se sitúa en los condados catalanes medievales, con primitivos solares radicados en las comarcas del Alt Empordà, la Garrotxa y el Gironès, donde sus caballeros figuraron como hacendados y señores alodiales, extendiéndose tempranamente hacia la ciudad de Barcelona y proyectándose con posterioridad, a través de las repoblaciones forales y los circuitos mercantiles mediterráneos, hacia el Reino de Valencia y el archipiélago balear.
Etimológicamente procede de la onomástica altomedieval hispánica de raíz bíblica y hebrea Adaiah o Adaja («a quien Yahvé ha adornado» o «testigo de Dios»), adoptado tempranamente como nombre de pila y devoción religiosa en el ámbito cristiano pirenaico y romance, evolucionando fonéticamente en catalán hacia la forma Adaia (o Adaya, con vacilación gráfica en castellano con Adaja); consolidándose en los protocolos notariales y censales a partir de los siglos XIII y XIV como apellido hereditario de probada hidalguía y solar conocido.
Históricamente se distribuyó por el Principado de Cataluña (Girona, Alt Empordà, Garrotxa, Tarragona y Barcelona), el Reino de Valencia (Castellón de la Plana, Sagunto y Valencia capital) y las Islas Baleares (Palma de Mallorca y villas de la Part Forana); en la actualidad es un apellido de frecuencia estadística extraordinariamente baja y selecta en España, concentrándose la mayor parte de sus escasos portadores en las provincias de Barcelona, Girona y Valencia.
Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Adaia ejercieron una relevante influencia foral, militar e institucional: en Cataluña gestionaron patrimonios alodiales y feudales, integrándose desde los siglos XV y XVI en la matrícula de Ciudadanos Honrados de Barcelona y participando en los gremios mayores, la administración municipal y las deliberaciones del Consell de Cent; en el Reino de Valencia desempeñaron de forma continuada oficios de jurados (jurats), escribanos de cámara y procuradores reales; y en Mallorca estuvieron estrechamente vinculados a la administración concejil, al patronato eclesiástico y al comercio marítimo del Mediterráneo occidental.
El linaje cuenta con testimonios documentales en los censos y fogatges medievales de Cataluña de 1497 y 1553, donde constan empadronadas familias Adaia y Adaya en localidades de Girona, Tarragona y Barcelona como hacendados del estamento noble menor; en las actas y procesos de las Cortes del Principado de Cataluña de los siglos XVI y XVII; en los fondos de la Bailía General del Archivo del Reino de Valencia; en los registros de familiares del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Barcelona y Valencia; y en los protocolos notariales y eclesiásticos de los archivos capitulares y diocesanos de Girona, Barcelona y Valencia.
Entre sus personajes destacaron señores y caballeros de casales de la Garrotxa y el Empordà con posesiones alodiales y derechos señoriales; miembros de la matrícula de Ciudadanos Honrados de Barcelona que tomaron parte activa en el gobierno de la ciudad condal a través del Consell de Cent durante los siglos XV y XVI; jurados y escribanos de cámara que sirvieron a la Corona en la ciudad de Valencia y la comarca de la Plana de Castellón en los siglos XIV y XV; canónigos y letrados colegiados que rigieron instituciones públicas; y patronos de fundaciones piadosas en la Part Forana de Mallorca durante la época bajomedieval y moderna.
En su estatus nobiliario, la estirpe gozó del reconocimiento formal de hidalguía de paraje y nobleza de sangre en la Corona de Aragón: miembros de la estirpe concurrieron y tuvieron asiento en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña celebradas a lo largo de los siglos XVI y XVII; caballeros de este apellido obtuvieron confirmaciones de nobleza de sangre y privilegios de Caballero del Principado de Cataluña concedidos por la Corona; y sus individuos probaron legitimidad, nobleza y limpieza de sangre ante el Santo Oficio de la Inquisición, así como para acceder a beneficios canonicales, preeminencias concejiles y colegiaturas de juristas.
Sus casas solares radicaron principalmente en casales de caballeros y hombres de paraje del Alt Empordà, la Garrotxa y el Gironès; en la casa solariega de Ciudadanos Honrados de la ciudad de Barcelona; en el Reino de Valencia, con solares solariegos establecidos en la Plana de Castellón, Sagunto y Valencia capital; y en casas solariegas abiertas en la ciudad de Palma de Mallorca y términos de la Part Forana.
Su difusión territorial y mediterránea se articuló desde los primitivos focos del nordeste catalán hacia el llano litoral y la capital condal, irradiando a partir de los siglos XIV y XV hacia el sur peninsular por las comarcas costeras valencianas al amparo de las repoblaciones forales, proyectándose simultáneamente hacia las Islas Baleares por la vía del tráfico marítimo mercantil y conservando hasta nuestros días un área de dispersión sumamente circunscrita al antiguo ámbito foral de la Corona de Aragón.
Armas
Según Félix Doménech y Roura ostentan: Una cruz flordelisada (desconocemos los esmaltes).
Según Ferran de Sagarra traen: Una cruz paté apuntada (desconocemos los esmaltes).


