Adrino

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El apellido Adrino (con sus variantes históricas, dialectales y notariales documentadas en protocolos y padrones como de Adrino, Hadrino, Adrínez o Andrino) es un linaje noble de notable antigüedad y rotundo origen antroponímico, de carácter minoritario y de un acusado interés onomástico, cuya historia se encuentra íntimamente ligada a la hidalguía de la cornisa cantábrica y a los procesos de repoblación medievales de la Corona de Castilla a lo largo de la época medieval y durante la época de la Monarquía.

El origen de este linaje se sitúa en los valles montañeses del norte peninsular, radicando sus casas solariegas más antiguas en la comarca histórica de Trasmiera (Cantabria) y en las merindades del norte de Burgos, donde sus primitivos miembros ostentaron la condición de hijosdalgos notorios de sangre, vinculados secularmente a la maestría de la cantería monumental, al arte de la arquitectura y a la milicia foral de montaña; desde estos solares matrices cantábricos, sus caballeros marcharon hacia el sur participando activamente en las sucesivas fases de repoblación de la Meseta y las tierras meridionales.

Etimológicamente procede de una derivación o variante romance dialectal del antropónimo latino Hadrianus / Adrianus («natural de la ciudad de Adria»), adoptada en la fonética medieval norteña con la vocal temática final redondeada (Adrino), o bien de un cognomento arcaico derivado de ater / adr- («oscuro», «firme»), consolidándose tempranamente como patronímico hereditario de linaje solariego para identificar a los descendientes de un señor o patriarca de dicho nombre; alternando en los protocolos castellanos con las fórmulas de pertenencia nobiliaria (de Adrino) y con fluctuaciones nasales menores en ciertas escribanías provinciales.

Históricamente se distribuyó por la cornisa cantábrica (Cantabria y norte de Burgos), Castilla la Vieja (Palencia, Valladolid y Segovia), Castilla la Nueva (Toledo, Ciudad Real y Madrid), proyectándose posteriormente hacia Extremadura (Cáceres y Badajoz) y Andalucía oriental (Jaén y Granada); en la actualidad es un apellido de frecuencia demográfica baja y muy singularizada en España, localizándose la mayor parte de sus portadores en la Comunidad de Madrid, Cantabria, Castilla y León y en puntos dispersos de Andalucía y Cataluña.

Durante la época bajomedieval y moderna, los hidalgos de la casa de Adrino mantuvieron un activo protagonismo en la vida civil, gremial y concejil: en las montañas de Cantabria y Burgos figuraron en los padrones de hijosdalgo como maestros mayores de obras, canteros de fábrica y hombres de armas en las levas locales; con el avance de las fronteras medievales se asentaron en villas de realengo de Castilla la Nueva y Extremadura, desempeñando regidurías concejiles, oficios de alcaldes de la santa hermandad por el estado noble y capitanías en las milicias provinciales al servicio de la monarquía hispánica.

El apellido cuenta con testimonios documentales en los censos y padrones de hidalguía y moneda forera de las merindades de Trasmiera y de Castilla la Vieja; en la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, donde constan informaciones genealógicas, pleitos y probanzas contradictorias de nobleza y limpieza de sangre litigadas para la exención de pechos y el acceso a oficios concejiles; en el Archivo Histórico Nacional (sección Inquisición), en expedientes de calificación para familiares del Santo Oficio en los tribunales de Valladolid y Toledo; y en los protocolos notariales y libros sacramentales de las diócesis de Santander, Burgos y Plasencia desde el siglo XVI.

Entre sus personajes destacaron maestros de cantería y arquitectura hidalga de la comarca de Trasmiera que intervinieron en fábricas de iglesias y fortalezas en Castilla durante los siglos XV y XVI; procuradores y alcaldes por el estado noble en concejos de Burgos y Toledo a lo largo de los siglos XVI y XVII; familiares del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que acreditaron la limpieza de linaje de sus cuatro costados; y oficiales de milicias concejiles que sirvieron a la Corona en las guerras peninsulares durante la época bajomedieval y moderna.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre y solar conocido según el fuero de Castilla; varias ramas del apellido probaron de forma contradictoria su nobleza, legitimidad y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid para el desempeño de cargos públicos honoríficos, la acreditación como familiares de la Inquisición y el goce pleno de las exenciones fiscales correspondientes al estamento noble, asegurando la no inclusión en los padrones de pecheros de sus respectivos lugares de vecindad.

Sus casas solares radicaron principalmente en casales de cantería y piedra de sillería de la comarca histórica de Trasmiera (Cantabria); en las casas solariegas y torres de las merindades del norte de Burgos; y en las casas solariegas hidalgas fundadas tras el avance reconquistador en villas de Castilla la Nueva (Toledo y Ciudad Real), con ramificaciones señoriales abiertas con posterioridad en Extremadura y en demarcaciones urbanas de Andalucía oriental.

Su difusión territorial se produjo de manera escalonada de norte a sur siguiendo los ejes tradicionales de repoblación de la Corona de Castilla: partiendo de los valles cantábricos hacia las cuencas del Duero y del Tajo durante los siglos XIV y XV, irradiando seguidamente hacia las dehesas extremeñas y los reinos andaluces, manteniendo a lo largo de las centurias su fisonomía de linaje de solar montañés extendido en pequeñas ramas hidalgas por la geografía peninsular.


Armas

Escudo de armas

En campo de sinople, un ángel, de plata.