Aduna
El apellido Aduna (con sus variantes gráficas tradicionales e históricas documentadas en protocolos y armoriales como de Aduna, d'Aduna o la forma sincopada Adunaga) es un noble y antiguo linaje de origen vasco, de carácter marcadamente toponímico mayor y solariego, de inmemorial hidalguía de sangre y arraigo foral en la provincia de Guipúzcoa dentro de la Corona de Castilla, con posterior proyección hacia el Reino de Navarra, la corte de Madrid, Andalucía y los virreinatos de Ultramar a lo largo de la época bajomedieval y durante la época de la Monarquía.
El origen de este linaje se sitúa en la comarca de Tolosaldea, a orillas del río Oria, habiendo tomado su denominación del término y municipio de Aduna (Guipúzcoa), donde radicó su primitivo y principal casal solariego; desde este solar matriz de montaña, sus ramas e hijosdalgo se extendieron tempranamente por villas forales comarcanas de gran relevancia como Tolosa, Donostia-San Sebastián, Hernani y Elduain, consolidando alianzas con la nobleza de la tierra.
Etimológicamente procede de la lengua vasca (euskera), tratándose de un compuesto toponímico descriptivo de difícil desarticulación por su remota antigüedad, vinculado por diversos filólogos con la raíz orográfica o hidronímica prerromana y vascónica at- / ad- (relacionada con «puerto», «paso», «desfiladero» o curso de agua) combinada con elementos sufijales locativos (-una / -ona, «lugar de», «paraje elevado o de confluencia»); en su génesis onomástica, los señores y dueños del solar primitivo adoptaron el nombre de la villa y heredad de Aduna como apellido hereditario de solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por el territorio histórico de Guipúzcoa (Aduna, Tolosa, San Sebastián, Hernani, Elduain y valle del Oria), el Señorío de Vizcaya, el Reino de Navarra (Pamplona y Merindad de Pamplona), Castilla la Nueva (con sólido arraigo en Madrid) y Andalucía (Sevilla y Cádiz); en la actualidad es un apellido de frecuencia demográfica baja y muy selecta en España, concentrándose la mayor parte de sus portadores en las provincias de Guipúzcoa, Madrid, Navarra y Vizcaya, con presencia de ramas arraigadas en Hispanoamérica (particularmente en México y Filipinas).
Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Aduna mantuvieron una relevante actuación en las instituciones forales y en la administración de la Corona: asistieron como hombres buenos a las Juntas Generales de Guipúzcoa celebradas en diversas villas forales, desempeñaron cargos de regidores, alcaldes ordinarios y procuradores concejiles en los cabildos de Tolosa, San Sebastián y Hernani, participaron activamente en las compañías forales y milicias concejiles para la guarda de las fronteras con Francia y la costa cantábrica, y ocuparon cargos letrados, diplomáticos y de gobierno civil tanto en la península como en la administración virreinal.
El linaje cuenta con abundante constancia documental en los fondos del Archivo General de Guipúzcoa (Tolosa), con expedientes de hidalguía y vecindad foral admitidos solemnemente en Juntas Generales y particulares desde el siglo XVI; en la Sala de los Hijosdalgo y en la Sala de Vizcaya de la Real Chancillería de Valladolid, donde constan rigurosos pleitos y ejecutorias de hidalguía ganados para la exención de pechos y reconocimiento de privilegios de sangre; en los protocolos notariales de los distritos de Tolosa y San Sebastián; en las informaciones de pasajeros a Indias del Archivo General de Indias; y en los libros sacramentales de la parroquia de Santa María de Aduna desde mediados del siglo XVI.
Entre sus personajes destacaron señores del solar de Aduna que figuraron en los primeros pactos concejiles de la comarca de Tolosa en los siglos XV y XVI; regidores y justicias ordinarias que rigieron el concejo de Donostia-San Sebastián a lo largo de los siglos XVI y XVII; capitanes de milicias forales guipuzcoanas que acudieron a los socorros de Fuenterrabía y de la frontera del Bidasoa; y oficiales de la administración hacendística y eclesiásticos de preeminencia que sirvieron a la monarquía hispánica durante la época de la Monarquía.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía inmemorial y de armas poner, amparada en la hidalguía universal reconocida por los fueros de Guipúzcoa a todos los naturales de la provincia de limpio origen; sus miembros probaron reiteradamente su nobleza, legitimidad de cuna y limpieza de sangre ante las Juntas Generales de Guipúzcoa y ante la Real Chancillería de Valladolid para avecindarse en villas castellanas sin tributar por pechos pecheros, ostentar el fuero privativo militar y desempeñar empleos y honores reservados a los hijosdalgo notorios de solar conocido.
Sus casas solares radicaron principalmente en la casa solariega primitiva de la villa de Aduna (Guipúzcoa); en los casales hidalgos de Tolosa, Donostia-San Sebastián, Hernani y Elduain; en las casas solariegas abiertas en el Reino de Navarra en la comarca de Pamplona; y en las ramas avecindadas en la corte de Madrid y en Sevilla, desde donde se proyectaron a las posesiones ultramarinas.
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica a partir del solar primigenio del valle del Oria hacia las principales villas urbanas y mercantiles del litoral y el interior guipuzcoano, irradiando con posterioridad hacia Navarra y hacia los centros políticos y comerciales de la Corona en Castilla la Nueva y Andalucía, protagonizando en los siglos XVII y XVIII el pase de miembros del linaje al continente americano y a las islas Filipinas, donde fundaron destacadas familias de la élite administrativa y comercial virreinal.
Armas
Las primitivas eran: Escudo cortado: 1º, en campo de gules, tres flores de lis de oro, puestas en faja, y 2º, en campo de oro, un árbol de sinople y dos lobos de sable, afrontados y empinados al tronco.
Los de la casa solariega, sita junto a Asteasu y Tolosa, según los Cronista Juan José Vilar y Psayla y Jerónimo de Villa, traen estas otras armas: En campo de oro, tres bandas de azur. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de plata y cuatro de gules.
Otros señalan que la bordura componada es de oro y gules.
También en Asteasu usaron estas últimas armas los Aduna, cuarteladas en sotuer: 1º y 4º, en campo de oro, tres bandas de azur, y 2º y 3º, en campo de azur, dos flores de lis de oro, puestas en situación de faja. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de plata y cuatro de gules.


