Aenlle

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El linaje Aenlle (registrado históricamente también bajo las variantes d'Aenlle, de Aenlle, o en ocasiones sincopado en protocolos notariales antiguos como Aelle o Anlle) constituye una ilustre estirpe de origen toponímico gallego, dotada de una notable antigüedad, inmemorial hidalguía de sangre y una fuerte vinculación histórica con las tierras del noroccidente de la península ibérica, desde donde sus caballeros proyectaron casas solariegas y señoríos hacia el occidente de Asturias, la Corona de Castilla y el continente americano a lo largo de la época bajomedieval y durante la época de la Monarquía.

El origen de este linaje se sitúa en el interior de Galicia, habiendo tomado su nombre directamente de la pequeña aldea medieval de Aenlle, perteneciente a la parroquia de San Mamede de Ribas de Miño, en el municipio de O Páramo, provincia de Lugo; desde este primitivo solar y término lucense, el linaje cobró una inmensa fuerza señorial y heráldica al cruzar la ría del Eo hacia las comarcas limítrofes del occidente del Principado de Asturias, donde fundó casas solariegas de gran solera en los concejos de Castropol, Vegadeo y Taramundi, cuyos miembros figuraron históricamente en los padrones concejiles de nobles e hidalgos como regidores perpetuos, justicias, oficiales de la milicia y hacendados de extensos mayorazgos.

Etimológicamente procede de la toponimia gallego-portuguesa y romance medieval noroccidental, derivado de una evolución fonética romance a partir de un étimo de raíz prerromana o latina vinculado al relieve orográfico y a los accidentes fluviales del curso del Miño (emparentado con voces del sustrato galaico alusivas a hendiduras, ribazos o corrientes encajadas); en la documentación medieval, los caballeros nacidos y señores de la referida heredad adoptaron el topónimo de su aldea solariega como apellido hereditario de solar y armas conocido, fijando la grafía con el grupo vocálico inicial característico Ae- y la palatal lateral -nll-, propia del ámbito lingüístico galaico-asturiano.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Lugo (O Páramo, Sarria y Mondoñedo), el occidente del Principado de Asturias (Castropol, Vegadeo, Taramundi y Tapia de Casariego), extendiéndose hacia Oviedo, la corte de Madrid, los puertos de Galicia y Andalucía (Cádiz y Sevilla), y adquiriendo una relevante proyección ultramarina a partir de los siglos XVIII y XIX en las Antillas (de forma muy destacada en la isla de Cuba, con ramas de gran arraigo patricio en La Habana y Matanzas), así como en el virreinato del Río de la Plata y México; en la actualidad es un apellido de frecuencia estadística reducida y muy selecta en España, concentrándose la mayor parte de sus portadores en Asturias, Lugo, A Coruña y Madrid.

Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Aenlle desempeñaron una continuada labor en el régimen concejil, la milicia y la judicatura territorial: gobernaron casales solariegos y pazos de vínculo franco, asistieron a las asambleas de los estados nobles en los concejos del Eo-Navia, ocuparon cargos de regidores, alcaldes ordinarios por el estado de hijosdalgo y procuradores generales en Castropol y Vegadeo, mandaron compañías de milicias urbanas y provinciales encargadas de la vigilancia de la costa cantábrica, y concertaron ventajosas alianzas matrimoniales con las más calificadas estirpes hidalgas de la comarca galaico-asturiana.

El linaje cuenta con abundantes testimonios documentales en los libros de acuerdos y padrones del estado noble del Archivo Municipal de Castropol y de los concejos del occidente asturiano; en los expedientes de pleitos litigados y sentencias de la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, donde constan ejecutorias de hidalguía ganadas por los Aenlle para el goce pleno de sus prerrogativas estamentales; en los protocolos notariales de los distritos de Ribadeo, Mondoñedo, Castropol y Luarca; en los fondos de la Real Audiencia de Oviedo; en las informaciones de limpieza de sangre del Archivo General de Indias (Sevilla); y en los libros sacramentales de las diócesis de Mondoñedo-Ferrol y Oviedo desde el siglo XVI.

Entre sus personajes destacaron señores de pazos y casas fuertes en Lugo y Asturias durante los siglos XV y XVI; regidores del estado noble y alcaldes mayores en el concejo de Castropol a lo largo de los siglos XVI al XVIII; oficiales de la Real Armada y de los regimientos de infantería de línea de la monarquía hispánica; letrados de audiencias reales; y destacados hacendados, administradores de rentas reales y comerciantes matriculados en la isla de Cuba que alcanzaron relevante notoriedad económica y social en la época colonial de los siglos XVIII y XIX.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre, notoriedad de casa solariega y armas poner según las leyes de la Corona de Castilla: para asegurar el libre uso de sus blasones, la exención total de pechas, tributos y cargas reales impuestas al estado llano o pechero, y el acceso a dignidades de república, diversas ramas de la familia Aenlle litigaron y probaron con éxito su condición de hidalgos notorios ante la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo reales cartas ejecutorias que confirmaban su inmemorial nobleza y la de sus ascendientes por ambas líneas.

Sus casas solares radicaron principalmente en la primitiva aldea solariega de Aenlle en San Mamede de Ribas de Miño (O Páramo, Lugo); en los palacios y casales de sillería de los concejos de Castropol, Vegadeo y Taramundi en el occidente de Asturias; en las casas señoriales fundadas con posterioridad en Mondoñedo y Ribadeo; en la corte de Madrid; y en las residencias palaciegas y de hacendados erigidas en la ciudad de La Habana (Cuba).

Su difusión territorial se caracterizó por su avance desde el solar lucense primitivo hacia la cuenca del río Eo, afianzando en el occidente asturiano el núcleo de mayor poderío señorial y demográfico de la estirpe, desde el cual se proyectaron hacia los centros de la administración borbónica y, mediante el floreciente comercio marítimo y militar del siglo XVIII, hacia las plazas de Ultramar, conservando en el ámbito caribeño una memoria genealógica de indudable prestigio social e histórico.


Armas

Escudo de armas

Los originarios de Villaboa, y sus ramas en La Coruña y Buenos Aires, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de sinople, una tienda de campaña, de oro, rodeada de estacas, clavadas, también de oro.

Escudo de armas

Los del lugar de Santiso, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de sinople, cuatro patas de caballo, puestas en dos palos, de oro.

Escudo de armas

Otros traen: En oro, dos montañas, de sinople, sumadas cada una de ellas de una torre.