Aguada, Aguado

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El apellido Aguado es un apellido toponímico y antroponímico de gran antigüedad y nobleza en España. Es uno de los linajes más tradicionales de la cornisa cantábrica y de la meseta castellana, cuyo origen histórico se encuentra documentado desde los primeros siglos de la Reconquista.

El término Aguado procede directamente del latín aquatus, que en castellano antiguo hacía referencia a "lugar abundante en agua", "terreno regado" o, en su acepción física, a algo impregnado o mezclado con agua. Como apellido de origen Toponímico se asignó a familias que poseían o vivían en parajes, caseríos o heredades caracterizados por la abundancia de manantiales, ríos o pozos de agua. El solar primitivo y más célebre considerado la cuna del linaje se sitúa en las montañas de Trasmiera (históricamente parte de las Asturias de Santillana, hoy en la comunidad de Cantabria).

Cronistas antiguos recogen una leyenda caballeresca que atribuye el apellido a un caballero godo que, durante un asedio contra los musulmanes, logró abastecer de agua a las tropas cristianas sedientas a riesgo de su vida, recibiendo del rey el sobrenombre de el Aguado como timbre de honor.

Se establecieron casas de gran relevancia en Tierra de Campos (Palencia) y en Medina del Campo (Valladolid). De estas líneas salieron destacados regidores, oidores y militares.

En los siglos XVI y XVII, miembros del apellido alcanzaron altas dignidades eclesiásticas y cortesanas en la capital del Reino. Destaca la figura de Fray Pedro Aguado (siglo XVI), misionero franciscano y cronista que escribió importantes obras sobre la conquista de América del Sur.

En el siglo XIX, una de las figuras más influyentes de este apellido fue Alejandro María Aguado (1784–1842), banquero y militar sevillano que se convirtió en uno de los hombres más ricos de Europa, mecenas de las artes en París y a quien el rey Fernando VII otorgó el marquesado de las Marismas del Guadalquivir.

Al tratarse de un linaje de notables hidalgos, constan cientos de expedientes de limpieza de sangre e hidalguía en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, así como el ingreso de numerosos caballeros Aguado en las Órdenes de Santiago, Calatrava, Carlos III y San Juan de Jerusalén (Malta).


Armas

Escudo de armas

Las que tomó por concesión del Rey Don Fernando III el Santo el caballero Fortún Sáez, fundador del apellido Aguado y del solar de este linaje en la villa de Aguilar de Campóo, y las que siguieron usando sus descendientes, son: En campo de plata, cinco fajas ondeadas de azur, surmontadas de una cabeza de moro con turbante blanco y chorreando sangre por el corte del cuello. Bordura de oro, con ocho aspas de gules.

Escudo de armas

Estas armas, como ya hemos dicho, fueron aumentadas por Antonio Aguado, descendiente directo del caballero Fortún, en virtud del premio que le otorgó el Emperador Don Carlos V por los servicios que le había prestado en la campaña de Flandes, quedando su escudo organizado en la siguiente forma: Escudo cuartelado: 1º y 4º, las armas de su antecesor, Fortún, y 2º y 3º, en campo de plata, un castillo de gules. Bordura de oro, con ocho aspas de gules, que es también la misma que lleva el escudo del citado Fortún.

Escudo de armas

Los de Asturias, Castilla y Andalucía, según el Cronista Juan José Vilar y Psayla, traen: En campo de plata, un árbol de sinople, sobre ondas de agua de azur y plata, y un lebrel blanco atado al tronco con cadena de sable.

Escudo de armas

Los Aguado del solar del valle de Carricedo, en Burgos, traen estas armas: Escudo partido: 1º, en campo de púrpura, un castillo de piedra, aclarado de oro, surmontado de una estrella también de oro, de seis puntas, y 2º, en campo de gules, cuatro bandas de plata. Bordura de azur, con cuatro flores de lis de oro.

Escudo de armas

Los de las Montañas de Burgos, según el Cronista del Emperador de Don Carlos V, Ave de Gracia Dei, usan: En campo de gules, un castillo de plata, y en punta, ondas de agua de azur y plata.

Escudo de armas

Los de las Montañas, según el Cronista Juan Francisco de Hita, usaron: En campo de plata, un árbol de sinople y arrimado al tronco un lobo de sable andante.

Escudo de armas

Los de Pinillos y Lumbreras (La Rioja), según los Cronistas Francisco Gómez Arévalo de Villafufre y José Pellicer y Tovar, usan: En campo de gules, un castillo de plata, aclarado de azur. Bordura de azur, con ocho aspas de oro.

Escudo de armas

Los radicados en Munera (Albacete), según Vicente de Cadenas: En campo de oro, un cañón, de sable.

Escudo de armas

Los radicados en Ribera de Grajal (León): En campo de sinople, una banda de gules, perfilada de oro.

Escudo de armas

Los de Zaragoza traen: En campo de gules, tres bandas de plata. Bordura componada de doce piezas: seis de plata, con un sotuer de gules, y seis de gules, con un sotuer de plata.

Escudo de armas

Otros: En campo de sinople, una torre de plata, sobre ondas de agua de azur y plata.

Escudo de armas

Por haberse hallado en la Batalla de Arrigorriaga usaron: Escudo partido: 1º, en campo de sinople, una torre de plata, sobre ondas de agua de azur y plata, y 2º, en campo de plata, dos lobos andantes de sable.