Aibelles, Aybelles, Ayvelles
El linaje Aibelles (registrado históricamente también bajo las variantes gráficas, notariales y dialectales Aibellas, Abellas, d'Aibelles, de Aibelles o las formas catalano-aragonesas arcaicas Aybelles y Ayvelles) constituye una noble estirpe de origen toponímico de gran antigüedad, probada hidalguía de sangre y acusada singularidad en la península ibérica, cuyas raíces históricas y solares solariegos se localizan de forma primordial en los antiguos reinos del norte peninsular, con un foco muy definido en las comarcas pirenaicas y prepirenaicas de la Corona de Aragón (particularmente en el Alto Aragón y los confines occidentales de la Cataluña Vieja), desde donde sus caballeros proyectaron casales armeros y ramas de infanzonía hacia el valle del Ebro, las tierras llanas de Lleida, la ciudad de Zaragoza y la corte de Madrid a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época de la Monarquía.
El origen de este linaje se sitúa en los valles y estribaciones montañosas del Pirineo central y oriental, ubicándose sus casas armeras y caserones primitivos en términos septentrionales del Reino de Aragón (en enclaves de la provincia de Huesca —comarcas de la Ribagorza, Sobrarbe y Somontano— y las zonas altas de las Cinco Villas en Zaragoza) y en las demarcaciones prepirenaicas limítrofes del Principado de Cataluña (en las comarcas leridanas del Pallars Jussà, la Noguera y el entorno de Lleida); en estos confines de recia orografía, los Aibelles pertenecieron al estamento de la pequeña nobleza rural y caballeros de mesnada comarcal, señoreando heredades alodiales y caserones solariegos con derecho privativo a colocar escudo de armas en sus portales y vinculados a la custodia de pasos de montaña, figurando en los censos forales, fogajes medievales y registros de infanzonía como hidalgos de sangre de condición libre y propietarios francos exentos de tributos comunes pecheros.
Etimológicamente procede de la toponimia romance pirenaica altomedieval sobre un sustrato de raíz orográfica o fitonímica: se vincula con la evolución dialectal y palatalizada de formas del romance aragonés y catalán arcaico emparentadas con abella / avella (del latín apicula, «abeja», en alusión a colmenares silvestres o parajes de apicultura rústica), o bien derivado del fitónimo latino avellana / *abellana (avellaneda o bosque de avellanos montañosos), precedido por la diptongación inicial característica ai- / ay- documentada en la toponimia menor pirenaica oriental (en paralelo a formaciones como Aiber, Aiguabella o Aibellas), complementado por el sufijo abundancial y colectivo romance -elles / -ellas («el paraje de las avellanedas» o «el coto de los colmenares»); en la práctica notarial y de cancillería de los siglos XV y XVI, este nombre toponímico se consolidó como patronímico hereditario fijo de linaje y armas conocido para distinguir a los señores originarios de dichos casales.
Históricamente se distribuyó por el Alto Aragón (Huesca, Barbastro, Graus, Benabarre y comarca de las Cinco Villas en Zaragoza), las tierras prepirenaicas y llanas de Lleida (Tremp, Balaguer y Lleida capital), la ciudad de Zaragoza, el Reino de Valencia y la corte de Madrid; en la actualidad es un apellido de frecuencia estadística extraordinariamente baja en España, considerado una auténtica reliquia de la onomástica nobiliaria pirenaica y clasificado como un linaje infrecuente de acusada singularidad demográfica, conservándose testimonios documentales selectos en protocolos notariales, pleitos forales y libros parroquiales de Aragón, Cataluña y Madrid.
Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Aibelles mantuvieron una continuada y activa intervención en la gobernación concejil, la judicatura foral y el servicio de armas: gobernaron caserones armeros francos de vínculo libre, asistieron como hombres buenos a las asambleas locales de infanzones en Aragón y a las reuniones de prohombres en Cataluña, desempeñaron oficios de jurados concejiles, regidores y justicias en villas oscenses y leridanas, y sirvieron con monturas y armas en las levas forales convocadas para la custodia de los puertos de montaña y la defensa fronteriza ante las incursiones bélicas al otro lado de la cordillera.
El linaje cuenta con testimonios documentales en los procesos de firmas e infanzonía de la Real Audiencia de Zaragoza conservados en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona) y en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza; en los fondos de la Corte del Justicia de Aragón; en los protocolos notariales históricos de los distritos de Huesca, Barbastro, Tremp y Balaguer; en los libros de fogajes del Reino de Aragón y del Principado de Cataluña de los siglos XV y XVI; en la Real Chancillería de Valladolid para ramas castellanas; y en los libros sacramentales de las parroquias del Pirineo aragonés y catalán desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron señores de caserones armeros en la Ribagorza y el Pallars que suscribieron pactos y concordias señoriales durante los siglos XV y XVI; infanzones que defendieron y sostuvieron con éxito procesos de salva de infanzonía ante la Real Audiencia de Zaragoza para salvaguardar sus preeminencias frente a las pretensiones de imposición fiscal concejil; jurados y procuradores que representaron al brazo de caballeros en las asambleas locales de Aragón; y oficiales de infantería que sirvieron a la Corona en las compañías territoriales de defensa pirenaica a lo largo de los siglos XVI y XVII.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de infanzonía de sangre, nobleza rural notoria y de armas poner, amparada en los fueros y leyes fundamentales del Reino de Aragón y en las constituciones del Principado de Cataluña: para mantener inexpugnables sus prerrogativas estamentales (singularmente la exención absoluta del pago de impuestos comunes, pechas, tallas, cuarteles y alcabalas pecheras, así como el fuero judicial privativo y el derecho a portar armas ofensivas y defensivas), los miembros de este linaje (registrados indistintamente bajo las formas Aibelles o Aibellas) justificaron rigurosamente su legítima filiación hidalga y limpieza de sangre ante las autoridades concejiles y los altos tribunales reales, obteniendo autos y sentencias que ratificaron su calidad nobiliaria y les confirmaron el uso pacífico de sus blasones familiares.
Sus casas solares radicaron principalmente en los caserones armeros y casales solariegos del Alto Aragón (en comarcas de Huesca y el norte de Zaragoza); en las casas solariegas y de vínculo de la zona prepirenaica de Lleida (comarcas del Pallars y la Noguera); en las casas secundarias avecindadas en la ciudad de Zaragoza y en la ciudad de Lleida; y en las ramas establecidas con posterioridad en la corte de Madrid.
Su difusión territorial se produjo de manera escalonada desde las fortalezas y valles montañosos pirenaicos hacia las villas agrícolas intermedias del curso del Cinca, del Segre y del Ebro, afianzando alianzas matrimoniales con otras familias de la pequeña infanzonía rural de montaña antes de proyectar a miembros de la familia hacia la administración municipal, el estado eclesiástico y la corte central de la monarquía.
Armas

En campo de plata, un sotuer de gules, acompañado de cuatro merletas de sable.


