Aicardo, Aycardo

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El linaje Aicardo (registrado históricamente también bajo las variantes gráficas, notariales y paleográficas Aycardo, d'Aicardo, de Aicardo, o sus formas romances matrices italianas y provenzales Aicardi, Accardi y Aicart) constituye una ilustre estirpe de carácter estrictamente antroponímico y notable distinción histórica, comercial e institucional en la península ibérica, introducida en los reinos hispánicos a través de las influyentes corrientes migratorias patricias del Mediterráneo occidental, con su matriz secular en la República de Génova (Liguria), desde donde sus miembros se asentaron en los principales puertos de la Corona de Castilla y el arco mediterráneo peninsular, estableciendo su solar más célebre, fecundo y documentado en la provincia de Cádiz al calor de la Carrera de Indias a lo largo de los siglos modernos y durante la época de la Monarquía.

El origen de este linaje se sitúa en el patriciado urbano, mercantil, naval y financiero de la República de Génova, enclave desde el cual familias de navegantes, asentistas de la Real Hacienda y banqueros del gremio de la nación genovesa se desplazaron desde el siglo XVI hacia plazas estratégicas de la monarquía hispánica como Sevilla, Cádiz, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Málaga, Cartagena, Alicante y Barcelona; en estos centros cosmopolitas, los Aicardo adquirieron carta de naturaleza, fundaron casas comerciales y mayorazgos de vínculo, adquirieron heredades alodiales y se integraron de forma distinguida en la oligarquía urbana y en las instituciones concejiles, destacando sobremanera su raigambre en la bahía gaditana, convertida a partir del siglo XVIII en la cabecera del monopolio mercantil con el continente americano.

Etimológicamente procede de la antroponimia germánica occidental antigua, derivado del nombre propio de varón *Eggihard / *Agihard (compuesto por las raíces protogermánicas *agjō / egge, «filo de la espada», «corte del arma» o «punta acerada», y *hardu- / hart, «fuerte», «duro», «audaz» o «valeroso», significando literalmente «aquel que es duro o temible en el filo de la espada» o «firme combatiente»); la voz latina medieval se fijó en la Romania meridional como Aicardus / Aicart, adaptándose en los dialectos itálicos noroccidentales como Aicardo / Aicardi; al naturalizarse en los protocolos notariales y chancillerías castellanas a partir del siglo XVI, el étimo se conservó como apellido patronímico hereditario de linaje y armas conocido sin perder su prestancia originaria.

Históricamente se distribuyó de manera primordial por la provincia de Cádiz (Cádiz capital, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera), la ciudad de Sevilla, la comarca de Málaga, el litoral levantino y catalán (Alicante, Valencia y Barcelona) y la corte de Madrid; en la actualidad es un apellido selecto y de frecuencia demográfica minoritaria en España, situándose su mayor concentración histórica y estadística en Andalucía (con Cádiz a la cabeza), con núcleos notables en la Comunidad de Madrid y Cataluña debidos a los flujos migratorios internos; paralelamente, a consecuencia de las emigraciones transatlánticas de los siglos XIX y XX desde los puertos andaluces e italianos, el apellido alcanzó una dilatada y consolidada implantación en América Latina, singularmente en Argentina, Uruguay, Colombia y México.

Durante la época moderna y contemporánea, los miembros de la casa de Aicardo mantuvieron una continuada y relevante intervención en el alto comercio marítimo, la magistratura civil, las letras y la vida eclesiástica: integraron el Consulado de Cargadores a Indias, ostentaron cargos de regidores, síndicos y diputados del comercio en el cabildo de Cádiz, financiaron armadas reales y expediciones ultramarinas, y destacaron en las academias científicas y literarias; en el ámbito religioso y humanístico sobresalió de forma eminente la figura del jesuita, crítico literario e historiador don José Manuel Aicardo (1861-1932), preclaro erudito gaditano, miembro correspondiente de la Real Academia Española y autor de fundamentales comentarios a las obras de Santa Teresa de Jesús y a la historia de la Compañía de Jesús.

El linaje cuenta con testimonios documentales en los protocolos notariales históricos de Cádiz y de El Puerto de Santa María conservados en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz; en los libros de acuerdos y padrones de vecinos y extranjeros naturalizados de los archivos municipales de Cádiz y Sevilla; en los fondos del Archivo General de Indias (Sevilla), en las series de Consulados, Contratación y licencias de pasajeros; en los pleitos de hidalguía y cartas de naturaleza de la Real Chancillería de Granada; en los archivos de la Compañía de Jesús; y en los libros sacramentales de las parroquias gaditanas y sevillanas desde finales del siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron consortes y maestres de navíos matriculados en la Carrera de Indias durante los siglos XVII y XVIII; banqueros y procuradores de la nación ligur que negociaron asientos con la Corona; don José Manuel Aicardo, ilustre polígrafo y orador sagrado; juristas que integraron las audiencias territoriales; y hacendados y diplomáticos que en las repúblicas hispanoamericanas del Río de la Plata y el Caribe alcanzaron elevadas magistraturas públicas a lo largo de los siglos XIX y XX.

En su estatus nobiliario y cívico, las ramas hispanas del linaje gozaron del reconocimiento de su condición patricia originaria y pureza de sangre: al afincarse en los reinos de la Corona de Castilla y en las Indias, justificaron la legitimidad de sus ascendientes, su limpieza de linaje y el ejercicio de actividades exentas de todo oficio mecánico vil ante las justicias ordinarias y tribunales de la Real Chancillería de Granada, obteniendo cartas de naturaleza, fueros privilegiados del comercio y sentencias de reconocimiento estamental que les permitieron avecindarse en condición de distinción, vincular haciendas en mayorazgo y acceder al ejercicio de regidurías y oficios concejiles reservados al patriciado urbano y la hidalguía.

Sus casas solariegas y sedes patrimoniales principales radicaron originariamente en los palacios del patriciado de Génova (Liguria); en las casas-palacio de cargadores a Indias de la ciudad de Cádiz y de El Puerto de Santa María; en las casas comerciales de Sevilla y Málaga; en los casales avecindados en Barcelona y la corte de Madrid; y en las residencias solariegas y estancias fundadas con posterioridad en Buenos Aires, Montevideo y Bogotá.

Su difusión territorial se articuló a través de las rutas marítimas y comerciales del Mediterráneo occidental hacia el litoral atlántico andaluz, consolidándose en torno a la bahía de Cádiz como núcleo emisor hacia el continente americano, donde sus ramas se arraigaron mediante alianzas matrimoniales con otras familias de la burguesía comerciante, terrateniente y titulada de ultramar.


Armas

Escudo de armas

Los Aicardo traen: En campo de sinople, un caballo, de oro, enjaezado, de gules.

Escudo de armas

Los Aicardo, de Venecia, según J.-B. Rietstap y G.B. Di Crollalanza, traen: En campo de azur, una faja de oro, acompañada de cuatro ramas de árbol de lo mismo, puestas tres en jefe, en situación de faja, y una en punta.

Escudo de armas

Otros Aycardo: En campo de oro, un guerrero de sable, con una espada en su diestra y una bandera en su siniestra.