Aicinena, Aycinena
El linaje Aicinena (registrado históricamente también bajo las variantes gráficas, notariales y paleográficas Aycinena, Aitzinena, Aizcinena, Aycynena, d'Aicinena o de Aycinena) constituye una de las más ilustres, preclaras e influyentes estirpes de origen toponímico foral y nobleza de sangre inmemorial de la península ibérica, dotada de una rancia solera nobiliaria y un extraordinario protagonismo histórico en la diplomacia, el comercio transatlántico, la alta administración virreinal y la gobernación de ultramar, cuya cuna secular y solares armeros radican de forma indiscutible en la Comunidad Foral de Navarra, desde donde sus caballeros proyectaron casas de hidalguía hacia la corte de Madrid, el Virreinato de la Nueva España y la Capitanía General de Guatemala a lo largo de los siglos modernos y durante la época de la Monarquía.
El origen de este linaje se sitúa en los valles atlánticos pirenaicos del norte de Navarra, radicando su solar originario, palacio de armas y caserío solariego primitivo en el histórico Valle de Baztán (con asientos principales documentados en las demarcaciones de Arizkun, Elbete y Elizondo); en este término foral, célebre por su estatuto de hidalguía colectiva inmemorial, los señores del palacio de Aicinena rigieron patrimonios alodiales y casales francos de vínculo libre, figurando en los apeos, censos forales y libros de fuegos como nobles hijosdalgo de condición libre y propietarios de heredades exentas de toda pecha pechera o carga servil.
Etimológicamente procede de la lengua vasca (euskera), tratándose de una denominación toponímica y habitacional de estricto arraigo descriptivo: se estructura sobre el étimo vascónico orográfico y posicional aitzin / aizin («delante», «frente a», «parte delantera» o «solar ante la peña»), al que se adiciona el elemento morfológico de pertenencia señorial o posesión alodial -en- y el sufijo locativo o de vivienda -a (Aitzin-en-a > Aicinena / Aycinena), significando en su conjunto «la casa de la parte delantera», «el casal situado enfrente» o «la heredad de la parte anterior»; en los protocolos notariales y ejecutorias de los siglos XVII y XVIII, este nombre solariego se consolidó como cognomento patronímico hereditario fijo de ricahembra y armas conocido, alternando con naturalidad gráfica entre la i latina y la y griega.
Históricamente se distribuyó por el Valle de Baztán (Arizkun, Elizondo, Elbete), la Merindad de Pamplona, la provincia foral de Guipúzcoa (Donostia-San Sebastián), la villa y corte de Madrid, y en el continente americano de forma hegemónica en el Reino de Guatemala (Santiago de los Caballeros de Guatemala y Nueva Guatemala de la Asunción), con ramificaciones en la Ciudad de México y el virreinato novohispano; en la actualidad es un apellido de notable interés genealógico, prestigio histórico y reducida frecuencia estadística en España, conservándose con especial notoriedad y peso patrimonial en Centroamérica y en núcleos familiares selectos de Navarra y Madrid.
Durante los siglos XVII y XVIII, los miembros de la casa de Aicinena mantuvieron una destacada y continuada intervención en la milicia foral, la judicatura y el servicio a la Corona: gobernaron casales palaciegos francos de vínculo libre, asistieron a las asambleas generales de valle y a las Cortes del Reino de Navarra, desempeñaron oficios de regidores, alcaldes del estado noble y procuradores, y sirvieron con monturas y armas en las levas forales organizadas para la guarda de las aduanas y pasos de montaña frente a incursiones militares foráneas.
La rama más célebre, fecunda y trascendental del linaje en Ultramar fue fundada por don Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen (1729–1796): nacido en el solar navarro baztanés, pasó a la Nueva España y se estableció en la Capitanía General de Guatemala, donde erigió el complejo mercantil y financiero más poderoso e influyente de Centroamérica; financió a su propia costa compañías y defensas militares frente a los corsarios y piratas ingleses, controló las rutas exportadoras del añil y la plata, y fue nombrado coronel de las milicias de caballería; en reconocimiento a su inmensa lealtad y extraordinarios servicios a la Corona, el rey Carlos III le otorgó mediante Real Cédula de 1783 el título de Marqués de Aycinena con el vizcondado previo de San Jerónimo; sus descendientes conformaron la dinastía política más influyente de la historia guatemalteca (el célebre «Clan Aycinena»), con figuras de primer orden como don Mariano de Aycinena y Piñol, prócer de la independencia y Jefe de Estado de Guatemala, don Juan José de Aycinena y Piñol, obispo, letrado y ministro de Estado, y don Pedro de Aycinena y Piñol, presidente interino de la República y canciller.
El linaje cuenta con una formidable constancia documental en los fondos de la Real Corte Mayor y del Real Consejo de Navarra conservados en el Archivo General de Navarra (Pamplona); en los fondos de la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid; en la Sección de Títulos y Grandezas del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Indias (Sevilla), en las series de Audiencia de Guatemala, Contratación y títulos nobiliarios; en el Archivo General de Centro América (Ciudad de Guatemala); en los protocolos notariales de Elizondo y Pamplona; y en los libros sacramentales de las parroquias baztanesas y guatemaltecas desde el siglo XVI.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía universal inmemorial, nobleza de sangre notoria y de armas poner, amparada en los fueros y leyes fundamentales del Reino de Navarra: por descender por línea recta varonil de legítimo matrimonio de los solares forales del Valle de Baztán, sus miembros nacían como hidalgos de sangre (hijosdalgos) originarios, limpios de toda mácula servil y exentos del pago de pechas pecheras, tributos ordinarios comunes, cuarteles reales o alcabalas; para ejercer los más altos cargos de la administración virreinal, ingresar en las reales academias y acceder a dignidades de la nobleza titulada, los Aicinena justificaron con éxito expedientes rigurosos de hidalguía y limpieza de cuatro costados ante la Real Corte Mayor de Navarra y la Real Chancillería de Valladolid.
Sus casas solares y palacios principales radicaron originariamente en el palacio y casal de Aicinena en el Valle de Baztán (Navarra); en las casas principales avecindadas en la ciudad de Pamplona y la corte de Madrid; y en las suntuosas casas-palacio de los marqueses de Aycinena levantadas en Santiago de los Caballeros de Guatemala y en la Nueva Guatemala de la Asunción.
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica desde los repliegues montañosos del Baztán hacia la capital navarra y la corte regia madrileña, desde donde sus miembros se proyectaron hacia el comercio transatlántico indiano y el gobierno colonial, fundando en el reino de Guatemala una de las casas patricias de mayor continuidad y relieve gubernamental del Nuevo Mundo.
Armas

Las del valle del Baztán, o sea, jaquelado de plata y sable, de veinticuatro piezas.

Algunos Aycinena: Escudo jaquelado de treinta piezas, quince de sable y quince de plata.

Otros traen: En campo de azur, una banda de oro, cargada de tres peces de azur, uno tras otro.


