Aina, Ayna

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El linaje Aina (registrado con gran frecuencia en las fuentes históricas, notariales y cancillerescas bajo las variantes gráficas tradicionales Ayna, Aína, d'Aina, de Ayna, Aynes o la forma catalana euskérica Ayne) constituye una noble estirpe de origen antroponímico y matronímico de inmemorial antigüedad, rancio abolengo y probada infanzonía de sangre en la Corona de Aragón, cuyas raíces e historia documentada se localizan de forma primordial en los valles del Reino de Aragón (con su cuna más remota en el Alto Aragón y el Pirineo oscense) y en el archipiélago de las Islas Baleares (singularmente en el Reino de Mallorca), desde donde sus caballeros proyectaron caserones armeros y ramas de hidalguía hacia el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia y la corte de Madrid a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época de la Monarquía.

El origen de este linaje se desdobla en dos grandes focos geográficos e institucionales de extraordinaria solera: el primero y más antiguo radica en los términos montañosos y somontanos de la provincia de Huesca (con especial protagonismo en las comarcas históricas de la Jacetania, el Sobrarbe y el Somontano de Barbastro); en estos parajes pirenaicos, los Aina figuraron desde los primeros siglos de la monarquía aragonesa como miembros destacados del estamento de los infanzones de sangre, dueños de caserones armeros de recia sillería, tierras alodiales francas y heredades exentas de toda pecha o carga servil; el segundo foco se consolidó en el siglo XIII con la conquista y repoblación del Reino de Mallorca impulsada por el rey Jaime I el Conquistador (1229), donde caballeros y donceles de este apellido, procedentes del norte de Cataluña y Aragón, tomaron parte en las operaciones militares y recibieron suertes de tierra en los libros del Repartiment, fundando haciendas agrícolas, casales de vínculo y formando parte activa de la caballería cívica y del patriciado urbano insular.

Etimológicamente procede de la antroponimia bíblica y mediterránea altomedieval a través de la evolución romance catalano-aragonesa del nombre personal femenino Anna (procedente del hebreo Channah, «gracia», «compasión», «llena de favor»), adaptado dialectalmente mediante diptongación (Aina / Ayna), o bien, en su vertiente pirenaica oscense, derivado de la raíz antroponímica e hidronímica vasco-pirenaica arcaica *Aina / *Añan- (vinculada a corrientes o parajes de agua clara); en la práctica notarial y registral de los siglos XIII al XVIII, el nombre de pila de una ilustre dama fundadora o señora de solar se consolidó formalmente como cognomento patronímico hereditario inalterable de linaje, solar y armas conocido.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Huesca (Jaca, Huesca capital, Aínsa, Barbastro y comarcas pirenaicas), Zaragoza (Ejea de los Caballeros, Tauste y la capital del reino), el Reino de Mallorca (Palma de Mallorca, Inca, Manacor y comarcas foráneas), el Principado de Cataluña (Girona y Barcelona), el Reino de Valencia y la villa y corte de Madrid; en los censos medievales y en los fogajes aragoneses de 1495 y 1553 constan diversos hogares inscritos con la condición de infanzones y hacendados libres; en la actualidad es un apellido de dilatada solera histórica y reducida frecuencia estadística en España, localizándose sus principales densidades familiares en las Islas Baleares, Cataluña, Aragón y la Comunidad de Madrid.

Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Aina mantuvieron una activa y continuada intervención en el gobierno municipal, la milicia concejil y el servicio a la Corona:

En el Reino de Aragón: Concurrieron a las Cortes del Reino en el brazo de infanzones y caballeros, gobernaron casales solariegos francos de vínculo libre, desempeñaron oficios de jurados concejiles, justicias locales, alcaides y procuradores, prestando servicio armado con monturas y armas en las levas forales convocadas para la custodia de la frontera pirenaica.

En el Reino de Mallorca: Miembros del linaje figuraron inscritos en la matrícula del estamento militar y de la ciudadanía honrada de Palma, desempeñando oficios de jurados (jurats) del Gran i General Consell, administradores de rentas del Patrimonio Real y capitanes de compañías encargadas de la vigilancia costera y de las torres de vigía frente a las incursiones berberiscas.

El linaje cuenta con una continuada constancia documental en los fondos de la Real Audiencia de Aragón y de la Corte del Justicia conservados en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona) y en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, donde constan solemnes procesos de salva de infanzonía y firmas de derecho; en el Archivo del Reino de Mallorca, en las series del Llibre del Repartiment, del Gran i General Consell y de la Real Audiencia; en los protocolos notariales de los distritos de Huesca, Jaca y Palma; en la Sección de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional (Madrid); y en los libros sacramentales de las parroquias oscenses y mallorquinas desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron infanzones de la casa de Aina que sirvieron a los monarcas aragoneses en las campañas de reconquista del siglo XIII; don Guillem de Aina, caballero y doncel que participó en la pacificación y repoblación de Mallorca; justicias ordinarios y jurados concejiles que sostuvieron las prerrogativas forales frente a las imposiciones de realengo durante los siglos XV y XVI; juristas y letrados insaculados en los oficios de gobernación; y miembros de la estirpe que promovieron y ganaron solemnes probanzas de legitimidad, nobleza de sangre y limpieza de linaje ante la Real Audiencia de Zaragoza para salvaguardar sus derechos nobiliarios.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de infanzonía de sangre notoria, nobleza militar y de armas poner, amparada en los fueros y observancias del Reino de Aragón y en las franquicias forales del Reino de Mallorca: como infanzones reconocidos, sus miembros estaban amparados por la inmunidad tributaria frente a impuestos comunes, pechos, tallas, cuarteles reales y repartimientos pecheros, ostentando el fuero privativo militar y el derecho inalienable a fijar armas en sus casonas; durante los siglos XVI, XVII y XVIII, las diversas ramas de Aina (o Ayna) justificaron de forma rigurosa la pureza de sus cuatro costados ante los tribunales reales, obteniendo sentencias ejecutorias contradictorias que ratificaron la nobleza inmemorial de su linaje.

Sus casas solares y caserones principales radicaron originariamente en los casales de infanzones de la provincia de Huesca (valles de la Jacetania y del Sobrarbe); en las casas principales de la ciudad de Huesca y de Zaragoza; en las casas señoriales y posesiones rústicas de Palma de Mallorca y villas del término insular; en los casales avecindados en Barcelona y Girona; y en las ramas establecidas con posterioridad en la villa y corte de Madrid.

Su difusión territorial se produjo desde las estribaciones montañosas oscenses hacia los llanos del valle del Ebro y, por vía marítima militar, hacia el archipiélago balear durante las campañas de Jaime I, afianzando mediante ventajosos enlaces matrimoniales vínculos con familias de la nobleza militar aragonesa y de la ciudadanía patricia mallorquina antes de su proyección hacia la administración real.


Armas

Escudo de armas

Los Aina: En campo de azur, sembrado de veneras de oro.

Escudo de armas

Los Ayna, radicados en Cáceres: En campo de oro, dos cabrios de gules. Jefe de plata, con una flor de lis de azur.