Aines, Aynes
El linaje Aines (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las grafías tradicionales Aynes, Aïnes, Aíns, d'Aines, de Aynes, o en sus variantes romances y occitanas Ainas, Aynas y Ainhès) constituye una noble estirpe de origen antroponímico y matronímico de inmemorial antigüedad, rancio abolengo y probada hidalguía de sangre en el suroeste de Europa, cuyas raíces y casas solariegas más remotas se localizan en la cordillera pirenaica, con un foco de irradiación de singular relieve en la Corona de Aragón (singularmente en el Principado de Cataluña y en el norte del Reino de Aragón) y en las demarcaciones ultrapirenaicas del Mediodía francés (Occitania), desde donde sus caballeros proyectaron casales y ramas de infanzonía hacia el Reino de Valencia, las Islas Baleares y la corte real a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época de la Monarquía.
El origen de este linaje se sitúa en los valles montañosos de los Pirineos orientales y septentrionales, radicando sus solares matrices y caserones armeros en el norte de Cataluña (con especial protagonismo en las comarcas históricas de la Cerdanya, el Ripollès, el Conflent y el Vallespir) y en las zonas fronterizas con el Languedoc y la Gascuña occitana; en estos términos de orografía escarpada, los Aines pertenecieron al estamento de la pequeña nobleza de sangre, donceles y hombres de paraje de frontera, encargados de la guarda de pasos camineros, castillos menores y de la custodia alodial de heredades forales francas de vínculo libre, figurando en los censos de feudos, apeos y libros de fogatges medievales como vecinos de limpia estirpe y hacendados del estamento militar totalmente exentos de pechas pecheras o cargas serviles feudales.
Etimológicamente procede de la antroponimia y hagionimia romance mediterránea altomedieval: constituye una evolución dialectal pirenaica y catalano-occitana del nombre propio femenino Inés / Agnès (del latín eclesiástico Agnes, y este del griego clásico hagnē, «pura», «casta», «santa»), asimilado fonéticamente por diptongación inicial y sibilante final (Agnès > Aynes / Aines), o bien enraizado en la forma pluralizada o genitiva del nombre bíblico Aina (Aina > Aines, «los del linaje de Aina»); en la práctica escribanil de los siglos XIV al XVII, la alternancia entre la i latina y la y griega fue constante en las cancillerías reales y notarías eclesiásticas, consolidándose la denominación de la matrona o señora fundadora como apellido patronímico hereditario fijo de linaje, solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por los valles pirenaicos catalanes (Puigcerdà, Ripoll, Camprodon y valles del Ter y Segre), las demarcaciones del Rosellón y el Conflent (Perpignan y Prades), el norte del Reino de Aragón (Jacetania y Sobrarbe, donde enlazó con ramas de la infanzonía oscense), la ciudad condal de Barcelona, el Reino de Valencia (Castellón y la Huerta de Valencia tras la repoblación del siglo XIII), las comarcas del Languedoc en Francia y la villa y corte de Madrid; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico y baja frecuencia estadística en España, clasificado como un linaje noble singular y selecto, conservándose sus principales concentraciones demográficas en Cataluña (provincias de Girona y Barcelona), la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid.
Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de la casa de Aines mantuvieron una activa y continuada intervención en la gobernación concejil, la milicia foral y el servicio a la Corona:
En el Principado de Cataluña y el Pirineo: Administraron casales solariegos fortificados, asistieron a las asambleas locales de prohombres y al brazo militar en las Corts Catalanes, desempeñaron oficios de bayles, jurados concejiles, regidores y procuradores, y sirvieron con monturas y armas en las levas forales convocadas para la custodia y defensa de la frontera pirenaica frente a incursiones foráneas.
En las instituciones y la corte: Para avecindarse en los grandes núcleos urbanos, ingresar en corporaciones nobles o acceder a cargos del estamento privilegiado, los miembros de la estirpe justificaron formalmente su nobleza de sangre, legítima filiación y limpieza de cuatro costados ante las autoridades de la Real Audiencia de Cataluña, el Real Acuerdo y la Corte del Gobernador, asegurando la vigencia de sus inmunidades frente a los pecheros.
El linaje cuenta con testimonios documentales en los fondos de Real Cancillería, Feudos y Procesos de Cortes del Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona); en los fondos de la Real Audiencia de Cataluña y del Real Acuerdo; en los libros de Fogatges del Principado de 1497 y 1553; en los fondos de la Real Audiencia de Zaragoza para las ramas afines de Aragón; en los protocolos notariales históricos de Puigcerdà, Ripoll y Girona; en los Archivos Departamentales de los Pirineos Orientales (Perpignan); y en los libros sacramentales de las parroquias pirenaicas catalanas desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron hombres de armas del solar de Cerdanya que tomaron parte en la defensa de los castillos de frontera durante las guerras catalano-francesas de los siglos XV y XVI; don Bernat de Aynes, doncel y hombre de paraje que acudió a las convocatorias de armas de la monarquía en el siglo XIV; letrados que sirvieron como escribanos reales y procuradores de causas velando por las libertades forales; y miembros de la estirpe que promovieron y ganaron solemnes autos de justificación de nobleza e hidalguía notoria ante los tribunales reales.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de nobleza de sangre inmemorial, donceles, condición de caballeros y de armas poner, amparada en los Usatges de Cataluña y las observancias de la Corona de Aragón: sus miembros estaban plenamente exentos del pago de pechos ordinarios, cuarteles reales, tallas comunales y tributos pecheros, ostentando el fuero militar privativo y el derecho preferente a los oficios de honor; las declaraciones y sentencias dictadas por los tribunales reales ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus armerías gentílicas.
Sus casas solares y casales armeros principales radicaron originariamente en los caserones solariegos de la Cerdanya y el Ripollès en el norte de Cataluña; en los casales nobles del Rosellón y el Conflent; en las casas principales avecindadas en la ciudad de Girona y de Barcelona; en las casas de infanzones del Alto Aragón; en los casales levantados en el Reino de Valencia; y en las ramas establecidas con posterioridad en la corte de Madrid.
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica desde los valles pirenaicos hacia las comarcas llanas de la Cataluña central y las riberas del litoral mediterráneo, afianzando mediante alianzas matrimoniales vínculos con otras familias de la pequeña hidalguía militar y del patriciado de ciudadanos honrados antes de su estabilización en la administración moderna.
Armas

En campo de azur, dos espadas con las puntas hacia abajo, puestas en sotuer; las hojas de plata y la empuñadura de oro. Bordura dentellada de plata.


