Ainsa, Aynsa
El linaje Ainsa (registrado con frecuencia en las fuentes históricas, armoriales y protocolos notariales bajo las grafías tradicionales Aínsa, Aynsa, d'Aínsa, de Aynsa o la forma pluralizada Ainsas) constituye una de las más esclarecidas, ilustres y preclaras estirpes de origen toponímico foral, rancio abolengo y probada infanzonía de sangre en el Reino de Aragón dentro de la Corona de Aragón, con un foco heráldico y genealógico originario e indiscutible radicado en el Pirineo de Huesca, desde donde sus caballeros proyectaron caserones armeros, palacios y ramas distinguidas hacia el Somontano, las Cinco Villas, la llanura zaragozana, el Reino de Valencia y la corte imperial de los Austrias a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época de la Monarquía.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico y territorial, procedente de la histórica, amurallada y monumental villa medieval de Aínsa, capital indiscutible de la histórica comarca del Sobrarbe, situada en la confluencia estratégica de los ríos Cinca y Ara, en pleno Pirineo oscense; cuna fundacional y solar legendario vinculado a la mítica batalla de Aínsa (siglo VIII) y a la aparición milagrosa de la Cruz de Sobrarbe sobre la encina o carrasca, los caballeros e infanzones que custodiaron la fortaleza y gobernaron sus términos adoptaron el nombre de la villa como apellido hereditario de solar y condición distinguida (de Aínsa / Aynsa); con el avance reconquistador hacia el sur impulsado por los reyes Alfonso I el Batallador y Pedro I, miembros de esta casa participaron activamente en las tomas de Huesca (1096) y Zaragoza (1118), siendo heredados con extensas heredades alodiales y propiedades francas en el Somontano de Barbastro, la Hoya de Huesca, las Cinco Villas y la ribera del Ebro.
Etimológicamente procede de la toponimia prerromana e hispanorromana adaptada por el romance aragonés altomedieval: la hipótesis lingüística y paleohispánica más sólida vincula el topónimo con la raíz orográfica e hidronímica vasco-pirenaica arcaica *aintzi / *ain- (relacionada con alturas rocosas, colinas escarpadas de vigía o confluencias fluviales y marjales de montaña), combinada con la desinencia locativa -sa (Aintzi-sa > Aynsa / Aínsa), aludiendo de forma descriptiva al promontorio rocoso elevado sobre el que se asienta la villa dominando el cauce del Cinca; en la diplomática de cancillería y la documentación notarial de los siglos XII al XVIII, la voz alternó con regularidad gráfica entre la i con tilde (Aínsa) y la semiconsonante y griega (Aynsa), consolidándose como cognomento patronímico hereditario fijo de solar, linaje y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por la provincia de Huesca (Aínsa, Boltaña, Barbastro, Huesca capital y comarca del Somontano), la provincia de Zaragoza (Zaragoza capital, Ejea de los Caballeros, Borja y Tarazona), la provincia de Teruel, las tierras de repoblación del Reino de Valencia (Morella, San Mateo y Castellón de la Plana), el Principado de Cataluña (Lleida y Barcelona) y la villa y corte de Madrid; en los censos y fogajes del Reino de Aragón de 1495 y 1553 constan diversos fuegos y hogares inscritos bajo este apellido, figurando expresamente con la calificación jurídica de infanzones y hacendados francos; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico y moderada difusión demográfica en España, conservando su principal núcleo de arraigo en Aragón (provincias de Zaragoza y Huesca), Cataluña y la Comunidad de Madrid.
Durante la Baja Edad Media y la época moderna, los miembros de la casa de Ainsa mantuvieron una relevante y doble ejecutoria en las armas y en el ámbito de las letras, la magistratura y la ciencia:
En el estamento militar y foral: Concurrieron con asiento propio en el brazo de infanzones y caballeros a las Cortes del Reino de Aragón, desempeñaron oficios de justicias locales, zalmedinas, jurados concejiles y procuradores, y sirvieron con monturas y armas en las levas forales convocadas para la custodia de las fronteras pirenaicas y el orden del reino.
En las letras, la medicina y la corte: El linaje destacó de manera sobresaliente en el ámbito universitario y administrativo; de esta estirpe florecieron notables sagas de juristas, oidores reales y célebres médicos que sirvieron en las cortes de la Corona de Aragón y en los consejos de la burocracia imperial de los Austrias en Madrid y Flandes, destacando asimismo historiadores y cronistas de renombre como el letrado e historiador aragonés Diego de Aynsa y de Iriarte (autor de las fundamentales Memorias sacras e históricas de la ciudad de Huesca y su obispado, siglo XVII).
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), en las series de Real Cancillería y Procesos de Cortes; en los fondos de la Real Audiencia de Aragón y de la Corte del Justicia conservados en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, donde constan solemnes procesos de salva de infanzonía, firmas de derecho y sentencias ejecutorias tramitadas entre los siglos XVI y XVIII; en los protocolos notariales históricos de Huesca, Barbastro, Boltaña y Zaragoza; en la Sección de Consejos y de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional (Madrid); y en los libros sacramentales de las parroquias del Sobrarbe y Somontano desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron caballeros de la mesnada aragonesa que combatieron junto a Pedro I en la batalla de Alcoraz y asistieron a los llamamientos de Jaime I el Conquistador; Diego de Aynsa y de Iriarte, jurista, rector y cronista capitular; letrados que sirvieron como asesores del Justicia de Aragón y oidores en la Real Audiencia; médicos de cámara que ejercieron con privilegio real en Zaragoza y Madrid; y miembros de la estirpe que promovieron y ganaron solemnes probanzas contradictorias de infanzonía de cuatro costados ante la Real Audiencia de Zaragoza para mantener sus inmunidades estamentales y preservar el libre uso de sus blasones familiares.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de infanzonía de sangre notoria, nobleza militar y de armas poner, amparada en los Fueros y Observancias del Reino de Aragón: como infanzones de cuna, sus miembros gozaban de la exención absoluta del pago de pechas pecheras, maravedís, tributos ordinarios del estado llano, tallas comunales o subsidios concejiles, ostentando el fuero privativo militar y el derecho preferente a los cargos de gobierno de república; ante las justicias de insaculación y las Cortes del Reino, las distintas ramas de Ainsa aportaron cartas ejecutorias que confirmaron su rancio abolengo y la legitimidad de sus armas en las fachadas de sus casonas palaciegas.
Sus casas solares y casales armeros principales radicaron originariamente en los palacios y casonas de la villa de Aínsa y el Sobrarbe (Huesca); en las casas solariegas del Somontano de Barbastro y la Hoya de Huesca; en las casas nobles de Ejea de los Caballeros y las Cinco Villas; en las casas-palacio avecindadas en la ciudad de Zaragoza; en los casales de las comarcas del Maestrazgo y Castellón; y en las ramas establecidas con posterioridad en la corte de Madrid.
Su difusión territorial se produjo desde la fortaleza pirinaica matriz hacia las comarcas somontanas y las fértiles riberas del valle del Ebro, irradiando con posterioridad hacia los reinos meridionales de la Corona de Aragón y la sede de los consejos reales, afianzando mediante matrimonios alianzas con la alta infanzonía y el patriciado letrado aragonés.
Armas

En campo de oro, un león rampante de gules. Bordura dentellada de gules.
Estas mismas armas usaron los radicados en Híjar (Teruel) y Andorra.

Algunos autores dicen que tiene por escudo: En campo de oro, una encina de sinople, surmontada de una cruz de gules; pero Pedro Vitales afirma que esas son las armas de la villa, pero no las del apellido.

Otros: En campo de oro, dos peces, de gules, uno sobre otro.

Otros traen: En campo de plata, nueve cañones, de oro, puestos en tres fajas de a tres.

Otros Aynsa: En campo de gules, una linterna de oro, encendida de gules.


