Aitona, Aytona
El linaje Aitona (registrado en las fuentes históricas, armoriales y protocolos notariales bajo las grafías tradicionales Aitona, Aytona, d'Aitona, de Aytona, o en la adaptación léxica vasca Aitona) constituye una esclarecida estirpe de inmemorial antigüedad, rancio abolengo y probada nobleza en la península ibérica, caracterizada por un origen dual e independiente —toponímico en el ámbito oriental de la Corona de Aragón y antroponímico-familiar en el ámbito septentrional del País Vasco y Navarra—, cuyos dos focos primigenios proyectaron casales armeros, ramas de caballería e hidalgos de sangre hacia el resto de los reinos hispánicos y los virreinatos de Indias a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época de la Monarquía.
El origen de la rama primordial aragonesa y catalana es rigurosamente toponímico y territorial, procedente de la estratégica y monumental villa de Aitona, emplazada en la comarca del Segrià (provincia de Lleida, Cataluña), a orillas del río Segre y en el límite fronterizo con el Reino de Aragón; tras la reconquista de este baluarte fortificado en el siglo XII por el conde Ramon Berenguer IV y las huestes cristianas, los caballeros que recibieron la tenencia militar del castillo, la custodia de la plaza o parcelas alodiales de su término adoptaron el nombre del feudo como apellido hereditario fijo (los de Aitona / d'Aitona); esta demarcación señorial alcanzó la cúspide de la grandeza de España al quedar incorporada al dominio de la poderosa e ilustrísima casa de Moncada, cuyos titulares ostentaron el Marquesado de Aitona (creado por Felipe II en 1581 en favor de Francisco de Moncada y Cardona), lo que motivó que caballeros segundones, oficiales de armas, procuradores y hacendados adscritos al feudo o avecindados en la villa extendieran el apellido por las llanuras de Lleida, el Somontano de Barbastro, la Franja de Aragón y el litoral levantino.
Por su parte, el origen del tronco vasco-navarro responde a una raíz estrictamente antroponímica, generacional y foral de carácter autóctono, radicando sus casas solariegas y caserones armeros primitivos en los valles del interior de Guipúzcoa (Gipuzkoa, comarcas de Tolosa y el Goierri) y en las tierras forales limítrofes del norte de Navarra (Merindad de Pamplona y valles cantábricos); en estos términos de recia orografía atlántica, los señores del casal de Aitona poseyeron heredades francas, seles ganaderos y caseríos de piedra sillar con derecho de fijar escudo armero sobre el dintel, figurando en los padrones concejiles y censos de hidalguía como vecinos de condición libre e hijosdalgo de limpia estirpe, totalmente desvinculados de cualquier servidumbre feudal.
Etimológicamente el apellido presenta dos vías lingüísticas diferenciadas y convergentes en su forma escrita. Para el solar catalano-aragonés procede de la toponimia paleohispánica o arábigo-andalusí adaptada por el romance: las hipótesis más consolidadas lo vinculan a la raíz hidronímica y orográfica prelatina *ait- / *aintzi (relacionada con alturas rocosas o confluencias fluviales junto al Segre), adaptada durante la dominación islámica bajo la forma Aytūna (documentada en crónicas andalusíes como hisn o castillo fortificado) y asimilada por el catalán medieval como Aitona. Para el solar vasco-navarro procede de la lengua vasca (euskera), derivando de la voz patrimonial de parentesco aitona («abuelo», «el anciano venerado del linaje» o «el patriarca y fundador del casal armero»), voz compuesta por aita («padre») y el formante honorífico o de ascendencia -on / -ona («el buen padre» o «el gran progenitor»), consolidándose en la práctica escribanil como apellido patronímico hereditario de linaje, solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por la provincia de Lleida (Aitona, Seròs, Fraga, Lleida capital y comarca del Segrià), el Reino de Aragón (Zaragoza, Huesca y comarcas de la Franja oriental), el Reino de Valencia y el Principado de Cataluña (Barcelona y Tortosa), la provincia de Guipúzcoa (Tolosa, Donostia-San Sebastián y valles del interior), la Comunidad Foral de Navarra (Cuenca de Pamplona y valles septentrionales), la corte de Madrid, y, con posterioridad a las corrientes militares y de gobierno de los siglos XVII y XVIII, en diversos núcleos de América (como Nueva España y el Río de la Plata); en la actualidad es un apellido de marcada singularidad y baja densidad estadística en España, localizándose preferentemente en Cataluña, Aragón, el País Vasco y la Comunidad de Madrid.
Durante la Baja Edad Media y la época moderna, los miembros de la casa de Aitona mantuvieron una activa y calificada intervención en el estamento militar, las letras forales y la administración de la Corona. Los caballeros de la rama oriental sirvieron en las huestes del brazo militar en las Cortes de Cataluña y de Aragón, actuando como capitanes de galeras y hombres de armas en las expediciones de expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo (Sicilia, Cerdeña y Nápoles), al tiempo que administraron oficios de bayles, justicias y jurados concejiles. En el norte peninsular, los descendientes de la rama vasco-navarra gozaron de la condición legal de Hidalguía Universal de sangre como naturales nacidos de solares armeros reconocidos, lo que los eximía por completo del pago de pechos ordinarios, alcabalas pecheras, cuarteles reales o tributos comunes reservados al estado llano, disfrutando de fuero judicial privativo; para avecindarse en los grandes centros urbanos o ejercer cargos concejiles y militares, miembros de ambas ramas justificaron formalmente su nobleza, filiación legítima y limpieza de cuatro costados ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Zaragoza, las Juntas Generales de Guipúzcoa y la Real Corte Mayor de Navarra durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
El linaje cuenta con testimonios documentales en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), dentro de las series de Real Cancillería, Procesos de Cortes y fondos del marquesado de Aitona; en los archivos históricos de la Nobleza (Toledo, fondo Moncada); en los fondos de la Real Audiencia de Aragón en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza; en el Archivo General de Guipúzcoa (Tolosa); en los fondos de la Real Corte Mayor del Archivo General de Navarra (Pamplona); en los protocolos notariales históricos de Lleida, Fraga, Tolosa y Zaragoza; y en los libros sacramentales de las parroquias del Segrià, Guipúzcoa y Navarra desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron alcaides y gobernadores del castillo de Aitona que defendieron la línea del Segre durante las guerras bajomedievales; caballeros que acompañaron a los monarcas aragoneses en las campañas de Italia; capitanes de las compañías forales guipuzcoanas que sirvieron en la guarda de la frontera atlántica; letrados que ejercieron como procuradores y escribanos reales velando por las prerrogativas de los hidalgos; e individuos de la estirpe que obtuvieron solemnes declaraciones de nobleza de sangre para asegurar el derecho a ostentar sus blasones familiares en las fachadas de sus casonas solariegas.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de nobleza de sangre inmemorial, donceles y hombres de paraje en la Corona de Aragón, y de solar de hidalguía universal y de armas poner en el País Vasco y Navarra. Sus miembros ostentaron total inmunidad tributaria frente a impuestos comunes, tallas pecheras y repartimientos concejiles, poseyendo el fuero privativo militar y el acceso reservado a los oficios de honor; las ejecutorias y sentencias ratificaron secularmente su calidad de caballeros e hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus armerías.
Sus casas solares, castillos y caserones armeros principales radicaron originariamente en la fortaleza y palacio de Aitona (comarca del Segrià, Lleida); en las casas solariegas y de infanzones de la Franja de Aragón y Zaragoza; en las casas principales de la ciudad de Lleida y de Barcelona; en el casal y caserío armero de Aitona en los valles del interior de Guipúzcoa; en los caseríos solariegos de las demarcaciones limítrofes del norte de Navarra; y en las ramas establecidas con posterioridad en la corte de Madrid.
Su difusión territorial se produjo por dos vías naturales: por un lado, a lo largo de la ribera del Segre hacia el Ebro y los centros de poder de la Corona de Aragón y Cataluña; por otro lado, desde los valles cantábricos hacia las villas forales y las rutas camineras que comunican con Castilla, enlazando matrimonialmente con otras familias de la infanzonía aragonesa y de la hidalguía vasco-navarra antes de su proyección hacia la administración virreinal.
Armas

Escudo partido: 1º, losanjado de plata y azur, y 2º, en campo de sable, un león de plata coronado.

Los Aitona originarios de Gipuzkoa: En campo de plata, tres peras, de sinople, mal ordenadas.


