Alaja, Alhaja
El apellido Alaja es un linaje noble, de singular rareza y gran antigüedad en la península ibérica. Se trata de un apellido con un fuerte componente toponímico y raíces históricas vinculadas a la época de la Reconquista, con una presencia destacada en Castilla y el Reino de Aragón.
Este linaje desciende del célebre ganadero Martín Alhaja, quien desempeñó un papel providencial en la histórica batalla de las Navas de Tolosa el 16 de junio de 1212. Ante el asedio de las huestes moriscas, Alhaja señaló a las tropas cristianas de Alfonso VIII un paso secreto a través de la sierra, marcando el inicio del sendero con el cráneo de una vaca devorada por los lobos. Gracias a esta indicación, el ejército cristiano pudo flanquear al enemigo y alcanzar una victoria memorable que cambió el curso de la Reconquista.
Se documentan las casas más antiguas de este apellido en tierras de Toledo y la provincia de Cuenca. Caballeros de este linaje sirvieron a los reyes castellanos en las campañas de avance hacia el sur peninsular, recibiendo tierras en compensación por sus servicios de armas.
Miembros de este linaje pasaron a territorio aragonés, donde emparentaron con otras familias nobles locales. En los registros históricos de infanzonía de la Real Audiencia de Aragón, constan procesos donde se probó la hidalguía y limpieza de sangre de portadores de este apellido para acceder a cargos públicos y de caballería.
Armas

En campo de oro, siete jaqueles rojos, o lo que es lo mismo, escudo jaquelado de oro y gules, de quince piezas: ocho de oro y siete de gules; bordura de azur, con seis cabezas de vaca, de plata.

Otros Alaja, traen: En campo de azur, una banda, de oro, engolada en dragantes de sinople y acompañada, en lo alto, de una estrella de oro y, en lo bajo, de una flor de lis, del mismo metal.


