Alaminos

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El linaje Alaminos (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales castellanos bajo las variantes tradicionales Alamynos, d'Alaminos, de Alaminos o la forma singularizada toponímica Alamino) constituye una noble y esclarecida estirpe de origen toponímico foral, rancio abolengo y probada hidalguía de sangre en la Corona de Castilla, cuyo solar matriz se localiza en la comarca de la Alcarria, en la provincia de Guadalajara, desde donde sus caballeros proyectaron caserones armeros, heredades francas y ramas hidalgas hacia La Mancha, el Reino de Jaén, las costas y serranías del Reino de Granada, la Baja Andalucía y los virreinatos de Indias a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época moderna.

El origen de este linaje es estrictamente toponímico y territorial, procedente del municipio y villa histórica de Alaminos, enclave castellano situado en la comarca alcarreña de Guadalajara, al pie de las estribaciones que enlazan con el sistema Ibérico; tras la consolidación de la frontera cristiana en la meseta y el valle del Tajo durante los siglos XII y XIII, los hijosdalgo y hombres de armas que ostentaban el dominio alodial, la vecindad hidalga o la custodia de este término adoptaron el nombre de la villa como apellido hereditario de solar conocido (de Alaminos / Alaminos) para certificar su legítima procedencia y condición de hombres libres de sangre; con el avance de las huestes castellanas hacia el sur peninsular a lo largo de los siglos XIV y XV, los portadores de este apellido participaron activamente en las sucesivas empresas de armas y en las campañas de repoblación al amparo de las órdenes militares y concejos de realengo, logrando un arraigo extraordinario en las campiñas jiennenses y, de forma sumamente destacada tras la culminación de la Guerra de Granada en 1492, en los repartimientos del antiguo reino nazarí.

Etimológicamente procede de la toponimia hispanorromance adaptada del árabe andalusí: deriva del término árabe al-amīn («el leal», «el digno de confianza», «el fiel custodio» o «el oficial de aduanas, pesos y medidas»), combinado con el sufijo romance diminutivo o pluralizador de colectividad -inos (Al-amīn > Alaminos), aludiendo en su origen al poblado habitado o custodiado por oficiales de confianza real encargados de la supervisión de caminos, diezmos y lindes territoriales; en la práctica notarial y escribanil de los siglos XV al XVIII, la voz se mantuvo invariable en su estructura fonética, fijándose como cognomento patronímico hereditario de solar, linaje y armas conocido.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Guadalajara (Alaminos, Cifuentes, Brihuega y Guadalajara capital), la provincia de Cuenca, el Reino de Jaén (Baeza, Úbeda, Andújar y Jaén capital), la provincia de Granada (con arraigo secular y preferente en Motril, Salobreña, la costa granadina y los valles de la Alpujarra, así como en Granada capital), las provincias de Málaga y Sevilla, la villa y corte de Madrid, y, con motivo de la Carrera de Indias y la exploración del Nuevo Mundo, en diversos territorios de ultramar, alcanzando universal celebridad naval a través del ilustre piloto mayor Antón de Alaminos, insigne cosmógrafo y descubridor de la corriente del Golfo que navegó junto a Cristóbal Colón, Ponce de León, Francisco Hernández de Córdoba y Hernán Cortés; en la actualidad es un apellido de notable interés histórico y moderada frecuencia demográfica en España, conservando sus principales núcleos de concentración en Andalucía (especialmente en Granada, Jaén y Málaga), la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, los miembros de la casa de Alaminos mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la náutica real, la magistratura civil y la gobernación concejil. Ocuparon oficios de regidores perpetuos por el estado noble, alcaldes de la santa hermandad, jurados concejiles y escribanos de número en villas de la Alcarria, Jaén y la costa granadina, prestando servicio armado con monturas y pertrechos en las compañías de milicias de la costa para la defensa del litoral frente a los ataques corsarios berberiscos y en la pacificación de las Alpujarras. Para sostener sus fueros y la preciada inmunidad fiscal frente a los recaudadores de tributos pecheros, los miembros de las ramas andaluzas y castellanas de la familia Alaminos promovieron solemnes pleitos de hidalguía y probanzas de limpieza de sangre ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada y de la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo Reales Cartas Ejecutorias que ratificaron su calidad de nobles de sangre, asegurándoles la exención absoluta del pago de pechos ordinarios, alcabalas pecheras, cuarteles reales, moneda forera y gravámenes del estado llano.

El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Granada, dentro de las series de Hidalguía, Pleitos Civiles y Ejecutorias; en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid; en el Archivo General de Indias (Sevilla), con abundantes legajos sobre las navegaciones y probanzas de méritos de los Alaminos en las flotas de Nueva España; en el Archivo Histórico de Protocolos de Granada y Motril; en el Archivo Histórico Provincial de Jaén; en la Sección de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Simancas; y en los libros sacramentales de las parroquias alcarreñas, jiennenses y de la costa de Granada desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron caballeros que tomaron parte en la repoblación de las comarcas jiennenses y granadinas en el siglo XV; el célebre piloto mayor y navegante Antón de Alaminos, figura cumbre de la cartografía y la navegación atlántica del siglo XVI; regidores y justicias del estado noble que gobernaron concejos en Motril y comarcas de la Alpujarra durante los siglos XVII y XVIII; letrados que sirvieron como escribanos reales y procuradores en las reales chancillerías; capitanes de milicias urbanas que aseguraron la defensa del litoral andaluz frente a las incursiones corsarias; y dignidades eclesiásticas que fundaron vínculos de capellanía y memorias de misas en sus villas de vecindad.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria, nobleza de repartimiento ganada en la Reconquista y de armas poner, amparada en las leyes y fueros de la Corona de Castilla. Sus miembros ostentaron total inmunidad tributaria frente a tributos pecheros, gozando de fuero privativo militar y civil, y del acceso exclusivo a los cargos concejiles de honor; las declaraciones formales emanadas de las Reales Chancillerías ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus armerías familiares.

Sus casas solares y caserones armeros principales radicaron originariamente en la villa solariega de Alaminos y la comarca de la Alcarria (Guadalajara); en las casas principales levantadas en el Reino de Jaén (Baeza, Úbeda y Jaén capital); en las casonas hidalgas de la costa de Granada (Motril) y de la Alpujarra; en las residencias avecindadas en la ciudad de Granada; en los casales de Málaga y Sevilla; en las residencias de la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en los virreinatos de ultramar.

Su difusión territorial se articuló a través de los ejes naturales de la repoblación meridional castellana, desde la meseta alcarreña hacia las cuencas del Guadalquivir y las fértiles vegas y costas del reino granadino, enlazando matrimonialmente con otras familias de la hidalguía militar y del patriciado letrado andaluz antes de su consolidación en las instituciones de la Monarquía.


Armas

Escudo de armas

En campo de azur, sembrado de flores de lis de oro.

Escudo de armas

Los de Aragón, según Vicente de Cadenas, traen: Una peña sumada de una torre de piedra, almenada y mazonada. En orla, una cadena. Se ignoran los esmaltes.