Alaz

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El linaje Alaz (registrado en las fuentes históricas, protocolos parroquiales y censos bajo las variantes gráficas d'Alaz, de Alaz, o por asimilación fonética y escribanil directa con Alas, Alá, Alán, Allas y las formas orientales Al-Az o El-Az) constituye una denominación de extraordinaria singularidad, acusada rareza y muy baja densidad demográfica en el mundo hispánico, cuya presencia histórica y genealógica en la península ibérica y en América Latina responde a fenómenos muy específicos de toponimia menor del noroeste peninsular, adaptaciones paleográficas rurales sobre linajes de probada hidalguía norteña, y, en fechas más contemporáneas, a transliteraciones de inmigración mediterránea oriental.

El origen de este linaje en el ámbito hispánico se vincula primordialmente a la geografía del noroeste peninsular, donde concurren dos vertientes genealógicas y documentales de notable interés. Por un lado, en el territorio del Reino de Galicia (provincias de Ourense, Pontevedra y Lugo), la denominación entronca con antiguos microtopónimos rurales, nombres de heredades alodiales, caseríos y pequeñas aldeas arcaicas registradas como Alaz, O Alaz o términos afines vinculados a la hidronimia y a terrenos ribereños de labor. Por otro lado, en los archivos parroquiales rurales de los siglos XVIII y XIX del Principado de Asturias y del Reino de León, la forma Alaz aparece documentada en diversos expedientes como una variante gráfica por ensordecimiento o mutación de la sibilante final del ilustre, secular y preclaro linaje asturiano de Alas (con solar inmemorial en la villa de Avilés), o bien por la adición de una consonante de apoyo a apellidos toponímicos gallegos de reducida extensión como Alá o Alán; asimismo, en una vertiente moderna e independiente originada en la cuenca del Mediterráneo oriental (Siria y Líbano), el apellido se asentó en las repúblicas hispanoamericanas como transliteración al alfabeto latino de patronímicos de raíz semítica, singularmente vinculados a la partícula honorífica Al-’Azz o Al-’Aziz.

Etimológicamente presenta derivaciones diferenciadas según el tronco de procedencia. Para la vertiente del noroeste peninsular vinculada a la microtoponimia gallega y galaico-portuguesa, se relaciona con raíces orográficas e hidronímicas arcaicas prerromanas o del latín vulgar *ala- / *alare («ramal», «ala o margen de un río», «ribera de cultivo» o «finca situada al flanco de una demarcación parroquial»), en combinación con desinencias locativas; en los registros escribaniles y parroquiales rurales, la confusión entre la grafía con z y con s fue fenómeno habitual de los siglos XVII al XIX, confluyendo con el apellido noble asturiano Alas (asociado a las alas o batientes de fortalezas o a la divisa parlante de los caballeros de Avilés). En cuanto a la vertiente mediterránea oriental, procede de la raíz árabe ‘azza / ‘izz («ser fuerte», «grandeza», «gloria», «poder» o «nobleza eminente»), donde Al-’Az se traduce literalmente como «el fuerte», «el poderoso» o «aquel dotado de nobleza y vigor».

Históricamente se distribuyó en la península ibérica de forma muy dispersa y puntual, con testimonios en el Principado de Asturias (Avilés, Gijón y concejos centrales), Galicia (comarcas del interior orensano y lucense), la comarca leonesa de El Bierzo, la villa y corte de Madrid, y, a partir de finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX, en diversos países de América Latina (con presencia registrada en Argentina, México, Brasil, Venezuela y Cuba), vinculada tanto a la emigración del norte de España como a las colonias de procedencia levantino-mediterránea; en la actualidad es un apellido de frecuencia estadística mínima en España, considerado un linaje relicto cuyos escasos portadores se localizan dispersos en la Comunidad de Madrid, Galicia, Asturias y Cataluña.

En el plano nobiliario y foral, las ramas hispánicas que ostentaron el apellido como derivación gráfica directa del linaje asturiano de Alas o de solares hidalgos del noroeste gozaron de los fueros y privilegios de la hidalguía de sangre:

En el Principado de Asturias y León, los caballeros de la casa matriz de Alas en Avilés formaron una de las estirpes más encumbradas de la baja nobleza cantábrica, desempeñando oficios de alcaides de fortalezas, regidores perpetuos por el estado noble y capitanes de mar y guerra.

Ante las pretensiones de los repartidores de pechos pecheros en los concejos rurales, las ramas familiares justificaron su nobleza de sangre e hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Galicia y ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid durante los siglos XVII y XVIII, obteniendo la confirmación de su exención tributaria frente a pechos, tallas y cuarteles reales del estado llano.

El linaje cuenta con constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, dentro de las series de Hidalguía y Pleitos Civiles (en expedientes vinculados a las estirpes matrices de Alas y entronques gallegos); en el Archivo del Reino de Galicia (A Coruña); en los fondos notariales de los Archivos Históricos Provinciales de Asturias (Oviedo), Ourense y Lugo; en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), en las secciones de Órdenes Militares e Inquisición; y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y difuntos de parroquias del noroeste peninsular desde finales del siglo XVI.

Entre los personajes más destacados vinculados a las ramas hispánicas matrices de las que deriva el uso del patronímico figuraron alcaides y maestres de campo del solar asturiano de Avilés que sirvieron a la Corona en las guerras de Flandes y en la guarda del litoral atlántico; regidores concejiles y procuradores del estado noble en los concejos asturianos y gallegos; letrados que ejercieron como escribanos reales; canónigos que instituyeron capellanías y mandas pías con rentas alodiales; y, en la vertiente ultramarina contemporánea, hacendados y profesionales del comercio que se asentaron en los principales puertos de América Latina.

En su estatus nobiliario, las ramas tradicionales entroncadas con el tronco noble norteño gozaron de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria y de armas poner, amparada en los fueros y leyes de la Corona de Castilla, manteniendo el fuero judicial privativo y el acceso reservado a los oficios de honor; las ejecutorias y probanzas de nobleza ratificaron secularmente la condición hidalga de sus líneas legítimas.

Sus casas solares y caserones armeros primitivos radicaron originariamente en los casales solariegos y casonas de sillería de Avilés y demarcaciones centrales de Asturias; en los caseríos y heredades rurales de las comarcas del interior de Galicia (provincias de Ourense y Lugo); en las casas solariegas de El Bierzo (León); en las residencias avecindadas en la corte de Madrid; y en los núcleos familiares establecidos en América Latina.

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica a partir de los desplazamientos rurales y matrimoniales de los hidalgos del norte hacia los centros urbanos y administrativos castellanos, sumándose en las centurias modernas los contingentes migratorios transatlánticos que llevaron la denominación a ultramar, donde se asimiló asimismo a familias procedentes del Mediterráneo oriental.


Armas

Escudo de armas

En campo de plata, tres fajas ondeadas, de sable.

Escudo de armas

Otros traen: En campo de sinople, diez bezantes, de oro, puestos tres, tres, tres y uno.