Albanel, Albanell
El linaje Albanell (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Albanel, d'Albanell, d'En Albanell, Alvanell o latinizada de Albanello) constituye una de las más esclarecidas, ilustres y preclaras estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, alta nobleza militar, insignes prelados de la Iglesia, gobernadores forales y patronos religiosos en el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, cuyo solar primitivo y capilla sepulcral de inmemorial preeminencia radica en la venerable basílica de Santa María del Pi en la ciudad condal de Barcelona, destacando en los anales de la Reconquista la figura de don Guillermo Albanell, noble catalán y capitán de las huestes del condado de Urgell que alcanzó resonantes victorias contra los musulmanes en la conquista del reino foral de Valencia, desde donde se proyectaron florecientes ramas hacia las tierras aragonesas, la comarca de la Plana y la capital valentina a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede del cognomen o antropónimo latino Albanus (derivado del adjetivo albus, «blanco, puro, resplandeciente»), al cual se añadió el sufijo diminutivo romance catalán -ell (del latín -ellus), configurando el apelativo afectivo y familiar Albanell («el pequeño Albano» o descendiente de Albanus).
En los protocolos de cancillería, censos de insaculación y registros capitulares alternó la grafía acabada en doble ele Albanell con la forma simplificada Albanel, la arcaica con uve Alvanell y las fórmulas nobiliarias de filiación señorial (d'Albanell o d'En Albanell), reconociéndose en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los cartularios comtales de Barcelona y Urgell, en las actas de Cortes de Cataluña y en los registros de la Real Cancillería desde los siglos XIII y XIV como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre (de Albanello).
En la ciudad condal de Barcelona, la estirpe Albanell ostentó una posición de excepcional relieve dentro de la más selecta oligarquía patricia y nobleza militar.
Gozaron del singular y preclaro privilegio de poseer capilla propia y sepultura privativa labrada con sus armas heráldicas en la insigne basílica de Santa María del Pi, uno de los templos góticos más venerables y aristocráticos de la capital, donde reposan generaciones de caballeros y magistrados de esta ilustre casa.
Miembros de esta rama ingresaron formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron de forma continuada los más altos oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos de oidores y diputados en la administración de la Generalitat de Catalunya y plazas de consejeros reales en la Real Audiencia de Cataluña.
La estirpe enlazó con las familias de mayor fuste del reino, destacando el matrimonio de doña Aldonza Albanell con el insigne jurisconsulto y noble aragonés Antonio Agustín, de cuya unión nació el insigne don Antonio Agustín y Albanell (1517–1586), arzobispo de Tarragona, legado pontificio y una de las figuras cumbres del humanismo renacentista europeo.
Durante las campañas militares emprendidas por el rey don Jaime I el Conquistador para la sumisión y conquista del Reino de Valencia en el siglo XIII, descolló de manera heroica el noble caballero catalán Guillermo Albanell.
Investido con el mando y capitanía de los contingentes y mesnadas de infanzones y donceles del condado de Urgell, Guillermo Albanell dirigió operaciones estratégicas de vanguardia, combatiendo con extraordinario valor y pericia táctica.
Consiguió memorables victorias campales sobre las huestes sarracenas, desbaratando emboscadas enemigas y asegurando plazas clave para el ejército del monarca aragonés.
En justa correspondencia a sus señaladas hazañas de armas, fue heredado por el soberano en tierras valencianas, dejando sucesión que fundó casa noble y perpetuó el apellido en el nuevo reino foral.
Desde sus solares de Barcelona y Urgell, caballeros de la casa de Albanell pasaron al Reino de Aragón, avecindándose en tierras zaragozanas y oscenses.
Fueron reconocidos en el estamento de infanzones de sangre y solar conocido, participando con voz y asiento en las asambleas del brazo noble aragonés y concertando enlaces con la aristocracia del valle del Ebro.
Miembros de la estirpe mantuvieron posesiones alodiales, casas solariegas y vínculos de parentesco en las veguerías de Girona, comarcas de Lleida y el campo de Tarragona, acudiendo a las llamadas de somatén y hueste real.
En los censos y fogatges generales de Cataluña constan registrados hogares bajo la grafía Albanell y d'Albanell en Barcelona, Urgell y Girona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.
Además del solar fundado a raíz de las campañas de don Guillermo Albanell en la capital del reino, caballeros de este apellido mantuvieron presencia en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Zaragoza y la Chancillería.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alca
Armas

Las armas de Albanel son: En campo de oro, un águila de azur, en actitud de emprender el vuelo.

Jerónimo de Villa dice que algunos Albanel traen: Escudo partido: 1º, en campo de oro, un águila de azur a punta de arrancar en vuelo, y 2º, en campo de plata, una banda, de gules cargada con tres estrellas, de oro.

Otros, según Gregorio García Ciprés: En campo de gules, un águila de oro, uñado y picado de sable.

Otros: En campo de oro, un albanell (o gallo), de azur, pasante, armado de oro.

Otros Albanell, según Ferran de Sagarra traen: En campo de oro, un águila de azur con las alas bajadas.

Otros Albanell, de Cataluña, según Gregorio García Ciprés: En campo de oro, un águila de azur, uñada y picada de sable.

Otras: En campo de oro, un albanell pasmado de azur. Constan dichas armas en labras heráldicas del claustro del Monasterio de San Francisco de Gerona y en el Monasterio de Sant Pere de Galligans.

Según Jaume Ramón Vila los Albanell traen: En campo de oro, un águila de azur.

Según el Cronista Juan José Vilar y Psayla los Albanell originarios de Cataluña usan: en campo de oro, un ave de azur.


