Albá
El linaje Albá (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Albá, d'En Albá, Albaney, Albanes) constituye una noble, ilustre y antigua estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía aragonesa, servicios de caballería en las empresas de la Reconquista, tenencias señoriales, magistratura foral y señorío alodial en el Principado de Cataluña, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el conjunto de la Corona de Aragón, cuyo origen de mayor crédito entre los tratadistas —avalado entre otros cronistas por Diego Hernández de Mendoza— procede de Alemania por vía del caballero militar mosén Pedro Albaney (o Albanes), quien por apócope o supresión de las letras finales de su apellido dio nacimiento formal al de Albá tras acudir a luchar contra los sarracenos en Cataluña y distinguirse en la célebre toma de Vilafranca del Penedès (como se consigna en la Historia de los Condes de Barcelona, libro II, capítulo LIV), donde fundó casa solariega y quedó heredado, pasando posteriormente sus descendientes a Alcolea de Cinca (Huesca) y extendiéndose por la ribera del Cinca, tierras valencianas y la comarca de la Plana a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de la adaptación al romance catalán medieval del apellido o patronímico germánico Albaney / Albanes (sobre la raíz indoeuropea y bajolatina *alb-, «noble, blanco, brillante», o bien vinculada al topónimo albano germánico). La pérdida regular de la desinencia final (-ey / -es) en el uso cotidiano de la hueste y de la corte condal fijó el apelativo en la forma aguda catalana Albá.
El cronista y tratadista Diego Hernández de Mendoza y otros autores autorizados sostienen de modo fundamentado que la estirpe dimana del noble caballero germano mosén Pedro Albaney, acreditándose esta ascendencia por la identidad de las piezas y figuras que los caballeros de Albá continuaron trayendo en sus escudos heráldicos de combate.
En los diplomas comtales, censos de infanzones y protocolos notariales alternó la grafía aguda Albá con la forma castellana llana Alba, las variantes primitivas Albaney y Albanes, y las fórmulas nobiliarias de pertenencia (d'Albá o d'En Albá), reconociéndose en todos los tribunales de hidalguía la indivisible unidad del linaje.
Quedó consignado en los cartularios del Penedès, en las crónicas de los Condes de Barcelona y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre (de Alba).
En los primeros tiempos de la Reconquista catalana, el caballero germánico mosén Pedro Albaney arribó a las tierras de la Marca Hispánica para sumarse con sus escuderos y caballeros a las huestes del conde de Barcelona en la ofensiva contra los ejércitos musulmanes.
Participó con singular bravura en la expugnación y toma de la plaza fortificada de Vilafranca del Penedès (provincia de Barcelona), acción heroica expresamente consignada en la Historia de los Condes de Barcelona (libro II, capítulo LIV).
En dicha villa del Penedès alzó su primitivo palacio y casa solariega de piedra de sillería almenada, dotada de enterramiento privativo en el templo mayor y tierras francas concedidas en recompensa a su lealtad bélica, constituyendo el solar matriz donde nació la descendencia de sangre que adoptó formalmente el apellido Albá.
Descendientes directos del fundador del casal del Penedès pasaron al Reino de Aragón, estableciendo un poderoso casal de infanzonía en la histórica villa de Alcolea de Cinca (perteneciente al partido judicial de Fraga, provincia de Huesca).
En este solar aragonés mantuvieron las prerrogativas de la infanzonía militar de carta y sangre, gozando de exención de pechas pecheras, derecho de portar armas y casalicio con sus armerías labradas en piedra sobre el portalón.
Desde Alcolea, los Albá extendieron posesiones por las villas y lugares limítrofes de la ribera del Cinca (Fraga, Monzón, Zaidín y Belver de Cinca), emparentando con las familias más granadas del estamento de infanzones de la Franja oriental de Aragón.
Además de su solar histórico en Vilafranca del Penedès, miembros de este linaje mantuvieron posesiones alodiales, casas de campo y vínculos de parentesco en las veguerías de Girona, el campo de Tarragona y tierras de Lleida, acudiendo a las llamadas de somatén y hueste real.
Ramas de esta casa fijaron residencia en la capital condal a partir de los siglos XV y XVI, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los fogatges de 1497 y 1553), constan registrados hogares bajo las grafías Albá y d'Albá en las veguerías de Vilafranca, Barcelona y Lleida como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.
Caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Justificaron su nobleza de sangre e infanzonía ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Zaragoza, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Zaragoza y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alcanzaron beneficios canonicales en diversas colegiatas y catedrales de la Corona de Aragón.
Armas

Las primitivas del apellido, esto es, las que los Albá tomaron del caballero alemán que se considera su fundador y que usan especialmente los de Villafranca de Penedés y en otros puntos de Cataluña, y en Alcolea de Cinca y otras pueblos de Aragón y Navarra, según el Cronista y Rey de Armas Juan Francisco de Hita, son: En campo de gules, un águila de plata, picada y membrada de oro. Bordura de azur, con ocho estrellas de oro.
Estas armas fueron después modificadas y comenzaron a traerlas muy distintas en diversas regiones las ramas del linaje.

Lorenzo de Padilla dice que en Cataluña ostentaban algunos Albá: En campo de azur, una estrella de oro, de veinte rayos.
Bernabé Moreno de Vargas, confirma que la estrella la traían en su escudo los Albá.


