Alejandre, Alexandre, Alixandre

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El linaje Alejandre (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las variantes tradicionales Alexandre, Alixandre, d'Alejandre, de Alejandre, o en sus formas romances arcaicas Alisandre y Alexandro) constituye una preclara, ilustre y noble estirpe de matriz patronímica y origen militar en España, representando la evolución castellana y aragonesa del prestigioso nombre clásico Alejandro, con solares matrices de inmemorial antigüedad e influencia radicados en las regiones históricas de Castilla, Aragón y La Rioja, desde donde sus caballeros proyectaron casales de infanzonía, ricas heredades alodiales y ramas de probada hidalguía hacia La Mancha, Andalucía, el Levante peninsular y los virreinatos de ultramar a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.

El origen de este linaje es predominantemente patronímico, foral y militar; procede del nombre propio de bautismo Alejandro (Alexandre / Alejandre), adoptado con reverencia en la cristiandad medieval por la memoria hagiográfica y caballeresca de santos y soberanos ilustres; las casas solariegas más antiguas documentadas de esta estirpe se sitúan en las tierras de La Rioja (con casales de gran solera en los valles del Najerilla y del Iregua, y enclaves como Logroño, Nájera y Calahorra), en la provincia de Zaragoza en el Reino de Aragón (con asentamientos infanzones en la comarca de Daroca, Calatayud y la capital cesaraugustana), y en las comarcas limítrofes castellanas de Burgos y Soria (con caserones de sillería en Tierra de Pinares y Campo de Gómara); sus miembros ostentaron secularmente el rango y condición de hidalgos de sangre e infanzones de armas poner, gozando de inmunidad judicial, exenciones absolutas de tributos pecheros y del derecho al uso de armas y espada noble; al ser un linaje de guerreros y hombres de armas, caballeros de la casa de Alejandre participaron de manera activa en las campañas de avance militar hacia el sur peninsular, recibiendo mercedes de tierras, donadíos y heredades francas en recompensa a su lealtad, socorro armado y defensa de las plazas fronterizas, fundando influyentes ramas secundarias en las llanuras de La Mancha (Toledo, Ciudad Real y Albacete) y en los reinos de Andalucía (Jaén, Córdoba y Sevilla).

Etimológicamente procede de la asimilación al latín eclesiástico (Alexander) del antropónimo griego clásico Aléxandros (Ἀλέξανδρος), formado por el verbo aléxein (ἀλέξειν, «proteger», «defender», «rechazar») y el sustantivo anḗr, andrós (ἀνήρ, ἀνδρός, «hombre», «varón», «guerrero»), con el significado unívoco de «el protector o defensor de los hombres»; en la evolución de las lenguas romances peninsulares, la grafía medieval Alexandre (con la equis pronunciada originariamente como sibilante palatal sorda) se mantuvo como forma usual en cancillerías y tribunales hasta dar paso en el castellano moderno a la forma Alejandre, coexistiendo en la documentación notarial de los siglos XIV al XVIII con la forma arcaica Alixandre, todas ellas reconocidas como expresiones legítimas de un mismo tronco patronímico hereditario, linaje y armerías reconocidas.

Históricamente se distribuyó por La Rioja (Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Arnedo y Calahorra), el Reino de Aragón (Zaragoza capital, Calatayud, Daroca, Borja y comarcas del valle del Ebro), la provincia de Soria (Soria capital, Ágreda y villas de frontera), la provincia de Burgos (Burgos capital y comarca del Arlanza), La Mancha (Toledo, Ciudad Real, Almagro y Chinchilla), Andalucía (Jaén, Úbeda, Baeza, Córdoba, Sevilla y Carmona), la villa y corte de Madrid, la Corona de Aragón (interactuando con la rama valenciana de Aleixandre), y, con posterioridad a las corrientes de colonización de la Edad Moderna, en diversos puntos del continente americano (Nueva España, Perú y Nueva Granada); en tierras riojanas y andaluzas, los Alejandre figuraron como hacendados de mayorazgo, regidores capitulares y caballeros de mesnada; en la actualidad es un apellido de dilatada solera histórica, nobleza y moderada frecuencia demográfica en España, conservando una presencia continuada en La Rioja, Castilla y León, Aragón, Madrid y Andalucía.

A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Alejandre mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación foral y el gobierno de los concejos de realengo:

Para sostener su calidad de hidalgos de sangre y preservar su fuero nobiliario frente a las imposiciones de los recaudadores de tributos comunes, miembros de las distintas ramas castellanas y riojanas promovieron y ganaron solemnes pleitos de hidalguía de sangre e incompatibilidad de pechos ante las Salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada, obteniendo Reales Provisiones Ejecutorias que blindaron su exención absoluta frente a pechos ordinarios, alcabalas, cuarteles reales, monedas foreras y pedidos del común.

En el Reino de Aragón, caballeros de esta estirpe justificaron solemnes procesos de salva de infanzonía y limpieza de sangre ante la Real Audiencia de Zaragoza, probando su ascendencia inmemorial de cristianos viejos y su legitimidad de cuna para acceder a cargos de justicia, jurados, almotacenes y regidurías, teniendo asiento en las Cortes del Reino de Aragón en el brazo de infanzones y caballeros.

Desempeñaron de forma secular los oficios concejiles reservados al estamento noble, tales como regidores perpetuos por el estado de hijosdalgo, alcaldes ordinarios, alcaldes de la santa hermandad, alféreces mayores y procuradores en Cortes en los cabildos de Logroño, Soria, Burgos y ciudades andaluzas.

Probaron rigurosamente su nobleza y limpieza de cuatro costados para ingresar en órdenes militares y maestranzas de caballería, así como para ejercer oficios de familiares y alguaciles mayores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Logroño, Zaragoza, Toledo y Córdoba.

El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (secciones de Hidalguía, Ejecutorias y Pleitos Civiles); en los fondos de Procesos de Infanzonía del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza y de la Real Audiencia de Aragón; en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), dentro de las series de Real Cancillería y Procesos de Cortes; en los fondos notariales de los Archivos Históricos Provinciales de La Rioja, Soria, Burgos y Zaragoza; en la Sección de Órdenes Militares e Inquisición del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Indias (Sevilla); y en los libros sacramentales de las parroquias históricas riojanas, castellanas y aragonesas desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron caballeros e infanzones de los solares de La Rioja y Zaragoza que combatieron en las guerras de frontera bajomedievales contra el infiel; regidores y procuradores de hijosdalgo que gobernaron los cabildos de Logroño y Soria durante los siglos XVI y XVII; capitanes de infantería y caballería que sirvieron a la Monarquía Hispánica en los Tercios de Flandes y en las campañas de Italia; dignidades eclesiásticas y canónigos capitulares de la Concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño y de la Seo de Zaragoza que fundaron capellanías familiares y memorias pías dotadas con rentas alodiales de sus fincas patrimoniales; y letrados de gran predicamento que actuaron como oidores y jueces en las reales chancillerías y audiencias indianas.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria en Castilla y La Rioja, infanzones de armas poner en el Reino de Aragón y miembros de la nobleza cívica foral en la Corona de Aragón, amparada en las leyes generales del reino y los fueros tradicionales. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a cargas comunes y serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al porte de espada y armas nobles, y del acceso reservado a los oficios concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por las Chancillerías de Valladolid y Granada, así como por la Audiencia de Zaragoza, ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.

Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en los solares hidalgos y casonas de sillería de La Rioja (Logroño, Nájera y Calahorra); en los casales de infanzones de la provincia de Zaragoza (Calatayud, Daroca y Zaragoza capital); en las casonas de mayorazgo de Burgos y Soria; en las casas principales levantadas en tierras manchegas (Toledo y Ciudad Real); en los casales solariegos de Andalucía (Jaén, Úbeda, Córdoba y Sevilla); en las residencias nobles avecindadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar (México y Lima).

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica a lo largo del corredor del valle del Ebro y las rutas de transhumancia del Sistema Ibérico, comunicando el norte riojano y castellano con las llanuras manchegas y los pasos de Despeñaperros hacia el valle del Guadalquivir, enlazando matrimonialmente con ilustres familias de la hidalguía solariega castellana, de la infanzonía aragonesa y de los regidores concejiles antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.


Armas

Escudo de armas

Los originarios Alexandre, franceses, traen: En campo de plata, un águila, de sable, exployada, surmontada de dos flores de lis, de gules.

Escudo de armas

Los Alejandre, traen: En campo de plata, dos hoces, de gules, puestas en palo.

Escudo de armas

Los Alexandre, radicados en Trigal, traen: En campo de azur, una caldera de oro, y saliendo de ella seis cabezas de sierpe, de sinople.

Escudo de armas

Otros Alexandre, traen: En campo de oro, una encina, de sinople, frutada de gules, con un lobo pasante a su tronco, de sable.

Escudo de armas

Los Alejandre, originarios de Oquendo, traen: En campo de sinople, dos fajas ondeadas, de oro.