Alfay
El padre Marcos Gilbert de Varé, en su obra impresa en Paris en 1640, dice que el primitivo nombre de este apellido fue Fay, y que tuvo su asiento en Lyon (Francia) y su naturaleza de la casa de Fay, que radicaba allí. Otros genealogistas dicen que Alfay es lo mismo que Alfar. Añaden que de la Saboya pasaron los Alfay a Francia.
Otros autores afirman que los Alfay vinieron de Francia a España con el emperador Carlomagno, estableciéndose en Cataluña.
Los únicos datos comprobados es que los Alfay proceden de la Saboya, y que algunos de sus miembros pasaron a España y se establecieron en Cataluña.
El linaje Alfay (con sus variantes gráficas y documentales históricas Alfai, Alfe o de Alfay) constituye una estirpe de probada nobleza e infanzonía radicada principalmente en el Reino de Aragón, con ramas avecindadas en el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia y posterior difusión hacia Castilla y América a lo largo de la época medieval y la época de la Monarquía.
Surgió en el contexto de la frontera del valle del Ebro tras la reconquista aragonesa, asentándose primero como sobrenombre personal o locativo menor y fijándose definitivamente como apellido familiar hereditario entre los siglos XIII y XIV.
La casa solar más antigua y documentada radicó en la ciudad de Zaragoza y en villas de su merindad eclesiástica y civil. Desde fechas bajomedievales, los Alfay figuraron inscritos en las listas de infanzones del reino.
En el siglo XVII destacó de forma sobresaliente en la vida cultural zaragozana el linaje de libreros, editores y escritores encabezado por Juan de Ybar y Alfay e Iusepe Alfay (compilador de célebres repertorios de poesía barroca como las Poesías varias de grandes ingenios españoles publicadas en 1654), vinculados a los círculos literarios de Baltasar Gracián y los certámenes de la Real Diputación del General del Reino de Aragón.
Ramas de la estirpe establecieron casales y heredades en la comarca del Moncayo, Calatayud y la Hoya de Huesca, ocupando cargos de jurados, procuradores y administradores de cofradías nobiliarias locales.
Caballeros y letrados de esta familia pasaron al Reino de Valencia en el siglo XVI, quedando avecindados en la capital y en la Plana de Castellón, donde desempeñaron escribanías de cámara y procuraciones en la Real Audiencia.
Se documentan miembros del linaje en Tortosa, Lleida y Barcelona, así como oficiales reales que pasaron a la Villa y Corte de Madrid en el siglo XVII y XVIII al servicio de los consejos de la Corona.
Los caballeros de este apellido litigaron y refrendaron su infanzonía y nobleza de sangre ante la Real Audiencia de Aragón y ante la Corte del Justicia de Aragón, obteniendo firmas posesorias y sentencias de salva que certificaban su hidalguía inmemorial.
Miembros de la familia concurrieron como infanzones al brazo de caballeros en las Cortes del Reino de Aragón celebradas durante los siglos XVI y XVII.
Asimismo, constan expedientes de legitimidad y limpieza de sangre para el acceso a canonjías, notarías del Santo Oficio de la Inquisición y colegiaturas universitarias en Zaragoza y Huesca.
Armas
La casa Alfay, de Francia, según el mencionado Pedro Marcos Gilbert de Varé, traían: En campo de azur, un ciervo de oro.
En el Castillo que los Alfay poseyeron en la Saboya y en el palacio que tenían en el Principado de Cataluña, se veían estas otras armas, que son las que han traído siempre todas las ramas del linaje en España: En campo de azur, un castillo de oro sobre una terraza de sinople, por la que corre un río. Alos lados del castillo, dos ciervos de oro paciendo, y en el jefe, surmontado al castillo, una estrella o lucero también de oro.


