Algarín, Algarines
El apellido Algarín (que en antiguos protocolos eclesiásticos y notariales convive de forma natural con las grafías Algarín, Algarin o las formas medievales arcaicas de Algarín o Algarines) es un linaje noble de una notable antigüedad, rancia solera heráldica y un origen lingüístico plenamente andalusí y peninsular. Se trata de un apellido de naturaleza primordialmente toponímica o locativa (nacido a partir del nombre de un lugar o accidente geográfico) cuyas cunas históricas e identitarias radican con una fuerza arrolladora en el Reino de Sevilla (Andalucía) y en la Corona de Castilla.
Las casas solares y de armas más antiguas y documentadas de este linaje radicaron históricamente en la provincia de Sevilla, con un protagonismo señorial indiscutible en villas de rancia solera como Marchena, Arahal, Morón de la Frontera y la propia capital hispalense.
Durante la Edad Moderna, miembros de las diferentes ramas del apellido Algarín pasaron por rigurosos procesos de probanza de hidalguía, nobleza de sangre y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Granada. Estos pleitos de nobleza eran indispensables para defender sus privilegios frente al fisco, ejercer cargos públicos reservados en exclusiva al estamento noble (como alcaldes del estado noble) o ingresar como familiares del Santo Oficio de la Inquisición.
Armas

Los de la casa solar de Vergara, en Guipúzcoa, traen: En gules, una cruz llana de plata a todo trance, cargada de un lobo pasante de sable, y cantonada de cuatro panelas de oro.

Los de Castilla ostentan estas otras armas: En campo de plata, dos leones rampantes de su color natural. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.


