Alhama, Alama

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El linaje Alhama (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las variantes tradicionales Alama, d'Alhama, de Alhama, d'Alama o de Alama) constituye una noble y esclarecida estirpe de matriz toponímica, hidalga adscripción hispano-árabe (andalusí) y probada hidalguía de sangre en el Reino de Granada dentro de la Corona de Castilla, ligada de forma primordial a la histórica, amurallada y estratégica ciudad de Alhama de Granada y a su protagonismo bélico decisivo durante la Guerra de Granada (1482-1492), desde donde sus miembros proyectaron caserones armeros, alcaidías y ramas de hidalguía hacia las principales ciudades del Reino de Jaén, la comarca de Antequera, Sevilla, la corte de Madrid y los virreinatos de Indias a lo largo de la Edad Moderna.

El origen de este linaje es rigurosamente toponímico y territorial, procedente de la célebre ciudad fortificada de Alhama de Granada, encaramada sobre los tajos del río Marchán; plaza fuerte de inmenso valor estratégico cuya audaz toma por don Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, en febrero de 1482 constituyó el primer y más resonante episodio de la contienda final contra el reino nazarí, inmortalizada en el romancero fronterizo con el célebre lamento «¡Ay de mi Alhama!»; tras la conquista de la plaza y los subsiguientes Libros de Repartimiento del Reino de Granada llevados a cabo bajo la autoridad de los Reyes Católicos, caballeros de mesnada, hidalgos de armas y alcaides militares que se distinguieron en el asalto, cerco y posterior defensa inexpugnable del enclave frente a los contraataques musulmanes adoptaron el locativo de la ciudad como apellido hereditario familiar de solar conocido (de Alhama / Alhama) para perpetuar la gloria militar de su conquista; si bien existieron otros focos toponímicos menores derivados de villas homónimas (como Alhama de Almería o Alhama de Murcia en el Reino de Murcia, o Alhama de Aragón), la rama principal y nobiliaria que fijó el apellido en los censos de hijosdalgo procedió del enclave granadino.

Etimológicamente procede del romance andaluz asimilado del árabe hispánico al-ḥammah (derivado del árabe clásico ḥammah, «fuente de aguas calientes», «manantial termal» o «baño medicinal»), aludiendo de manera descriptiva a las célebres termas de origen romano y andalusí que bañan el cañón de la villa; su significado literal se define con absoluta precisión como «el originario o natural de la ciudad de los baños termales (Alhama)»; en la práctica notarial y escribanil de los siglos XVI al XVIII, la aspiración de la h intercalada se debilitó con frecuencia en las cancillerías locales y en los libros sacramentales de la Andalucía oriental, derivando habitualmente en la variante gráfica simplificada Alama, figurando ambas formas de manera equivalente en las actas concejiles, expedientes de nobleza y ejecutorias de hidalguía.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Granada (Alhama de Granada, Loja, Santa Fe, Montefrío y la propia ciudad de Granada capital, con destacada presencia en las parroquias históricas de San Justo y Pastor, San Gil y el Sagrario), la comarca malagueña de Antequera y Archidona, el Reino de Jaén (Alcalá la Real, Baeza y Jaén capital), la ciudad de Sevilla y la cuenca del Guadalquivir, la villa y corte de Madrid, y, con posterioridad a la consolidación de la Carrera de Indias en los siglos XVII y XVIII, en diversos núcleos de América (singularmente en el Virreinato de Nueva España y el Virreinato del Perú); en la actualidad es un apellido de notable interés histórico y demografía moderada en España, conservando su principal núcleo de arraigo en Andalucía (con especial concentración en las provincias de Granada, Málaga y Jaén), la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid.

Durante los siglos XVI y XVII, los miembros de la casa de Alhama mantuvieron una continuada y activa intervención en la gobernación concejil, la milicia real y el estamento noble castellano-andaluz. Quedaron formalmente matriculados en los censos de hidalgos de concejo, regidores perpetuos, jurados, caballeros veinticuatros y letrados en Alhama de Granada, Loja y Granada capital; desempeñaron oficios de alcaidías militares en fortalezas fronterizas y sirvieron con monturas y armas en la sofocación de la rebelión de las Alpujarras (1568-1571), así como en los tercios de la armada y guarniciones costeras de la Corona. Para salvaguardar sus prerrogativas estamentales frente a los pecheros y asegurar su derecho al fuero nobiliario, los caballeros de la familia Alhama (y Alama) litigaron de forma continuada y ganaron solemnes probanzas de hidalguía y limpieza de sangre ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada, obteniendo Reales Cartas Ejecutorias contradictorias de nobleza que confirmaron su absoluta exención del pago de pechos ordinarios, alcabalas pecheras, tributos concejiles del estado llano, cuarteles reales y moneda forera.

El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Granada, dentro de las series de Hidalguía, Pleitos de Vizcainías y Procesos Civiles; en el Archivo Histórico Municipal de Alhama de Granada y sus libros de actas capitulares; en el Archivo de Protocolos Notariales de Granada (con escrituras de censo, fundaciones de mayorazgo, posesiones de bienes raíces y testamentos otorgados desde la primera mitad del siglo XVI); en la Sección de Órdenes Militares y Consejos del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Simancas; y en los libros sacramentales de las parroquias granadinas y lojeñas desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron alcaides y capitanes que participaron en la toma militar y fortificación de Alhama en 1482 junto al marqués de Cádiz; jurados y regidores del cabildo de Granada que sostuvieron los privilegios del estamento noble en el siglo XVI; letrados que sirvieron como oidores y procuradores de causas en la Real Chancillería; canónigos capitulares de la Colegiata del Salvador y de la Catedral de Granada que fundaron capellanías familiares; y oficiales que mandaron compañías en los presidios de la costa mediterránea andaluza.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria, nobleza de repartimiento ganada en la Reconquista y de armas poner, amparada en las leyes y ordenanzas de la Corona de Castilla. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a tributos pecheros, disfrutando de fuero privativo militar y civil, y del acceso preferente a los oficios de honor; las Reales Cartas Ejecutorias dictadas en la Chancillería granadina ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus armerías familiares.

Sus casas solares, caserones armeros y posesiones principales radicaron originariamente en los caseríos fortificados y casonas de piedra de Alhama de Granada; en las casas principales de la ciudad de Granada (colaciones de San Justo, San Gil y el Sagrario); en las casas solariegas de Loja y Antequera; en las casonas hidalgas de Jaén y Alcalá la Real; en las casas avecindadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en los territorios de ultramar.

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica a través de los ejes naturales del Reino de Granada y el sur andaluz, desde las gargantas montañosas de Alhama hacia las fértiles vegas de Granada, Loja y Antequera, sellando alianzas matrimoniales con otras familias de la hidalguía conquistadora y del patriciado letrado andaluz antes de su posterior proyección hacia los centros administrativos de la Corona.


Armas

Escudo de armas

En campo de gules, un castillo de oro, surmontado, de una granada de oro. Del segundo pretil del castillo salen dos brazos armados, de plata, que llegan con sus manos a la granada y parece que la sostienen. Bordura de azur, con seis bezantes de oro.

Escudo de armas

Algunos autores dicen que esta bordura lleva seis escalas de oro en vez de bezantes, en cuyo caso sería idéntica a la bordura que tiene el escudo que Diego Hernández de Mendoza señala para una rama del apellido Aldama.

Escudo de armas

Los Alama, según Jorge de Montemayor, traen: En campo de gules, una torre de plata, de ella pende una granada de lo mismo, y de los lados salen dos brazos de lo mismo. Bordura de azur, con seis calderas de oro.

Escudo de armas

Según el Cronista Juan Francisco de Hita procede del Reino de Granada, y trae por armas: En campo de gules, un castillo de oro, y que de su homenaje salen dos brazos que sujetan una panela de oro.