Alia
El linaje Alía (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y padrones de hidalguía bajo las variantes tradicionales Alia, d'Alía, de Alía, o en su fórmula arcaica de la Alía) constituye una ilustre, noble y preclara estirpe de matriz netamente toponímica y etimología andalusí en la Corona de Castilla, con cuna solariega e histórica en la villa de Alía, en la comarca de Las Villuercas y las Tierras de Talavera, históricamente vinculada a la jurisdicción feudal de los arzobispos de Toledo y al influjo devocional del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, proyectando casales armeros, posesiones alodiales francas, escribanías mayores y ramas de hidalguía rural hacia la Meseta Sur (Toledo, Ciudad Real y Madrid) y el oriente extremeño a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y de asentamiento foral de frontera, tomando su nombre directamente de la histórica villa y municipio de Alía (emplazada en el límite orográfico entre las provincias de Cáceres y Toledo), integrada secularmente en el alfoz y término comunal de Talavera de la Reina bajo el señorío institucional de la mitra primada de los Arzobispos de Toledo; la villa surgió como bastión poblacional y agrícola en las estribaciones meridionales de la sierra de Altamira y el macizo de Las Villuercas, articulando los pasos serranos que comunican la cuenca del Tajo con el valle del Guadiana; los caballeros repobladores, hombres de armas e hidalgos de cuño concejil que recibieron en merced tierras de pan llevar, viñedos, colmenas y dehesas alodiales en su término adoptaron la designación como apellido patronímico hereditario de solar y condición conocido (de Alía / de la Alía / Alía) para certificar la legitimidad de su dominio y vecindad franca («originario o vecino de la villa o lugar elevado de Alía»); los libros sacramentales y protocolos notariales más antiguos (siglo XVI) constatan una temprana e intensa irradiación del linaje a lo largo de la vega del Tajo, estableciendo destacados núcleos de hidalguía en Talavera de la Reina, La Puebla de Montalbán, Torrijos y la propia ciudad imperial de Toledo; a lo largo de los siglos XVII y XVIII, ramas de este linaje pasaron a las llanuras manchegas del Campo de Calatrava (Ciudad Real), la comarca de Ocaña y la villa y corte de Madrid, desempeñando cargos de escribanía de cámara, administraciones eclesiásticas y mayordomías de fábrica.
Etimológicamente procede de la asimilación al romance medieval del vocablo hispano-árabe ‘āliya (forma femenina del adjetivo ‘ālī, «alta», «elevada», «sublime» o «eminente»), voz derivada de la raíz semítica ‘-l-w (que expresa altura y elevación topográfica), aludiendo de manera descriptiva al «lugar elevado», al «cerro dominante» o a la «atalaya sobre la peña» que coronaba el enclave primitivo; en la práctica escribanil y notarial de los siglos XVI al XVIII, la fórmula original de Alía o de la Alía convivió con la forma regular Alía (con o sin tilde gráfica según la costumbre de la época), consolidándose como cognomento patronímico hereditario inalterable de linaje, solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por la provincia de Cáceres (Alía, Guadalupe y comarca de Las Villuercas), la provincia de Toledo (con densa implantación en Talavera de la Reina, La Puebla de Montalbán, Torrijos, Escalona, Ocaña y Toledo capital), la provincia de Ciudad Real (con ramas avecindadas en Almagro, Daimiel, Manzanares y comarca del Campo de Calatrava), la provincia y corte de Madrid (Madrid capital, Aranjuez y Alcalá de Henares), el Reino de Jaén, y, con posterioridad a las corrientes administrativas de los siglos XVII y XVIII, en diversos puntos del continente americano (Nueva España y Nueva Granada); en las villas toledanas y manchegas, los Alía formaron parte de la pequeña nobleza rural y del patriciado letrado, ostentando la posesión de fincas rústicas de cereal y olivar, censos alodiales y capillas de enterramiento; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico y arraigada concentración en la Meseta Sur, reuniendo sus mayores núcleos de frecuencia censal en las provincias de Toledo, Madrid, Ciudad Real y Cáceres.
A lo largo de la Edad Moderna, los miembros de la casa de Alía mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio concejil, la fe pública, la administración eclesiástica y la defensa de su estatus foral:
En la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, diversos hidalgos del apellido Alía y De la Alía, originarios del reino de Toledo y de las tierras talaveranas, promovieron y ganaron rigurosos expedientes de probanza de hidalguía, nobleza de sangre e incompatibilidad de pechos ante la Sala de los Hijosdalgo, obteniendo Reales Cartas Ejecutorias que blindaron su fuero nobiliario y su exención perpetua del pago de pechos ordinarios, alcabalas, cuarteles reales, monedas foreras y repartimientos pecheros del estado llano.
En el Archivo Histórico Nacional (Sección de Órdenes Militares) y en el Archivo Diocesano de Toledo, se conservan expedientes de pruebas de nobleza, legitimidad de cuna y expedientes de limpieza de sangre de caballeros de este linaje para ingresar en corporaciones de honor y obtener títulos de familiares y secretarios del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en el distrito de Toledo.
En las instituciones municipales de realengo y de señorío eclesiástico, desempeñaron oficios de alcaldes de la santa hermandad por el estado noble, regidores de concejo, fieles albaceas, procuradores síndicos y escribanos de número y de cabildo en Talavera, La Puebla de Montalbán y Torrijos.
En el plano militar, caballeros del linaje integraron las compañías de milicias concejiles y de caballería de cuantía, acudiendo a los llamamientos reales para la guarda de las costas andaluzas y la defensa del interior peninsular.
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (dentro de las series de Hidalguía, Pleitos Civiles y Ejecutorias); en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), en las secciones de Inquisición, Órdenes Militares y Clero; en el Archivo Diocesano de Toledo y el Archivo y Biblioteca Capitulares de la Catedral Primada de Toledo; en los fondos del Archivo Histórico Provincial de Toledo y de Ciudad Real (con abundantes protocolos notariales y censos de hidalguía desde el siglo XVI); en el archivo del Real Monasterio de Guadalupe; y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las parroquias históricas toledanas (Santa María la Mayor de Talavera, San Andrés de Toledo y La Asunción de Torrijos) desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron los hidalgos de solar y heredades en la villa de Alía y Las Villuercas durante los siglos XV y XVI; juristas y escribanos del rey que dieron fe pública en los juzgados y concejos del arzobispado toledano; beneficiados y sacerdotes vinculados a las fundaciones pías y capellanías del Monasterio de Guadalupe y de la catedralicia sede de Toledo; familiares del Tribunal del Santo Oficio que ejercieron con vara de justicia en el reino de Toledo y el Campo de Calatrava; y hacendados de realengo que sostuvieron vínculos de capellanía dotados con rentas de sus heredades alodiales.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria, hijosdalgos de casa y solar conocido y hombres de armas poner en la Corona de Castilla, amparada en las Leyes de Castilla y en las ordenanzas generales de hijosdalgo. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a cargas comunes y serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al uso de armas y espada noble, y del acceso reservado a los oficios concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por la Real Chancillería de Valladolid ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en la histórica villa de Alia y la comarca de Las Villuercas (Cáceres); en las casonas hidalgas y escribanías de Talavera de la Reina, La Puebla de Montalbán y Torrijos (Toledo); en las casas principales avecindadas en la ciudad imperial de Toledo; en los casales de hidalguía rural del Campo de Calatrava (Ciudad Real); en las casas de la comarca de Ocaña; en las residencias nobles levantadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar.
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo el curso natural de la vega del río Tajo desde las estribaciones de Las Villuercas hacia la llanura toledana, articulándose paralelamente por las rutas que comunican con la cuenca del Guadiana y la comarca de Calatrava, enlazando matrimonialmente con esclarecidas familias de la hidalguía de sangre toledana, del patriciado concejil y de los letrados de fe pública antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.
Armas
En campo de gules, dos castillos de oro, puestos sobre ondas de agua de azur y plata.


