Aller
El linaje Aller (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las fórmulas tradicionales d'Aller, de Aller, o en sus variantes romances arcaicas Ayller, Allere y Ayer) constituye una preclara, ilustre y noble estirpe de inmemorial antigüedad, matriz toponímica y probada hidalguía de sangre en el norte de la península ibérica, originada en el Principado de Asturias y estrechamente vinculada a los albores de la Reconquista y a la corte regia asturleonesa, proyectando desde los valles cantábricos casales armeros, cotos señoriales, prebendas eclesiásticas y ramas de alta infanzonía hacia el Reino de León, el Reino de Galicia (con señalado poderío en la provincia de Lugo), Castilla, la corte de Madrid y los virreinatos del Nuevo Mundo a lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, orográfico y militar, procediendo directamente del histórico y montañoso concejo de Aller (Asturias), vertebrado por la cuenca del río Aller y flanqueado por los estratégicos pasos cordilleranos de San Isidro y Pajares que comunican el litoral astur con las llanuras de la meseta leonesa; en este agreste enclave de refugio y contención bélica, los caballeros de la casa solariega de Aller sirvieron con distinción a los primeros monarcas de Asturias y León (desde Alfonso I el Católico y Fruela I hasta Alfonso III el Magno) en las batallas iniciales de la Reconquista, recibiendo señoríos de behetría, cotos alodiales y la tenencia de fortalezas roqueras que guardaban los puertos de la cordillera; muy tempranamente, esforzados vástagos de esta estirpe cruzaron la divisoria cantábrica para afincarse en el Reino de León (con destacada implantación en la montaña leonesa, Astorga, Sahagún y la propia capital legionense), donde fundaron solares de hondo influjo político y militar al servicio de las mesnadas reales; paralelamente, ramas secundarias del tronco primitivo penetraron en el Reino de Galicia, asentándose con particular prestancia en la provincia de Lugo (en comarcas como Quiroga, Chantada, Terra de Lemos y Sarria), donde emparentaron matrimonialmente con las casas más selectas de la nobleza gallega (como los Castro, Bolaño, Quiroga y Sotomayor), erigiendo pazos almenados y fundando mayorazgos de estricta agnación.
Etimológicamente procede de la toponimia e hidronimia paleoeuropea o indoeuropea precéltica: el nombre Aller deriva de la raíz hidronímica Al- / Al-yo- / Alara (frecuente en el ámbito celta y fluvial europeo, presente en ríos como el Aller en Germania o el Alba / Alento), con el significado primordial de «el río de curso impetuoso», «la corriente clara» o «el agua que nutre»; de este hidrónimo derivó el nombre del valle y concejo asturiano, adoptado ulteriormente como apellido patronímico hereditario de solar y condición conocido (de Aller / Aller); en los protocolos escribaniles y documentos de cancillería de los siglos XIII al XVIII, el vocablo se mantuvo con extraordinaria firmeza fonética bajo la forma paroxítona Aller, alternando ocasionalmente en textos arcaicos leoneses con la grafía Ayer, consolidándose como denominación privativa e inalterable de linaje, solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por el Principado de Asturias (concejo de Aller, Cabañaquinta, Moreda, Pola de Lena, Mieres y Oviedo), el Reino de León (León capital, Astorga, Ponferrada y comarcas del Bierzo y la montaña leonesa), el Reino de Galicia (provincia de Lugo, Monforte de Lemos, Mondoñedo y comarca del Salnés en Pontevedra), Castilla la Vieja (Valladolid, Palencia y Burgos), la provincia y corte de Madrid, Andalucía (Sevilla, Córdoba y Jaén), y, a partir de las corrientes de colonización y gobierno ultramarino, en diversos virreinatos del continente americano (Nueva España, Virreinato del Perú y el Río de la Plata); en las tierras leonesas y lucenses, los Aller formaron parte de la nobleza de sangre y del patriciado regidor, ostentando la titularidad de mayorazgos, patronatos píos y capillas de enterramiento en catedrales y abadías; en la actualidad es un apellido de notable interés histórico, hidalguía y moderada frecuencia demográfica en España, conservando una presencia ininterrumpida en Asturias, León, Galicia, la Comunidad de Madrid y Cataluña.
A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Aller mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia concejil:
Para salvaguardar su condición de hidalgos de sangre inmemorial y mantener la exención absoluta frente a pechos pecheros, cuarteles reales, alcabalas y monedas foreras, miembros de las distintas ramas asturianas, leonesas y gallegas promovieron y ganaron solemnes pleitos ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo Reales Provisiones Ejecutorias que blindaron su fuero nobiliario de solar conocido.
En el Reino de León y en los concejos de la montaña asturiana, desempeñaron secularmente oficios reservados en exclusiva al estamento noble, tales como regidores perpetuos por el estado de hijosdalgo, alcaldes mayores ordinarios, alféreces mayores de pendón concejil, jueces nobles y procuradores en Cortes.
En el ámbito gallego, los caballeros de este apellido ejercieron la gobernación de cotos jurisdiccionales, merindades y tenencias de fortalezas, acreditando su nobleza y limpieza de cuatro costados para ingresar en órdenes de caballería militar y maestranzas.
Justificaron estatutos de cristiandad vieja e hidalguía notoria ante los tribunales diocesanos de Oviedo, León y Lugo para proveer prebendas y canonjías en sus respectivos cabildos catedralicios, así como para ejercer cargos de familiares y alguaciles mayores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en el distrito de Valladolid y de Santiago de Compostela.
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (dentro de las series de Hidalguía, Ejecutorias y Pleitos Civiles); en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), en las secciones de Órdenes Militares (expedientes de Santiago y Calatrava), Inquisición y Consejos Suprimidos; en el Archivo del Reino de Galicia (A Coruña); en los fondos notariales de los Archivos Históricos Provinciales de Asturias (Oviedo), León y Lugo; en el Archivo de la Catedral de León y de la Catedral de San Salvador de Oviedo; y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las parroquias históricas del concejo de Aller, de la montaña de León y de los señoríos lucenses desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron esforzados caballeros de mesnada que auxiliaron a los reyes asturianos en las batallas de Covadonga y Clavijo; regidores y procuradores del estamento noble que gobernaron los cabildos de León y Oviedo durante los siglos XV, XVI y XVII; capitanes de infantería y maestres de campo que sirvieron a la Monarquía Hispánica en las guerras de Flandes y de Nápoles; dignidades eclesiásticas, arcedianos y canónigos de las catedrales de Lugo, Oviedo y León que instituyeron capellanías y fundaciones pías con rentas alodiales de sus pazos; letrados de gran prestigio que ejercieron como oidores y fiscales en las reales audiencias; y, en la ciencia contemporánea española, el insigne astrónomo, matemático y eclesiástico gallego Ramón María Aller Ulloa (1878–1966), fundador del primer observatorio astronómico de Galicia y figura preclara de la cultura hispánica.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria inmemorial, hijosdalgos de casa y solar conocido, señores de cotos en Galicia y caballeros de fuero militar en Asturias y León, amparada en las Leyes de Castilla y en los fueros generales de hijosdalgo. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a cargas comunes y serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al uso de armas y espada noble, y del acceso reservado a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por la Real Chancillería de Valladolid ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en la torre almenada y casonas de sillería del concejo de Aller (Asturias); en los solares hidalgos de la montaña leonesa, Astorga y la ciudad de León; en los pazos señoriales y fortalezas de la provincia de Lugo (Monforte de Lemos y Quiroga); en las casas principales de Oviedo y Gijón; en las casonas de mayorazgo de Valladolid y Palencia; en las residencias nobles de la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar (México, Lima y Buenos Aires).
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo los pasos naturales de la cordillera Cantábrica hacia los valles del Bernesga y del Torío en León, articulándose paralelamente a lo largo del Camino de Santiago hacia las tierras del interior gallego y la cuenca del Sil, enlazando matrimonialmente con esclarecidas familias de la hidalguía solariega asturleonesa, del patriciado concejil y de la nobleza de pazo gallega antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.
Armas

En campo de oro, una banda de gules, cargada de una cotiza de plata.

Otros traen: En campo de oro, una banda, de gules, engolada en cabezas de dragones de sinople; bordura de azur, con nueve aspas, de oro.

Otros traen: En campo de oro, una banda, de gules, cargada de una cotiza, de plata y engolada en cabezas de dragones de sinople; bordura de azur, con nueve aspas, de oro.

Los del Concejo de Aller, según Diego de Soto y Aguilar, usan: En campo de oro, una banda de gules engolada en dragantes de sinople; bordura de gules, con ocho aspas de oro.

Otros traen: En campo de oro, una banda, de gules, engolada en cabezas de dragones de sinople; bordura de azur, con tres ruedas de Santa Catalina, una en lo alto y las otras dos en los costados.

Otros traen: En campo de oro, una banda, de gules, engolada en cabezas de dragones de sinople; bordura de azur, y en la cabeza de esa bordura una cruz de plata, semejante a la de San Juan.

Otros del Concejo de Aller, según Diego de Soto y Aguilar, usan: En campo de oro, una banda de gules engolada en dragantes de sinople; bordura de azur, con ocho aspas de oro.

Los originarios de Asturias, radicados en León y Castilla, pasados a México y Quito (Ecuador), según Vicente de Cadenas: En campo de plata, sobre ondas de azur y plata, una sirena de oro.


