Allora, Ayora
El linaje Ayora (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las variantes tradicionales d'Ayora, de Ayora, o en sus formas romances arcaicas Aiora, Ayeyra y de Aiora) constituye una preclara, ilustre y noble estirpe de matriz toponímica foral, rancio abolengo y probada hidalguía de sangre en la península ibérica, originada al calor de las empresas bélicas de la Reconquista en el levante hispano dentro del Reino de Valencia (Corona de Aragón) y extendida con extraordinario vigor señorial, militar y letrado hacia la Corona de Castilla (con focos de primerísimo relieve en Toledo y Cuenca), el Reino de Murcia, las tierras andaluzas y los virreinatos del Nuevo Mundo a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y militar, procediendo directamente de la histórica y monumental villa de Ayora, capital de la comarca del Valle de Ayora (al oeste de la provincia de Valencia), dominada por su inexpugnable castillo roquero; enclave estratégico de fricción y contacto en la frontera entre la Corona de Aragón y la Corona de Castilla, la villa fue recuperada del poder sarraceno a mediados del siglo XIII bajo el reinado de Jaime I el Conquistador e incorporada a las demarcaciones forales; los caballeros de mesnada e infanzones que recibieron en donadío heredades de labor y la guarda de sus baluartes adoptaron la denominación toponímica como apellido patronímico hereditario de solar y condición conocido (de Ayora / Ayora), distinguiéndose por su bravura castrense en la pacificación y defensa de los límites fronterizos; muy tempranamente, ramas influyentes de esta familia cruzaron la divisoria territorial para avecindarse en el vecino Reino de Murcia y en la Corona de Castilla, donde fundaron solares de gran preeminencia en la Serranía de Cuenca y en la ciudad imperial de Toledo, ostentando oficios de regidores perpetuos, alcaldes ordinarios y justicias mayores; en la época de los Reyes Católicos, el linaje alcanzó celebridad histórica universal por medio del insigne militar, humanista y cronista real Gonzalo de Ayora (Toledo, c. 1459–1538), capitán de guardas reales, artífice y organizador del cuerpo de la Guardia Real de Alabarderos en 1504 por mandato del rey Fernando el Católico, y autor de fundamentales crónicas militares y epístolas sobre las campañas bélicas de su tiempo.
Etimológicamente procede de la asimilación al romance medieval del topónimo andalusí ‘Uyyūra, voz de sustrato hispano-romano o ibérico prerromano (probablemente emparentada con raíces hidronímicas y orográficas paleoeuropeas aur- / ayr-, «agua», «río de montaña» o «curso que fluye en hondo», o bien asimilada al árabe como «fuente caudalosa» o «lugar defendido entre montañas»), alusiva a la vega fértil encajada entre las sierras de Palomera y Enguera; en la documentación escribanil, eclesiástica y foral de los siglos XIII al XVIII, el vocablo se mantuvo con notable fijeza gráfica bajo la forma llana Ayora, alternando ocasionalmente en textos arcaicos con la grafía Aiora, consolidándose como un cognomento patronímico hereditario inalterable de linaje, solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por la provincia de Valencia (con cuna en la villa de Ayora, Cofrentes, Jarafuel, Xàtiva y Valencia capital), el Reino de Murcia (Murcia capital, Lorca, Caravaca y comarca del Noroeste), la provincia de Cuenca (Cuenca capital, Huete y villas de la Serranía), la provincia de Toledo (con extraordinario arraigo señorial en Toledo capital y comarca de Torrijos), la provincia de Albacete (Almansa, Chinchilla y Alcaraz), Andalucía (Sevilla, Córdoba y Jaén), la villa y corte de Madrid, y los virreinatos del Nuevo Mundo (Nueva España, Virreinato del Perú y la Real Audiencia de Quito, donde el apellido echó hondas raíces patricias); en Toledo y en el levante peninsular, los Ayora integraron las oligarquías de caballeros de regimiento y escribanos de cámara, ostentando la titularidad de mayorazgos de estricta agnación, ricas heredades alodiales y capillas familiares; en la actualidad es un apellido de dilatada solera histórica, distinción nobiliaria y moderada frecuencia demográfica en España e Hispanoamérica, conservando destacadas concentraciones en la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid y Andalucía.
A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Ayora mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia concejil:
Para salvaguardar su condición hidalga frente a las imposiciones tributarias pecheras y mantener la exención absoluta frente a pechos, pedidos, cuarteles reales, alcabalas y monedas foreras, miembros de las distintas ramas castellanas y toledanas promovieron y ganaron solemnes pleitos ante las Salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada, obteniendo Reales Provisiones Ejecutorias que blindaron su fuero noble de solar conocido.
En el Reino de Valencia, caballeros del linaje tuvieron asiento e intervención en el brazo militar en las Cortes Forales, sirviendo a la Corona con hombres de armas y pertrechos en la pacificación territorial y en la guarda de las fronteras.
Desempeñaron secularmente oficios reservados en exclusiva al estamento de hijosdalgo, tales como regidores perpetuos por el estado noble, alcaldes ordinarios, alféreces mayores, alcaldes de la santa hermandad y justicias mayores en los cabildos de Toledo, Cuenca y Murcia.
En el ámbito cortesano y militar de la Monarquía Hispánica destacó la insigne figura de Gonzalo de Ayora, quien tras formarse militarmente en Italia y combatir en las guerras de Nápoles y en el Rosellón, reorganizó la infantería castellana y fundó por orden de los Reyes Católicos el célebre cuerpo de Alabarderos de la Guardia Real, sirviendo como cronista oficial de las campañas de Granada y Flandes.
Probaron rigurosamente su nobleza de sangre y limpieza de cuatro costados para ingresar en órdenes de caballería militar y para ejercer oficios de familiares y alguaciles mayores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Toledo, Cuenca, Valencia y Murcia.
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (secciones de Hidalguía, Ejecutorias y Pleitos Civiles); en el Archivo General de Simancas (en las series de Guerra Antigua, Quitaciones de Corte y Cámara de Castilla); en el Archivo del Reino de Valencia (secciones de Gobernación, Bailía General y Procesos de Hidalguía); en el Archivo Municipal de Toledo y el Archivo Histórico Provincial de Toledo (con abundantes protocolos notariales y escrituras de mayorazgo desde el siglo XV); en el Archivo Histórico de la Nobleza (Toledo); en la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Indias (Sevilla); y en los libros sacramentales de las parroquias históricas valencianas, toledanas y conquenses desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron caballeros de la conquista y repoblación del Valle de Ayora en el siglo XIII; jurados y justicias forales que defendieron los límites entre Valencia y Castilla en los siglos XIV y XV; el comendador y cronista Gonzalo de Ayora, capitán de alabarderos y figura cumbre del Renacimiento militar y literario castellano; regidores perpetuos de Toledo y Cuenca que gobernaron los concejos durante los siglos XVI y XVII; dignidades eclesiásticas y canónigos capitulares de la Catedral Primada de Toledo y de la Catedral de Valencia que instituyeron capellanías y obras pías con rentas alodiales de sus fincas patrimoniales; y capitanes de infantería que prestaron señalados servicios en los Tercios de Flandes y en la administración virreinal de Indias.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria en Castilla, miembros del estamento militar foral en el Reino de Valencia y caballeros de fuero militar en Murcia, amparada en los Fueros de Valencia y las Leyes de Castilla. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a cargas comunes y serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al porte de espada y armas nobles, y del acceso reservado a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por las Reales Chancillerías ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en la histórica villa y castillo de Ayora y poblaciones del Valle de Ayora (Valencia); en los palacetes de sillería y casonas de mayorazgo de la ciudad imperial de Toledo; en los casales hidalgos de la ciudad de Cuenca y comarca de Huete; en las casas principales del Reino de Murcia (Murcia capital y Lorca); en las casonas avecindadas en la ciudad de Valencia; en las residencias nobles levantadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar (Nueva España y la Real Audiencia de Quito).
Su difusión territorial se articuló a través de los pasos montañosos del Valle de Ayora que enlazan las llanuras albaceteñas de Almansa con las vegas del Júcar y del Turia, canalizándose seguidamente por las calzadas reales hacia la cuenca del Tajo y la meseta toledana, enlazando matrimonialmente con esclarecidas familias de la nobleza foral valenciana, del patriciado concejil toledano y de los caballeros de las órdenes militares antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Monarquía.
Armas

En campo de azur, un león rampante, de oro. Bordura de sable, con ocho castillos, de plata.

Otros: En campo de oro, tres bastones, de sinople.

Otros: Escudo partido: 1º, en campo de oro, un lobo de su color natural, linguado de gules, y 2º, en campo de azar, un águila rampante de oro. Bordura de plata, con ocho armiños, de sable.


