Almagro
El linaje Almagro (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las variantes tradicionales d'Almagro, de Almagro, o en sus formas arcaicas medievales Almagre y Almagru) constituye una de las más ilustres, preclaras y distinguidas estirpes de matriz toponímica, castrense e inmemorial hidalguía de sangre en la Corona de Castilla, con cuna solariega e histórica en el corazón del Campo de Calatrava (provincia de Ciudad Real), íntimamente vinculada a la historia militar y a los maestres de la Orden Militar de Calatrava, desde donde sus caballeros proyectaron casales armeros, ricas heredades alodiales y ramas de patriciado concejil hacia Andalucía (con señalado relieve en Granada, Jaén y Córdoba), el Reino de Murcia y los virreinatos del Nuevo Mundo a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y militar, procediendo directamente de la monumental e histórica ciudad de Almagro, cabeza y señorío del Campo de Calatrava (Ciudad Real); tras la reconquista cristiana de esta comarca en el siglo XII y la definitiva victoria de Las Navas de Tolosa en 1212, la villa de Almagro se convirtió en la sede de la encomienda mayor, cuartel general y capital administrativa de la poderosa Orden de Calatrava, concentrando los palacios maestrales, las asambleas capitulares de los caballeros freires y un nutrido estamento de hijosdalgo consagrado a la guerra de frontera frente a las incursiones almohades; los caballeros y hombres de armas que heredaron donadíos francos y asumieron oficios de regimiento en su alfoz adoptaron la denominación toponímica como apellido patronímico hereditario de solar y condición conocido (de Almagro / Almagro); desde esta matriz manchega, diversas ramas del linaje pasaron a las campañas de avance y repoblación de Andalucía, fundando influyentes casas solariegas en las provincias de Granada, Jaén y Córdoba, donde integraron el patriciado de regidores perpetuos y alcaldes ordinarios; a finales del siglo XV nació en esta villa manchega el célebre capitán y adelantado Diego de Almagro (1475–1538), conquistador del Imperio Inca junto a Francisco Pizarro, descubridor y primer explorador de Chile, adelantado de Nueva Toledo y fundador de urbes virreinales de primer orden como Trujillo (Perú) y Santiago de Guayaquil (Ecuador).
Etimológicamente procede de la asimilación al romance medieval del vocablo hispano-árabe al-magra (derivado del árabe clásico magrah, «la arcilla roja», «el ocre encarnado», «el almagre»), en alusión directa al característico color bermejo y arcilloso de las tierras sobre las que se levantó la alcazaba y la primitiva población andalusí; en la documentación notarial, eclesiástica y capitular de los siglos XIII al XVIII, la voz se mantuvo con rigurosa fijeza gráfica bajo la forma paroxítona Almagro, precedida usualmente en las fórmulas notariales castellanas por la preposición (de Almagro), consolidándose como cognomento patronímico hereditario inalterable de linaje, solar y armas conocido.
Históricamente se distribuyó por la provincia de Ciudad Real (con cuna señorial en Almagro, Ciudad Real capital, Daimiel, Bolaños de Calatrava, Valdepeñas y Villanueva de los Infantes), la provincia de Toledo (Toledo capital y La Mancha toledana), Andalucía (con dilatado asiento en Granada, Santa Fe, Baza, Jaén, Úbeda, Baeza, Córdoba, Montoro y Sevilla), el Reino de Murcia (Murcia capital, Lorca y Caravaca), la villa y corte de Madrid, y, con motivo de las empresas de conquista y gobernación indiana, en los virreinatos del Nuevo Mundo (Virreinato del Perú, Gobernación de Nueva Toledo / Chile, Nueva Granada y Nueva España); en las villas manchegas y andaluzas, los Almagro integraron las oligarquías de caballeros e hijosdalgo de realengo, ostentando la titularidad de mayorazgos de estricta agnación, ricas heredades alodiales y capillas familiares; en la actualidad es un apellido de dilatada solera histórica, nobleza y amplia difusión demográfica en España e Hispanoamérica, conservando destacadas concentraciones en Castilla-La Mancha, Andalucía, la Comunidad de Madrid y Cataluña.
A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Almagro mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia concejil:
Para salvaguardar su condición hidalga frente a las pretensiones tributarias pecheras y mantener la exención absoluta del pago de pechos ordinarios, alcabalas, cuarteles reales, monedas foreras y repartimientos del estado llano, miembros de las distintas ramas castellanas y andaluzas promovieron y ganaron solemnes pleitos ante las Salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada y de la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo Reales Provisiones Ejecutorias que blindaron su fuero noble de solar conocido.
En el Campo de Calatrava y en las urbes de Granada, Jaén y Córdoba, desempeñaron de manera ininterrumpida oficios reservados al estamento noble, tales como regidores perpetuos por el estado de hijosdalgo, alcaldes ordinarios, alféreces mayores, procuradores en Cortes y alcaldes de la santa hermandad.
Caballeros de este apellido acreditaron formalmente su legitimidad de cuna, nobleza de sangre y pureza de cuatro costados para ingresar como caballeros profesos en las órdenes militares de Calatrava, Santiago y Alcántara, ostentando hábitos capitulares y encomiendas.
Probaron rigurosamente su nobleza y cristiandad vieja ante las autoridades eclesiásticas para ejercer cargos de familiares, notarios y alguaciles mayores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Toledo, Granada, Córdoba y Cuenca.
En la epopeya americana, el adelantado Diego de Almagro y su linaje obtuvieron mercedes reales de gobernación, escudos de armas otorgados por el emperador Carlos V y títulos de adelantado mayor en las tierras del sur andino.
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Granada y en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (secciones de Hidalguía, Ejecutorias y Pleitos Civiles); en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), dentro de las secciones de Órdenes Militares (singularmente Calatrava y Santiago), Inquisición y Consejos Suprimidos; en el Archivo General de Indias (Sevilla), en las series de Patronato Real, Audiencias de Lima y Chile, y Contratación; en el Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (con amplios fondos de protocolos notariales de Almagro desde el siglo XV); en los archivos municipales de Almagro, Granada, Jaén y Córdoba; y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las parroquias históricas manchegas y andaluzas desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron caballeros comendadores de la Orden de Calatrava que combatieron en la contención de las fronteras castellanas en los siglos XIII y XIV; regidores perpetuos y alcaldes que gobernaron los concejos de Almagro y Granada durante los siglos XVI y XVII; el adelantado don Diego de Almagro, conquistador del Perú, descubridor de Chile y mariscal de Nueva Toledo; su hijo Diego de Almagro «el Mozo» (1520–1542), gobernador del Perú; canónigos capitulares y dignidades eclesiásticas de las catedrales de Toledo, Granada y Córdoba que instituyeron capellanías y fundaciones pías con rentas alodiales; y esforzados oficiales de infantería que sirvieron a la Monarquía Hispánica en los Tercios de Flandes e Italia.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria en Castilla, caballeros de fuero militar en Andalucía y Murcia, y miembros de la nobleza capitular de las órdenes militares, amparada en las Leyes de Castilla y en las ordenanzas de hijosdalgo. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a cargas comunes y serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al porte de espada y armas nobles, y del acceso reservado a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por las Reales Chancillerías ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en los palacetes de sillería y casonas de mayorazgo de la ciudad de Almagro (Ciudad Real); en las casas principales de Ciudad Real capital y villas del Campo de Calatrava; en las casonas hidalgas levantadas en Granada, Baza y Guadix; en los casales solariegos de Jaén, Úbeda, Córdoba y Montoro; en las residencias nobles avecindadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar (Lima, Cuzco, Santiago de Chile y México).
Su difusión territorial se articuló a través de los pasos naturales del Campo de Calatrava que enlazan la cuenca del Guadiana con los pasos de Despeñaperros hacia el valle del Guadalquivir, canalizándose seguidamente por las vegas andaluzas y los puertos atlánticos de la Carrera de Indias hacia el continente americano, sellando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la nobleza militar castellana, de los regidores concejiles y de los caballeros de las órdenes militares antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.
Armas

En campo de oro, un águila de sable, cortado de gules, con un castillo de plata aclarado de azur, en cuyo homenaje tiene una bandera blanca, con el asta de oro, cargada de una K de oro y de una corona real, y medio partido de azur con un león rampante de oro que sostiene en la mano derecha una bandera blanca cargada con una I, de oro, y una corona real sobre ella, bordura de plata, con ocho armiños de sable.
Por timbre un león rampante de oro, sosteniendo una bandera blanca cargada de la letras I y K y dos coronas reales.
Este escudo consta en una Real cédula confirmatoria de armas, dada en Madrid el 27 de Noviembre de 1534 a favor de Diego de Almagro.

Los Almagro, de Málaga y radicados en Buenos Aires, traen: En campo de plata, un castillo al natural, adjurado de azur, con una bandera de gules, sobre el torreón del homenaje; bordura de gules, almenada de doce almenas.
Sobre el yelmo una cinta de plata con el siguiente lema en letras de gules: “Soy de la Casa de Almagro”.

Zazo y Rosillo dice que los de Córdoba, traían: En campo de plata, una cruz de Calatrava, de gules.


