Alomar
El linaje Alomar constituye una de las estirpes de mayor antigüedad, trascendencia social, política e institucional en el Reino de Mallorca dentro de la Corona de Aragón, con solares históricos consolidados tanto en la capital insular como en diversas villas de la Part Forana, y con ramificaciones en el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia y el continente americano a lo largo de la época medieval y la época de la Monarquía.
La mayor parte de los filólogos y tratadistas onomásticos (entre ellos Francesc de Borja Moll) coinciden en situar el étimo en un antropónimo de origen germánico altomedieval, Adalmar o Alamar.
Durante los siglos bajomedievales, la evolución fonética en lengua catalana fijó la forma Alomar. En la tradición heráldica popular y en los repertorios de armerías, el apellido fue asimilado etimológicamente por vía de armas parlantes a la contracción de ala (ala / vuelo) y mar (ondas marinas).
El linaje aparece documentado en el Reino de Mallorca desde los primeros momentos de la conquista cristiana dirigida por el rey Jaime I de Aragón en 1229.
En el reparto general de tierras y caballerías de la isla constan caballeros y pobladores de este linaje que recibieron heredades rústicas y solares urbanos procedentes del contingente catalán y barcelonés.
Solares en la Part Forana y Palma: A lo largo de los siglos XIII y XIV, los Alomar establecieron importantes posesiones, casales señoriales y heredades de labranza en:
Muro y Santa Margalida: Solares históricos de notable arraigo donde poseyeron cuantiosos bienes raíces y fundaron vínculos familiares.
Llubí, Sineu y Sa Pobla: Ramas secundarias dedicadas a la gobernación local y al patronazgo eclesiástico.
Palma de Mallorca: Donde miembros de la familia se asentaron en el patriciado urbano, vinculándose a los gremios mayores, la abogacía y la administración real.
Miembros del linaje Alomar fueron elegidos de manera continuada como consejeros y jurados (jurats) del Gran i General Consell de Mallorca, tanto por el estamento de ciudadanos como por la representación de las villas foráneas.
Desempeñaron los oficios de veguer de la ciutat, veguer de fora y clavarios del reino, interviniendo en la recaudación de impuestos fiscales, la defensa costera frente al corso y la administración de los pósitos de trigo.
Del tronco mallorquín de este apellido descendieron personalidades de gran relieve cultural y político, como el escritor, ensayista y diplomático Gabriel Alomar i Villalonga (1873–1941), figura central del modernismo literario, embajador de la República y teórico de destacada influencia.
Miembros de las diferentes ramas de este apellido refrendaron su hidalguía, nobleza de sangre y condición de ciudadanos honrados para el goce de preeminencias en los cargos concejiles de la isla.
En el Archivo Histórico Nacional y en los fondos del Santo Oficio de la Inquisición de Mallorca, constan diversos expedientes de calificación, legitimidad y limpieza de sangre incoados por miembros del linaje Alomar para ejercer cargos de familiares, notarios y oficiales del tribunal eclesiástico durante los siglos XVII y XVIII.
Asimismo, miembros de la familia probaron nobleza y cristiandad vieja para tomar hábitos en órdenes religiosas, cabildos canonicales y colegiaturas de juristas en la Corona de Aragón.
Armas
En campo de oro, un ala de gules, sobre ondas de azur y plata.


