Alvizu, Albizu
El linaje Albizu (o en su grafía gráfica tradicional Alvizu) constituye una de las estirpes toponímicas de probada hidalguía y notoriedad solariega en el ámbito vasco-navarro, con una activa presencia continuada desde la época medieval y la época de la Monarquía en las asambleas forales, la judicatura, la milicia y los virreinatos ultramarinos.
La casa troncal y más remota documentada radicó en el lugar y concejo de Albizu, integrado en el valle de Araquil (Navarra). Desde los siglos XIII y XIV, los señores de este solar figuran en las nóminas de infanzones y de caballeros del reino pirenaico.
Muy tempranamente, ramas secundarias del solar navarro cruzaron los pasos montañosos para avecindarse en la provincia de Guipúzcoa, donde levantaron casas solariegas y caseríos de hidalguía notoria de solar conocido en Tolosa, Azpeitia, Segura, Oñati y Legazpi, vinculándose a las ferrerías, al comercio lanero y al patronato eclesiástico.
Los miembros del linaje obtuvieron reiterados reconocimientos de hidalguía universal y nobleza de sangre en las Juntas Generales de Guipúzcoa y ante la Corte Mayor y Real Audiencia de Navarra, acreditando la vecindad cualificada exigida por los fueros territoriales para ejercer alcaldías y regidurías concejiles.
Cita mosén Jaime Febrer en sus “Trovas” a Pedro de Albizu, soldado muy valeroso, que salió de Guipúzcoa para asistir a la conquista de Valencia. Fue secretario del rey don Jaime I “el Conquistador” y murió en Burriana, dejando entre otros hijos, uno que se distinguió mucho en el sitio de Murcia.
Durante los siglos XVI y XVII, miembros de las distintas ramas pasaron a Madrid, Valladolid y Sevilla, desempeñando funciones como oficiales de la Real Hacienda, secretarios de concejos y letrados en la administración regia.
A partir del siglo XVI y a lo largo de los siglos XVII y XVIII, miembros del linaje Albizu pasaron a ultramar.
Oficiales, eclesiásticos y comerciantes de este apellido se asentaron en la capital virreinal de la Nueva España (México) y en Guadalajara, ocupando regidurías y administraciones mineras.
Se establecieron ramas en Lima y Potosí, dedicadas al servicio militar, la administración de rentas y el comercio intercolonial.
En etapas posteriores, familias de esta raíz se asentaron en Puerto Rico y Buenos Aires, dejando una notable impronta en la judicatura, la abogacía y la política (destacando en la historia contemporánea antillana la figura del jurista y dirigente Pedro Albizu Campos).
Los caballeros de las ramas castellanas y andaluzas litigaron y refrendaron su calidad de hijosdalgo de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada, obteniendo sus correspondientes cartas ejecutorias de nobleza.
Constan expedientes de legitimidad, nobleza y limpieza de sangre para el ingreso de caballeros del apellido en las órdenes militares de Santiago, Calatrava y San Juan de Jerusalén (Orden de Malta), así como para ejercer cargos de familiares del Santo Oficio de la Inquisición.
Armas
Los de las casas de Valencia usan las mismas armas que los de Guipúzcoa, que traen: En campo de oro, un árbol de sinople, de una de cuyas ramas, a su lado diestro, pende de una cadena una caldera de sable, cargada de tres barras de plata y colocada sobre una hoguera, Al lado siniestro del árbol, una cuba de plata, perfilada de sable y con los arcos del mismo color. Y delante del tronco del árbol, un lobo pasante de sable en actitud de comer lo que contiene la caldera.
Otros ostentan por armas: Escudo cuartelado: 1º, de azur, con una caldera de plata pendiente de una cadena de oro, y a cada lado de la caldera unas letras de oro que dicen “Su Su”, 2º, de sinople y una banda de oro engolada en bocas de dragones del mismo metal y con este letrero de sable en medio de la banda albizu; 3º, de oro, con una cuba de plata perfilada de sable y con arcos del mismo color, y 4º, de azur con un brazo armado, de plata, cuya mano sostiene un hacha de armas, también de plata. Bordura de gules con ocho panelas de plata.
En oro, un puente levadizo, de azur.
Otros: En azur, nueve bezantes, de oro, puestos en dos palos de a cuatro y uno en punta.
Otros: Cuartelado en cruz: 1º, y 4º, en plata y la graja o águila de sable y plata sobre peñas; 2º y 3º, en plata, fajada de tres de azur superadas de tres lobos, de sable, cada una, membrados y lampasados.
Según Martín de Viciana los Albizu de Valencia traen: En campo de gules, un puente de oro.
Los de Navarra traen: En campo de oro, un puente de azur.


