Alós
El linaje Alós (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Alós, d'En Alós, Alot, Alous o latinizada de Alosio) constituye una de las más nobilísimas, esclarecidas e inmemoriales estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, alta nobleza militar de la Reconquista, bailíos templarios, próceres con grandeza de España, diplomáticos, teólogos y regentes de la Corona en el Principado de Cataluña, los condados del Rosellón y la Cerdanya, el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca, el Reino de Aragón y el conjunto de la Monarquía Hispánica, cuyas casas solariegas matrices radicaron en el Rosellón, la ciudad condal de Barcelona y la villa montañesa de Berga, destacando tempranamente con el esforzado capitán Raimundo Alós en la conquista de Valencia y toma de Xàtiva —nombrado por los templarios bailío y gobernador de Alcalà de Xivert y establecido en Vinaròs—, el caballero Alós que defendió la basílica romana de San Juan de Letrán en 1522 mereciendo que sus armas quedaran grabadas en sus muros, la casa marquesal de Puerto Nuevo con José Francisco de Alós y de Ríus, y los eminentes varones en Felanitx, Madrid y Valencia a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de un topónimo pirenaico prerromano (ibero-aquitano o vascoide, relacionado con la raíz *alots / *elots, «pasto de altura, collado, ladera fértil o dehesa montañesa»), que dio nombre a diversos núcleos históricos pirenaicos catalanes, señaladamente Alós de Balaguer (en la Noguera) y Alós d'Isil (en el Pallars Sobirà).
En los cartularios comtales, procesos nobiliarios y protocolos de cancillería alternó la forma canónica Alós con la variante romance catalana arcaica Alot, las grafías rosellonesas Alous, y las fórmulas de filiación señorial (d'Alós o d'En Alós), reconociéndose en todos los tribunales de hidalguía la indivisible unidad de su sangre.
Quedó consignado en los censos feudales del Rosellón, en los libros de la Orden del Temple, en los registros del Consell de Cent de Barcelona y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre (de Alosio).
Las referencias documentales sitúan uno de los solares más remotos en el condado de Rosellón, desde donde sus caballeros sirvieron a los condes soberanos y pasaron a fundar ramas infanzonas en villas y lugares del Reino de Aragón.
En la comarca del Berguedà, la villa de Berga albergó un antiquísimo palacio solariego de la familia, dotado de torre almenada, enterramiento privativo en la colegiata y tierras francas, acudiendo sus señores a los llamamientos de somatén y levas del conde-rey.
En la capital condal floreció una de las líneas más influyentes del linaje, ingresando en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Ocuparon oficios de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de oidores en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan registrados hogares bajo la grafía Alós y d'Alós en Barcelona, Berga, Lleida y el Rosellón como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Tal como refiere Mosén Jaume Febrer en sus Trovas, el capitán Raimundo Alós acudió desde Cataluña con sus mesnadas y monturas a servir al rey don Jaime I el Conquistador en la guerra contra los sarracenos en tierras valencianas.
Su proverbial bizarría, valentía indomable y altivez caballeresca causaron asombro y admiración entre los propios caudillos moros.
Se distinguió con singular denuedo en el asalto y toma de la ciudad de Xàtiva, plaza fuerte de primer orden, motivo por el cual el monarca lo dejó ampliamente heredado en su huerta y término con casas francas y tierras alodiales.
Su acreditada rectitud y experiencia militar motivaron que los caballeros templarios le nombraran formalmente bailío o gobernador de la bailía y castillo de Alcalà de Xivert (Castellón), actuando como uno de los principales repobladores cristianos de la demarcación maestrense.
Fijó posteriormente su residencia señorial en la villa costera de Vinaròs, constituyendo sus descendientes directos el tronco del cual dimanaron las esclarecidas ramas forales del Reino de Valencia.
La Entrada de Hugo de Montcada en Roma: En el año 1522, a consecuencia de los graves enfrentamientos y desavenencias entre el emperador Carlos V y el Sumo Pontífice, el virrey y general don Hugo de Montcada penetró en Roma al mando de un escogido ejército de tropas españolas, alemanas y napolitanas.
Tras apoderarse de las dependencias del Vaticano, soldados desmandados y codiciosos de los tesoros de la Ciudad Eterna intentaron penetrar para saquear la venerable archibasílica de San Juan de Letrán (cabeza y madre de todas las iglesias).
Al percatarse de tal desacato, el general Montcada y un selecto grupo de sus capitanes se opusieron con las espadas desenvainadas al tropel armado, defendiendo y guardando con firmeza el sagrado recinto.
En perpetuo agradecimiento a su piedad y arrojo militar, el pueblo y senado de Roma acordaron solemnemente mandar esculpir en los muros de la basílica de San Juan de Letrán las armas y apellidos de sus heroicos defensores, mereciendo el honor de quedar allí perpetuado e inscrito un noble caballero del apellido Alós.
José Francisco de Alós y de Ríus (1689): Descendiente directo del casal solariego de Barcelona, nació en dicha ciudad en junio de 1689. Eminente jurisconsulto y hombre de Estado, ejerció como magistrado y regente de la Real Audiencia de Barcelona, correspondiéndole la redacción integral de sus nuevas ordenanzas judiciales; posteriormente fue elevado al cargo de gobernador político y económico del Principado de Cataluña. En reconocimiento a sus extraordinarios servicios a la Corona, el rey Felipe V le otorgó por Real Decreto los títulos perpetuos de marqués de Puerto Nuevo y vizconde de Bellver.
Don José María Alós y López de Haro: Esclarecido noble mallorquín de esta casa, caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén y de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, mayordomo de semana de Su Majestad, encargado de negocios y regidor de la villa y corte de Madrid.
En la villa mallorquina de Felanitx floreció una noble línea que dio al insigne don Juan Alós, sumiller de cortina de Su Santidad el papa Pío VII.
De la esclarecida rama valenciana merece memoria insigne el padre Marcos Antonio Alós y Orraca, nacido en la ciudad de Valencia en 1597 y fallecido en 1667.
Religioso de la Orden de los Trinitarios Calzados, brilló como teólogo de talla universal, orador sagrado y examinador sinodal, dejando publicadas obras maestras de moral, dogmática y oratoria evangélica.
Por su vasta erudición, le consultaban con asiduidad los virreyes, magistrados forales y las más altas jerarquías eclesiásticas de su época.
A raíz de la capitanía de Raimundo Alós en Alcalà de Xivert y Vinaròs, el linaje mantuvo casal solariego continuo en el norte castellonense, extendiéndose con fuerza patricia a villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Procedentes de la casa del Rosellón, diversas líneas pasaron al Reino de Aragón, avecindándose en villas del valle del Ebro y gozando de fuero de infanzonía de sangre y casal conocido.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia, en el Gran i General Consell de Mallorca y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Mallorca y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia, Mallorca y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (San Juan de Jerusalén, Carlos III y Montesa).
Armas

El capitán Raimundo Alós y sus descendientes de Valencia, traen: En campo de gules, un ala de oro; partido de oro, con una cepa con hojas y frutos, de gules.

Algunos Alós, de Valencia, traen: En campo de gules, un sarmiento o cepa de oro, surmontado de una ala de plata.

Otros Alós, de Valencia, traen: Escudo de plata con un medio vuelo bajado, de sable.

Los del Rosellón y los de Aragón, traen: Escudo de azur, con tres granadas de oro, que tienen los granos de gules.

Los de Barcelona y Mallorca, traen: En campo de plata, un oso pasante, de sable, surmontado de un ala de azur.

Los Alós de Barcelona, según José María de Alós y de Dou, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de gules, un medio vuelo bajado, de oro, y 2º y 3º, en campo de oro, un oso pasante, de sable.

Los Alós de Barcelona, según Garma y Durán, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de oro, un oso pasante, de sable, y 2º y 3º, en campo de azur, un medio vuelo bajado y contornado, de oro.

Los Alós de Berga (Barcelona), traen: En campo de azur, un medio vuelo bajado, de oro.

Los Alós de Berga, según Garma y Durán, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de oro, un oso pasante, de sable, y 2º y 3º, en campo de azur, un medio vuelo bajado, de oro.

Otros traen: Escudo cuartelado en sotuer: 1º y 4º, en campo de azur, un ala de oro, y 2º y 3º, en campo de oro, un oso pasante, de sable.

Otros Alós, según Francisco Alós, traen: En campo de gules, tres leones coronados de oro y armados de sable.

Otros traen: En campo de azur, una villa de oro, sobre ondas de agua de azur y plata.

Otros traen: En campo de azur, cinco panelas de plata, puestas en aspa y acompañadas, en punta, de ondas de de agua de azur y plata; bordura de oro, con trece estrellas, de gules.

Otros Alós, de Mallorca, traen: En campo de plata, un oso pasante, de sable, surmontado de un ala de lo mismo.


