Amado, Amador
El linaje Amador (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Amado, d'Amador, d'Amado, d'En Amador, Amados o latinizada de Amatore / de Amato) constituye una de las más esclarecidas, nobilísimas e inmemoriales estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía aragonesa de solar y señorío, caballeros de conquista, magistratura foral y gobernación señorial en el Reino de Aragón, el Reino de Valencia, el Principado de Cataluña, la Corona de Castilla y el conjunto de la Corona de Aragón, cuyo origen primitivo se remonta —según atestiguan don Juan Antonio de Hoces y Sarmiento, cronista y rey de armas de Felipe V, fray Jerónimo Briz Martínez y don Diego José Dormer— a los nobles caballeros de ascendencia goda que se fortificaron en el monte Pano y en San Juan de la Peña frente a la invasión sarracena, donde el electo caudillo Garci Ximénez profesó tan singular afecto al noble don Álvaro que fue llamado «el amado», apellido consolidado por su sucesor Ramiro Amado cerca de Jaca, pasando al Reino de Valencia con el rey don Jaime I el Conquistador, quien los heredó con el señorío de Tornils (o Tornilles) y la villa de l'Olleria, siendo formalmente amparada su infanzonía legítima por el rey Felipe II en la persona de Francisco Amado, destacando en el siglo XVIII el teniente coronel don Felipe Amador Giberto en Carcaixent y la corte de Madrid, y extendiendo casales hacia tierras catalanas, la comarca de la Plana y la capital valentina a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de las formas verbales y participiales latinas amatus («el amado, querido, predilecto») y amator / amatoris («el que ama, amante de la virtud, afectuoso»), adaptadas en el romance aragonés y catalán medieval como adjetivos honoríficos y apelativos de confianza personal.
Los más autorizados cronistas, heraldistas y reyes de armas certifican de forma unánime que Amado y Amador son un mismo linaje e indivisible apellido. En las antiguas escribanías reales y notariales, ambas desinencias se usaron indistintamente para designar a los miembros de la misma estirpe solariega.
En los cartularios medievales, actas de Cortes de Aragón y censos forales alternó la forma canónica Amador con Amado, la desinencia plural de linaje Amados, las fórmulas caballerescas señoriales (d'Amador, d'Amado o d'En Amador) y las variantes latinizadas de Amatore y de Amato, reconociéndose en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los censos de infanzonía de la Real Audiencia de Zaragoza, en los libros de repartimiento foral y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre (de Amatore).
Según la acreditada relación de don Juan Antonio de Hoces y Sarmiento (cronista y rey de armas del rey don Felipe V), refrendada por los historiadores fray Jerónimo Briz Martínez en su historia de San Juan de la Peña y don Diego José Dormer en los anales aragoneses, la génesis del linaje se remonta a los caballeros de ascendencia goda que, tras la ruina de la monarquía visigoda por la invasión sarracena en el año 711, buscaron refugio en las agrestes montañas de Jaca y se fortificaron en las alturas del monte de Pano.
Al congregarse aquel puñado de esforzados magnates en las soledades de San Juan de la Peña para designar a un caudillo supremo que los capitaneara en la reconquista del suelo patrio perdido, resultó elegido por caudillo y primer rey el noble Garci Ximénez.
Éste depositó su más íntima privanza y consejo en el caballero godo don Álvaro, a quien profesó tan extraordinario aprecio, estimación y lealtad recíproca que los demás infanzones de la hueste comenzaron a denominarle unánimemente «el amado».
Dicho apelativo de honra y predilección regia quedó fijado perpetuamente como sobrenombre personal y, con posterioridad, como apellido hereditario e inmutable para todos sus descendientes legítimos.
Sucesor directo de don Álvaro fue Ramiro Amado, quien erigió el palacio y casa solar primitiva de este linaje en las inmediaciones de la ciudad de Jaca, solar infanzón de piedra almenada dotado de enterramiento de armas privativo, del cual dimanaron esforzados caballeros que pasaron a servir a la Corona aragonesa en todas sus empresas de reconquista.
Cuando el rey don Jaime I el Conquistador emprendió la victoriosa conquista del Reino de Valencia en el siglo XIII, entre las esclarecidas familias nobles que militaron bajo su estandarte y quedaron heredadas en las nuevas tierras forales figuró de modo principal la de los Amado o Amador.
En testimonio de su señalado valor militar en los asedios y batallas de la reconquista, don Jaime I los premió con la donación feudal del lugar y señorío de Tornilles (o Tornils) y de la estratégica villa de l'Olleria (en la comarca de la Vall d'Albaida).
En estas tierras se asentó la rama foral de la estirpe, levantando casa solariega almenada, instituyendo vínculos patrimoniales y capellanías de patronato laico, conservándose y perpetuándose el apellido de forma ininterrumpida a lo largo de las centurias.
Durante la época de la Monarquía, la nobilísima condición de esta estirpe quedó solemnemente refrendada por la máxima autoridad regia.
El rey don Felipe II, mediante Real Cédula y ejecutoria solemne, reconoció plenamente a don Francisco Amado, señor de la antigua casa y heredamiento de Tornils, el indiscutible derecho de sangre que le asistía para ser tenido, guardado y respetado en todos sus reinos como legítimo infanzón de solar conocido, noble de armas y libre de toda pecha o contribución ordinaria y extraordinaria.
Don Felipe Amador Giberto: Procedente de la rama foral de Tornils y l'Olleria, descolló en el siglo XVIII don Felipe Amador Giberto, noble caballero natural de la villa de Carcaixent (en la comarca de la Ribera Alta de Valencia), enlazado con la hidalga casa de Giberto.
Siguió la carrera de las armas en los Reales Ejércitos de España, alcanzando el empleo de teniente coronel de caballería y el cargo de primer ayudante del manto militar de Madrid, puesto de la máxima confianza de la Capitanía General de la corte.
Tras acreditar ante el Consejo de las Órdenes su hidalguía notoria y limpieza de sangre, vistió el hábito de caballero de la Orden Militar de Santiago el 20 de mayo de 1761.
Obtuvo asimismo sentencia confirmatoria de su infanzonía, ratificando su calidad de legítimo infanzón aragonés de solar conocido por varonía ininterrumpida.
Ramas dimanadas del solar pirenaico pasaron al Principado de Cataluña, manteniendo posesiones alodiales, casas solariegas y vínculos de parentesco en las veguerías de Lleida (especialmente en las comarcas limítrofes con Aragón), el campo de Tarragona y la diócesis de Girona, acudiendo a las llamadas de somatén y levas militares.
Miembros de esta estirpe ingresaron formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan inscripciones de individuos del apellido bajo las grafías Amador y Amado como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Además de sus señoríos históricos en l'Olleria y Tornils, caballeros de este apellido mantuvieron una presencia señera en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
En el Reino de Aragón, la rama matriz de Jaca y sus líneas derivadas en Zaragoza y Huesca mantuvieron intactas las prerrogativas de la infanzonía militar de carta y sangre, figurando inscritos en los registros de la Real Audiencia de Zaragoza y en los padrones nobles de las Cortes.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.
Justificaron su infanzonía y nobleza de sangre ante la Real Audiencia de Zaragoza, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Zaragoza, Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén, Santiago y Carlos III).
Armas

Los de la villa de Ollería, en la provincia de Valencia, ostentan estas otras armas, según Baños de Velasco: En campo de plata, una ballesta de sable, que apunta a una estrella de azur, colocada en el cantón diestro del jefe.

Los Amado y Amador de Aragón, y algunos en Valencia, traen: En campo de gules, un león de oro, fajado de azur. Bordura de azur, con cinco escudetes de oro, cargados de cinco roeles de azur, puestos en sotuer.
Estas armas figuran en la sentencia confirmatoria de infanzonía, que obtuvo Felipe Amador, anteriormente citado.

Los Amado o Amador, de Jaca, radicados en Torniles y Ollería (Valencia), pasados a Colombia, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, un león rampante de oro, con una faja en el cuello de azur, cargada de cinco escudetes de oro, a su vez cada uno de ellos cargado de cinco roeles de azur, puestos en aspa.

Los radicados en Carcaixent (Valencia), según Vicente de Cadenas: En campo de gules, un acueducto de oro, de tres pisos.

En la parroquia de Carcaixent, consta el escudo de Felipe Amador: En campo de oro, un monte de oro, sumado de un águila de gules.

Juan José Vilar y Psayla dice que los del solar de las montañas de León tienen: En campo de azur, una faja de oro, acompañada en jefe de tres veneras del mismo metal, puestas en faja, y en punta, de una espada desnuda, de plata, colocada también en situación de faja.

Los Amador, de Extremadura, usan: En azur, tres banderas de plata, puestas dos y una.


