Amorós
El linaje Amorós (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Amorós, d'En Amorós, Amoroso, Amoroux o latinizada de Amoroso) constituye una de las más esclarecidas, nobilísimas e inmemoriales estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, alta nobleza militar de la Reconquista, Ciutadans Honrats, jurados, justicias forales, magistrados y caballeros de las órdenes militares en el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, cuyo solar primitivo y cuna indiscutible radica en tierras catalanas con antiquísimos casales en Barcelona, Girona, Tarragona y la villa leridana de Guissona (partido de Cervera) —de donde dimanaron los Amorós de La Seu d'Urgell—, sumándose en el siglo XIII a las huestes del rey don Jaime I el Conquistador para la toma y pacificación de Mallorca y la conquista del Reino de Valencia, fundando poderosas ramas en Elx, Alcoi, Orihuela, la capital foral y la comarca de la Plana, y recibiendo distinciones y confirmaciones de nobleza de la Corona hasta el reinado de Carlos IV a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente deriva de manera directa del adjetivo romance catalán antiguo amorós (procedente del latín tardío *amorosus, derivado a su vez de amor / amoris, «afectuoso, amoroso, bienquisto, amable, leal y atento en el trato»).
En la Alta Edad Media (siglos XI al XIII), la adopción de sobrenombres fundamentados en el temple moral y las virtudes del carácter constituía un recurso honorífico de primer orden. En el ámbito nobiliario, el apelativo Amorós se confería a aquellos adalides y magnates que descollaban por su afabilidad de costumbres, magnanimidad, fidelidad inquebrantable a su señor natural y refinada cortesía militar, consolidándose con el paso de las generaciones en un linaje patronímico y hereditario de indiscutible hidalguía.
En los cartularios medievales, actas capitulares y protocolos de cancillería alternó la forma canónica Amorós con las variantes de pertenencia señorial (d'Amorós o d'En Amorós), la variante castellanizada e itálica Amoroso, las grafías provenzales y rosellonesas Amoroux, y las variantes de cancillería latinizadas (de Amoroso), reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los libros de repartimiento de Mallorca y Valencia, en las actas del Consell de Cent de Barcelona y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
Las referencias documentales sitúan los solares más remotos de la estirpe en el Principado de Cataluña, contando con una densa y preeminente implantación alodial en las veguerías de Barcelona, Girona y el campo de Tarragona.
En estas demarcaciones, los caballeros Amorós alzaron casales solariegos dotados de tierras francas, patronatos sobre capellanías y enterramientos de armas privativos en conventos y templos parroquiales.
En la provincia de Lleida destacó una casa solariega de inmemorial antigüedad radicada en la villa de Guissona (perteneciente a la histórica comarca de la Segarra y partido judicial de Cervera). De este solar de Guissona procedieron los caballeros Amorós que pasaron a establecerse en el partido judicial y ciudad episcopal de La Seu d'Urgell, donde formaron parte del estamento noble comarcal y de la gobernación al servicio del obispado y la Corona.
En el célebre censo general de hogares de Cataluña de 1553 (fogatge), constan formalmente inscritos numerosos cabezas de familia bajo el apellido Amorós en las veguerías de Barcelona, Lleida, Cervera, Urgell y Girona, figurando matriculados bajo el estatuto de ciudadanos honrados (Ciutadans Honrats), terratenientes alodiales e infanzones de sangre.
En Barcelona, miembros de este linaje ingresaron en el encumbrado estamento de Ciutadans Honrats, ostentando oficios de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de oidores y letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
Durante el siglo XIII, caballeros de la casa catalana de Amorós se incorporaron a las huestes del rey don Jaime I el Conquistador para la expedición militar contra las Baleares.
Tomaron parte activa en el asedio de Madina Mayurqa y en las posteriores operaciones de pacificación y reducción de los focos insurgentes de la isla, siendo recompensados por el monarca en el solemne Llibre del Repartiment de Mallorca con amplias caballerías de tierra, alquerías y heredades francas de tributos, integrándose sus descendientes en el estamento nobiliario mallorquín.
De igual modo, esforzados capitanes de la estirpe acompañaron a don Jaime I en la conquista foral de las tierras valencianas, interviniendo en los asedios de plazas del litoral y del interior.
En el Reino de Valencia fundaron casales de notable ascendiente patricia y militar; en las comarcas Meridionales (Alicante), asentaron casas solares en Elx, Alcoi y Orihuela, donde sus varones figuraron entre los principales repobladores, ejerciendo la justicia civil y criminal y la alcaidía de términos fronterizos y en la capital foral integraron el brazo de caballeros y ciudadanos de linaje militar, desempeñando continuadamente las preeminentes magistraturas de jurados (jurats), justicias y consellers, rigiendo el gobierno municipal foral.
Además de sus solares en el sur foral y la capital, caballeros de este apellido mantuvieron presencia continuada en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados, administradores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros del linaje pasaron a villas aragonesas del valle del Ebro, litigando y amparando su infanzonía de sangre y casal conocido en las asambleas forales y ante la Real Audiencia de Zaragoza.
A lo largo de las centurias, los caballeros de las distintas ramas de Amorós probaron de forma continuada su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y pureza genealógica para ingresar en el estamento militar y en las más distinguidas corporaciones nobiliarias.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia, en el Gran i General Consell de Mallorca y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Mallorca y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia, Mallorca y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén, Santiago y Carlos III).
La fidelidad y los dilatados servicios de esta estirpe a la Corona se mantuvieron vigentes hasta la época de la Monarquía ilustrada, constando que el rey don Carlos IV otorgó en el siglo XVIII formales despachos de nobleza, privilegios de hidalguía y honores de estamento a destacadas ramas de la casa de Amorós en reconocimiento a sus distinguidos servicios al Estado, la magistratura y las armas reales.
Armas

En Cataluña y Mallorca traen las siguientes: En campo de oro, un pelícano de sable, con el pecho rajado, alimentando a tres polluelos con su sangre.

Otros traen: En campo de oro, un oso pasante, de sable.

Los de Guissona (Lleida) traen: Escudo cortado: 1º, de gules, un castillo de plata con tres perros al natural en la puerta; 2º, de... un corazón atravesado por una espada y acompañado de cinco estrellas (se ignoran los esmaltes).

Los Amorós, del solar de Mijas (Málaga), según Juan José Vilar y Psayla, traen: En campo de oro, tres rosas de gules, bien ordenadas.
Estas mismas armas usan los Amorós, de Navarra, según Diego Ramírez de Avalos de la Piscina.


