Andosilla

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El linaje Andosilla (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las variantes tradicionales d'Andosilla, de Andosilla, o en sus formas arcaicas medievales Andosiella, Andosela y de la Andosilla) constituye una preclara, ilustre y noble estirpe de matriz netamente toponímica, castrense y de rancio abolengo foral en el Reino de Navarra, con solares matrices de inmemorial antigüedad en la merindad de Estella y la cuenca de Pamplona, desde donde sus caballeros proyectaron casales armeros, ricas mandaciones alodiales y ramas de infanzonía militar hacia la Rioja Alavesa (Lanciego), la Corona de Aragón y, de manera muy señalada, el Reino de Valencia y el Reino de Murcia a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.

El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y de caballería de frontera:

Procede directamente de la histórica y monumental villa de Andosilla (cuyo nombre tomó como cognomento hereditario), situada en la ribera del Ebro y del río Ega, en el partido judicial de Estella (merindad de Estella, Navarra); enclave de dilatada solera militar fronteriza entre los reinos de Navarra y Castilla, sus caballeros de mesnada e hidalgos de sangre asumieron la tenencia y custodia de su bastión, adoptando el topónimo como apellido patronímico hereditario de solar y condición conocido (de Andosilla / Andosilla).

Muy tempranamente se documenta otra casa solar y armera de gran notoriedad radicada en el lugar de Villalba (en el partido judicial y cuenca de Pamplona); el cronista real y rey de armas Diego Ramírez de Ávalos de la Piscina señala expresamente en sus crónicas que los señores de esta casa poseían enterramiento preeminente, sepultura propia y piedras armeras con sus insignias familiares en el claustro mayor de la histórica parroquia de Santa Engracia de la ciudad de Pamplona.

En el siglo XV, otra calificada rama de la estirpe pasó a las tierras vasconavarras de la Rioja Alavesa, radicando en la villa de Lanciego (Álava), donde consolidaron casal hidalgo y mayorazgo de probada nobleza de armas.

En el marco de las empresas militares de la Corona de Aragón, esforzados caballeros del linaje participaron activamente en la Reconquista del levante: Sancho de Andosilla asistió de forma señalada a la toma y pacificación de la ciudad de Alicante junto a las huestes del rey Jaime I el Conquistador; de este tronco levantino, los Andosilla pasaron seguidamente desde Alicante al vecino Reino de Murcia, donde hicieron formal y solemne probanza de su nobleza e hidalguía de sangre en 1419.

En la Corona de Aragón se asentó la ilustre rama de Ximén Pérez de Andosilla, esforzado caballero de origen navarro que sirvió con alta distinción en la mesnada del infante don Alonso (hijo del rey Pedro III de Aragón), combatiendo en las campañas y guerras de recuperación de las Islas Baleares contra el Reino de Mallorca.

En la ciudad de Murcia, los Andosilla se integraron en el patriciado concejil y en la oligarquía de regimiento: Martín Pérez de Andosilla fue jurado del concejo de Murcia en 1478; Sancho de Andosilla fue candidato de relieve en ese mismo año de 1478 al preeminente oficio de alcalde de la Huerta de Murcia (siendo vetado coyunturalmente por la bandosidad de caballeros del cabildo); Juana López de Andosilla otorgó solemne testamento cerrado en Murcia en 1577; y en 1605 testaron conjuntamente en dicha capital Juan y Sancho de Andosilla, legando sus bienes y vínculos a don Francisco de Cervellón.

Etimológicamente procede de la toponimia romance navarro-aragonesa sobre una base léxica prerromana, ibérica o protovasca, con probable influjo de la sufijación romance diminutiva o locativa: deriva de la raíz vascónica u oronímica andi («grande», «extenso», «eminente») o de un antropónimo romano o visigótico (Andus / Andoni), combinado con el sufijo locativo romance -osilla / -iella (Ando- + -osilla), alusivo originariamente a una elevación, heredad o villa matriz situada sobre el cerro que corona la ribera del Ega; en la práctica escribanil y notarial de los siglos XIII al XVIII, el vocablo se mantuvo con extraordinaria fijeza fonética y gráfica bajo la forma paroxítona tetrasilábica Andosilla, precedida con regularidad en los protocolos forales de la preposición (de Andosilla), consolidándose como cognomento patronímico hereditario inalterable de linaje, solar y armas conocido.

Históricamente se distribuyó por la merindad de Estella (Andosilla, San Adrián, Lerín y Estella capital), la merindad de Pamplona (Villalba y la ciudad de Pamplona), la provincia de Álava (con solar en Lanciego y villas de la Rioja Alavesa), el Reino de Aragón (Zaragoza, Tarazona y comarcas del valle del Ebro), el Reino de Valencia (con cuna militar en Alicante y comarcas de l'Alacantí), el Reino de Murcia (con excepcional arraigo de regimiento en la ciudad de Murcia, su fértil Huerta, Lorca y comarca del Segura), la villa y corte de Madrid, y, con posterioridad al siglo XVI, en diversos virreinatos del continente americano (Nueva España y Virreinato del Perú); en Pamplona y Murcia, los Andosilla ostentaron la titularidad de sepulturas de patronato en templos conventuales, capellanías colativas, fincas alodiales de huerta y asientos capitulares; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico, rancia solera nobiliaria y moderada frecuencia demográfica en España, conservando una presencia continuada en Navarra, el País Vasco, la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid.

A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Andosilla mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y el gobierno de los concejos:

En el Reino de Navarra, los señores de los casales de Andosilla y Villalba gozaron del estatuto inmemorial de caballeros e infanzones de nobleza de sangre de solar conocido, figurando en los libros de armería y mercedes reales de la Cámara de Comptos de Navarra.

En el Reino de Murcia, los caballeros de la estirpe promovieron y refrendaron en 1419 su solemne probanza de nobleza de sangre e hidalguía notoria, blindando su fuero militar frente a los repartimientos pecheros y asegurando su total exención de pechos ordinarios, alcabalas, cuarteles reales y pedidos del común.

En el cabildo de Murcia desempeñaron secularmente oficios reservados en exclusiva al estamento de hijosdalgo y patriciado de regimiento, destacando jurados concejiles, regidores perpetuos, procuradores síndicos y procuradores de las aguas de la Huerta de Murcia.

En el plano militar de la Corona de Aragón, caballeros como Sancho de Andosilla en la toma de Alicante (siglo XIII) y Ximén Pérez de Andosilla en las campañas navales y terrestres de Mallorca junto al infante don Alonso acreditaron su bravura castrense en la vanguardia de las huestes reales.

Probaron rigurosamente su legitimidad de cuna y ascendencia de cristianos viejos ante las autoridades eclesiásticas de las diócesis de Pamplona, Calahorra y Cartagena para proveer canonjías, fundar memorias pías y ejercer oficios de familiares y comisarios del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Navarra y Murcia.

El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo Real y General de Navarra (Pamplona), en las secciones de Mercedes Reales, Procesos Judiciales y la Cámara de Comptos; en el Archivo Municipal de Pamplona y en el Archivo Capitular de la Catedral y parroquias de Pamplona; en el Archivo Municipal de Murcia (actas capitulares de los siglos XV al XVII, padrones de hijosdalgo y pleitos de alcaldías); en el Archivo General de la Región de Murcia (fondos de Protocolos Notariales de Murcia desde el siglo XV); en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), en las series de Real Cancillería y Procesos de Baleares y Valencia; en el Archivo Histórico Provincial de Álava (Vitoria); en la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Indias (Sevilla); y en los libros sacramentales de las parroquias históricas de Andosilla, Santa Engracia de Pamplona y Santa María de Murcia desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron caballeros de la tenencia del castillo de Andosilla en los siglos XII y XIII; Sancho de Andosilla, conquistador y poblador en la toma de Alicante con Jaime I; Ximén Pérez de Andosilla, caballero de mesnada de Pedro III y del infante don Alonso en las guerras de Mallorca; Martín Pérez de Andosilla, jurado del concejo de Murcia en 1478; Sancho de Andosilla, caballero y figura de peso en los debates de la gobernación de la Huerta murciana en el siglo XV; canónigos y eclesiásticos que dotaron capellanías familiares; y letrados y regidores que mantuvieron el lustre institucional del apellido hasta la época contemporánea.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de infanzones de sangre y de armas poner en el Reino de Navarra, caballeros del estamento militar foral en la Corona de Aragón, e hijosdalgos notorios de casa y solar conocido en el Reino de Murcia y la Corona de Castilla, amparada en los Fueros de Navarra y las Leyes de Castilla. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a cargas comunes y serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al uso de armas y espada noble, y del acceso exclusivo a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias y probanzas de nobleza ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.

Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en la villa solariega de Andosilla (merindad de Estella, Navarra); en el solar hidalgo de Villalba (cuenca de Pamplona), con capilla y panteón familiar en la parroquia de Santa Engracia de Pamplona; en el casal armero de Lanciego (Álava); en las casonas de infanzones de Zaragoza y Tarazona; en los palacetes urbanos y haciendas de huerta de la ciudad de Murcia; en las casas principales de Alicante; en las residencias nobles levantadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar.

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo el curso del río Ega y la depresión del Ebro hacia Aragón y la Rioja Alavesa, articulándose paralelamente a lo largo de los corredores militares del levante que enlazan las tierras aragonesas con el litoral alicantino y la feraz vega del Segura en Murcia, enlazando matrimonialmente con esclarecidas familias de la infanzonía navarra, de los caballeros de conquista de Jaime I y del patriciado de regimiento murciano (como los Cervellón y los caballeros jurados locales) antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Monarquía.


Armas

Escudo de armas

Según Juan Francisco de Hita y Diego Ramírez de Avalos las primitivas de los solares de Navarra fueron: En campo de gules, una cruz llana, de oro, que toca con sus extremos los del escudo, cargada de cinco lobos andantes de sable.

Escudo de armas

Juan Carlos Guerra dice que la cruz es de plata.

Escudo de armas

Los de la casa solariega de la villa de Villalba, del partido judicial de Pamplona, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de gules, una cruz llana, de oro, que toca con sus extremos los del escudo, cargada de cinco lobos de sable; y 2º y 3º, en campo de oro, un árbol de sinople y dos lobos pasantes de sable, al pie del tronco. Bordura de gules.

Escudo de armas

Los de Navarra y Murcia, según Diego de Soto y Aguilar, que son las que se ven sobre la portada de su casa solariega y en sus enterramientos de la catedral: En campo de gules, un tigre rampante, de oro. Bordura de sable, con tres estrellas de oro en la mitad superior, y tres rosas del mismo metal en la mitad inferior.

Escudo de armas

Algunos autores señalan también para los Andosilla:  En campo de gules, león rampante, de oro, coronado de una diadema del mismo metal, en forma de media luna.

Escudo de armas

Otros: De azur, tres panelas, de plata, bien ordenadas; en punta ondas de agua de azur y plata.