Antolí, Antolín, Antoly, Antholí
El linaje Antolí (con sus variantes gráficas tradicionales e históricas documentadas en protocolos y armoriales como d'Antolí, Antoli, Antolín, Antoly o Antholí) constituye una estirpe patronímica de probada antigüedad, nobleza e hidalguía en la Corona de Aragón (con solares de notable relieve en el Principado de Cataluña, el Reino de Aragón y el Reino de Valencia) y en la Corona de Castilla, con posterior difusión hacia el Reino de Mallorca y los virreinatos hispanoamericanos a lo largo de la época medieval y la época de la Monarquía.
Procede directamente del nombre propio de devoción altomedieval Antolinus o Antoninus, derivado a su vez de la ilustre gens romana Antonia (y del mártir paleocristiano San Antolín de Pamiers, de enorme devoción en el norte peninsular y el ámbito ultrapirenaico).
Surgió en la Alta Edad Media como nombre bautismal de arraigada devoción, consolidándose en los protocolos notariales y censales catalanes, aragoneses y castellanos a partir de los siglos XII y XIII como patronímico y apellido hereditario familiar (Antolí o Antolín).
Las referencias documentales más antiguas sitúan casales de caballeros y hombres de paraje en comarcas de Girona (el Gironès y la Selva), la Plana de Lleida (el Segrià y la Noguera) y las tierras de Tortosa, donde sus miembros figuraron como propietarios de tierras alodiales y señores de heredades rústicas.
Ramas del linaje se establecieron tempranamente en Huesca, Zaragoza y Calatayud, figurando sus miembros en los censos y matrículas de infanzones del reino.
A partir de los siglos XV y XVI, miembros de la familia se avecindaron en la ciudad de Barcelona, integrándose en la matrícula de Ciudadanos Honrados de Barcelona, interviniendo en los gremios mayores, la administración concejil y las magistraturas del Consell de Cent.
En los censos y fogatges medievales de Cataluña (1497 y 1553), constan inscritas diversas familias Antolí en localidades de Lleida, Tarragona, Barcelona y Girona, ostentando la condición de hacendados del estamento noble menor.
Caballeros y pobladores de este apellido pasaron a tierras valencianas durante los siglos XIV y XV tras las campañas de repoblación foral, estableciendo solar en la Plana de Castellón, Sagunto y la capital del reino, donde desempeñaron oficios de jurados (jurats), escribanos de cámara y procuradores reales.
En la Corona de Castilla, ramas solariegas radicaron en Palencia, Burgos y Valladolid, donde sus caballeros gozaron de notoriedad de sangre e hidalguía solariega.
Miembros de la estirpe concurrieron y tuvieron asiento en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, así como en el brazo de infanzones de las Cortes del Reino de Aragón y en el estamento militar de las Cortes de Valencia.
Caballeros de este linaje obtuvieron confirmaciones de nobleza de sangre y mercedes concedidas por los soberanos de la Corona de Aragón y de la Monarquía.
Probaron legitimidad, hidalguía y limpieza de sangre para ejercer oficios de familiares del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, así como para acceder a beneficios canonicales, preeminencias concejiles y colegiaturas de juristas.
Armas
Escudo de oro, con dos triángulos de azur invertidos, uno encima de otro, y cargados, en abismo, de una estrella de plata. Bordura de azur, con letras de oro que dicen “Antolí”
Estas armas estaban en la casa que los Antolí poseían en Barcelona.


