Antón

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El linaje Antón (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y padrones de hidalguía bajo las fórmulas tradicionales d'Antón, de Antón, o en sus variantes romances medievales Anton, Antones y Antoni) constituye una esclarecida, ilustre y noble estirpe de matriz netamente patronímica, inmemorial antigüedad y extraordinaria difusión foral en toda la península ibérica, surgida de forma polifilética e independiente en diversos reinos cristianos al compás de la devoción medieval, con solares matrices de probada hidalguía de sangre en la Montaña de Santander (Cantabria), Burgos, Valladolid, Segovia y Soria, así como casales de infanzonía en el Reino de Aragón (Zaragoza y Teruel), proyectando desde el norte peninsular casales armeros, ricas mandaciones forales y ramas de patriciado concejil hacia Extremadura, La Mancha, Andalucía, el Reino de Valencia, el Reino de Murcia y los virreinatos del Nuevo Mundo a lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna.

El origen de este linaje es rigurosamente patronímico y de adscripción foral cristiana:

Al derivar directamente del nombre de pila medieval Antón, carece por completo de un único tronco originario común, habiendo surgido en múltiples regiones peninsulares durante la Alta y la Baja Edad Media mediante la fórmula identificativa bajolatina y romance que señalaba la filiación paterna («Pedro, hijo de Antón» > «Pedro Antón»), consolidándose con el paso de las generaciones como un apellido familiar hereditario e inalterable de linaje, solar y armas conocido (de Antón / Antón).

Su inmensa difusión en la España medieval se debe primordialmente a la veneración litúrgica y popular de San Antón Abad (eremita egipcio, padre del monacato y protector del mundo agrario y ganadero), devoción consolidada en la península a través de las encomiendas hospitalarias de San Antonio y las rutas jacobeas de peregrinación.

Las casas solares y de armas más antiguas y de calificado reconocimiento de hidalguía de sangre radicaron en la Montaña de Santander (Cantabria), en las comarcas septentrionales de Burgos, en villas de Valladolid, en Segovia y en Soria; caballeros de estos casales participaron activamente en las empresas militares de avance territorial de la Corona de Castilla, interviniendo en las repoblaciones de Extremadura, de la Meseta Sur (La Mancha) y de Andalucía, fundando influyentes casas de mayorazgo en provincias como Jaén (Úbeda, Baeza y Jaén capital), Córdoba y Sevilla.

Paralelamente, en la Corona de Aragón, florecieron familias Antón con el estatuto jurídico foral de infanzones de sangre y de armas poner, documentadas con rancia antigüedad en la ciudad de Zaragoza, en Daroca, en Calatayud y en diversas villas de la provincia de Teruel (Albarracín y comarcas del Bajo Aragón); desde estos solares aragoneses, ramas de la estirpe pasaron a la reconquista y ordenamiento foral del Reino de Valencia y del Reino de Murcia, donde integraron el patriciado de caballeros y jurados de realengo.

Etimológicamente procede de la asimilación romance hispánica del nombre latino clásico Antonius, perteneciente a la ilustre gens Antonia romana; su raíz remonta a un probable étimo etrusco de significado original incierto, interpretado comúnmente en la tradición helenística y bajolatina a través del cruce con el griego ἄνθος (ánthos, «flor») o como «el que se enfrenta a sus adversarios» e «inestimable»; en la evolución de las lenguas romances peninsulares, la forma sincopada y apocopada Antón se consolidó como la variante vernácula predilecta en castellano, aragonés, asturleonés y gallego, conviviendo con la forma catalana y valenciana Antoni; en la práctica notarial y escribanil de los siglos XIII al XVIII, el vocablo se fijó bajo la forma oxítona regular Antón, inscrita con constancia en padrones de hijosdalgo y ejecutorias como apellido hereditario inalterable.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Santander / Cantabria (Trasmiera, Santillana y valles cantábricos), la provincia de Burgos (Burgos capital, La Bureba y Merindades), la provincia de Valladolid (Valladolid capital, Medina del Campo y Tordesillas), la provincia de Segovia, la provincia de Soria, el Reino de Aragón (Zaragoza capital, Teruel, Calatayud y Daroca), el Reino de Valencia (Valencia capital, Castellón, Alicante y Orihuela), el Reino de Murcia (Murcia capital, Lorca y Caravaca), Extremadura (Badajoz, Cáceres y Zafra), Andalucía (con arraigadas casas en Jaén, Úbeda, Córdoba, Sevilla, Carmona y Écija), la villa y corte de Madrid, y, a partir del siglo XVI, en la totalidad de los virreinatos del Nuevo Mundo (Virreinato de Nueva España, Virreinato del Perú, Nueva Granada y el Río de la Plata); en las urbes peninsulares y americanas, los Antón integraron las oligarquías regidoras concejiles, las corporaciones de hijosdalgo y la oficialidad de los ejércitos reales; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico, rancio abolengo y extraordinaria difusión demográfica en todo el ámbito hispánico.

A lo largo de la Edad Media, la Edad Moderna y la Contemporánea, los miembros de las distintas ramas de la casa de Antón mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia concejil:

Debido a su naturaleza polifilética y a la necesidad de blindar su condición jurídica frente a los pecheros del estado llano, cientos de familias del apellido Antón litigaron y justificaron su nobleza de sangre e incompatibilidad de pechos ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada, obteniendo Reales Provisiones Ejecutorias que certificaron formalmente su condición de hijosdalgos notorios de solar conocido, eximiéndoles de pechos ordinarios, alcabalas, cuarteles reales y monedas foreras.

En el Reino de Aragón, caballeros e infanzones del linaje promovieron solemnes procesos de salva de infanzonía y nobleza inmemorial ante la Real Audiencia de Zaragoza y el tribunal del Justicia de Aragón, gozando de asiento en Cortes en el brazo de caballeros e infanzones.

Decenas de caballeros de este apellido acreditaron su legitimidad de cuna, nobleza de sangre y limpieza de cuatro costados para ingresar como caballeros de hábito en las prestigiosas órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, en la Soberana Orden Militar de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta) y en la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III.

En los concejos de realengo y villas de señorío, desempeñaron secularmente oficios reservados en exclusiva al estamento noble, tales como regidores perpetuos por el estado de hijosdalgo, alcaldes ordinarios, alféreces mayores, alcaldes de la santa hermandad y procuradores síndicos.

Probaron rigurosamente su ascendencia de cristianos viejos ante las autoridades eclesiásticas para ejercer oficios de familiares, comisarios y alguaciles mayores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valladolid, Toledo, Córdoba, Granada, Zaragoza y Murcia.

El linaje cuenta con una sólida y copiosa constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (con cientos de expedientes en las salas de Hidalguía, Ejecutorias y Pleitos Civiles); en los fondos de Procesos de Infanzonía del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza y de la Real Audiencia de Aragón; en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), en las secciones de Órdenes Militares (Santiago, Calatrava, San Juan de Jerusalén y Carlos III), Inquisición y Consejos Suprimidos; en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona); en el Archivo General de Indias (Sevilla); y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las parroquias y colegiatas de las principales ciudades históricas españolas e hispanoamericanas desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron esforzados caballeros que combatieron en las huestes de Alfonso VIII y Fernando III el Santo en las tomas de Cuenca, Córdoba y Sevilla; infanzones que defendieron las libertades forales en las Cortes aragonesas de los siglos XIV y XV; jurados y regidores del estado noble que gobernaron los cabildos de Jaén, Córdoba, Zaragoza y Murcia durante los siglos XVI y XVII; capitanes de infantería y maestres de campo que sirvieron a la Corona en las guerras de Italia, Flandes y Cataluña; dignidades eclesiásticas y canónigos capitulares que instituyeron capellanías y memorias pías dotadas con rentas alodiales de sus fincas rústicas; y letrados, oidores y hacendados que pasaron a la administración virreinal de las Indias Occidentales.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria inmemorial, hijosdalgos de casa y solar conocido en la Corona de Castilla, infanzones de armas poner en el Reino de Aragón y caballeros del estamento militar en Valencia y Murcia, amparada en las Leyes de Castilla y los fueros tradicionales de la Corona de Aragón. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a impuestos pecheros y gravámenes serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al uso de armas y espada noble, y del acceso reservado a las magistraturas de honor; las Reales Provisiones Ejecutorias ratificaron secularmente su calidad nobiliaria y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.

Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en los solares hidalgos de la Montaña de Santander (Cantabria); en los casales de Burgos, Valladolid, Segovia y Soria; en los casales de infanzones de la ciudad de Zaragoza, Calatayud y Teruel; en las casas principales avecindadas en la ciudad de Valencia, Castellón y Orihuela; en los palacetes urbanos de Murcia capital; en las casonas hidalgas de Jaén, Úbeda, Córdoba y Sevilla; en las residencias nobles levantadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar (México, Lima, Bogotá y Buenos Aires).

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo los ejes fluviales del Duero y del Ebro hacia la meseta central y las llanuras aragonesas, canalizándose seguidamente por las cañadas ganaderas y caminos reales hacia la cuenca del Guadalquivir y el levante mediterráneo, proyectándose finalmente a través de la Carrera de Indias hacia los virreinatos del Nuevo Mundo, sellando alianzas matrimoniales con esclarecidas familias de la hidalguía de sangre norteña, del patriciado concejil y de los caballeros de las órdenes militares antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.


Armas

Escudo de armas

Los Antón aragoneses trajeron primeramente: En campo de oro, un árbol de sinople y un lobo de sable, pasante, al pie del tronco.

Escudo de armas

Estas armas fueron después aumentadas, pues la familia de Aragón, cuya genealogía hemos expuesto: Escudo partido: 1º, las ya descritas, y 2º, en campo de plata, tres fajas de azur.

Estas mismas armas usan los descendientes de la casa solar de Tejada (La Rioja) y su rama en Zamora.

Escudo de armas

Los originarios del Reino de Valencia, radicados en Alicante, Elche y Perú traen: Escudo partido: 1º, en campo de gules, cinco panelas de oro, puestas en aspa, y 2º, en campo de plata, una tao de azur.

Escudo de armas

Los originarios de Aspe (Alicante), según Vicente de Cadenas, usan: Escudo partido: 1º, en campo de gules, cinco panelas de oro, puestas en aspa, y 2º, en campo de plata, un árbol de sinople, acompañado de tres estrellas de azur.

Escudo de armas

Los originarios de Castilla y León, radicados en Cuenca, pasados a La Plata (Argentina), según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, cinco fajas de oro, resaltadas de un castillo de azur, almenado, mazonado de sable y aclarado de gules. Brochante sobre el todo en banda, una cadena de sable.

Escudo de armas

Vicente de Cadenas señala que otros radicados en Cuenca y pasados a La Plata usan: En campo de gules, cinco fajas de oro, resaltadas de un castillo de azur, almenado, mazonado de sable y aclarado de gules.

Escudo de armas

Los radicados en Fuentestrún (Soria) usan: En campo de gules, una mano cerrada con el índice indicando hacia la diestra del escudo.

Escudo de armas

Otros: En campo de plata, una cruz de San Antonio de azur.

Escudo de armas

Los originarios de Zamora y radicados en Madrid y Venezuela, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de gules, una torre de oro. En orla, una cadena de plata.

Escudo de armas

Los de Ecuador usan: En campo de plata, un árbol de sinople, arrancado y acompañado de tres estrellas de azur.