Aquilué

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El linaje Aquilué (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y censos de infanzonía bajo las variantes tradicionales d'Aquilué, de Aquilué, o en sus formas arcaicas medievales Aquillué, Aquilue y de Aquillué) constituye una noble, preclara y sumamente exclusiva estirpe de matriz toponímica, alodial y de inmemorial infanzonía de sangre en el Reino de Aragón dentro de la Corona de Aragón, con cuna solariega e histórica indiscutible en la comarca del Alto Gállego (provincia de Huesca), desde donde sus caballeros proyectaron casales armeros y ramas de hidalguía hacia las comarcas vecinas de la Jacetania, la Hoya de Huesca, la ciudad de Zaragoza y, de manera minoritaria y tardía, hacia Cataluña a lo largo de la Baja Edad Media, la Edad Moderna y la Contemporánea.

El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y de infanzonía prepirenaica:

Procede directamente del histórico y recóndito lugar de Aquilué, pintoresco enclave prepirenaico perteneciente al municipio de Caldearenas (en el valle del río Matriz o río Moro, comarca del Alto Gállego, provincia de Huesca); erigido en torno a su parroquia de origen románico y sus casales de sillería fortificada, el enclave constituyó una heredad franca de montaña donde caballeros e infanzones de mesnada asumieron la guarda y defensa del territorio frente a las correrías de frontera, adoptando la denominación del pueblo como apellido patronímico hereditario de solar y condición conocido (de Aquilué / Aquilué).

Desde este solar matriz en el Alto Gállego, la familia extendió sus ramas de forma orgánica hacia las comarcas limítrofes del norte aragonés: establecieron casales y vínculos alodiales en la Jacetania (Jaca y sus valles) y en la Hoya de Huesca (Ayerbe, Huesca capital y sus alfoces), arraigando con firmeza entre la pequeña y mediana nobleza de sangre altoaragonesa.

En el Reino de Aragón, los miembros de la casa de Aquilué ostentaron inmemorialmente la condición foral de infanzones (nobles de sangre no titulados); este estatuto de hidalguía plena les confería el derecho inmemorial al libre porte y exhibición de armas nobles, total exención de impuestos comunes y cargas serviles, el privilegio procesal de no ser sometidos a tormento corporal ni prisión por deudas comunes, y el fuero soberano de ser juzgados con carácter privativo y exclusivo ante la Real Audiencia de Zaragoza y el tribunal del Justicia de Aragón.

A diferencia de otras estirpes peninsulares que experimentaron una masiva proliferación demográfica a causa de la repoblación del sur o la emigración indiana, el linaje Aquilué se mantuvo con una rigurosa fidelidad a su entorno originario; a lo largo de los siglos conservó una acusada exclusividad y muy baja frecuencia censal, concentrándose mayoritariamente en tierras aragonesas y proyectándose en épocas contemporáneas de forma muy puntual hacia Cataluña (con un núcleo asentado primordialmente en la ciudad de Barcelona).

Etimológicamente procede de la toponimia romance altoaragonesa sobre una base antroponímica hispanorromana con sufijación vascoide o pirenaica: deriva del antropónimo latino Aquilius o Aquila («águila», Aquilius como gentilicio romano de la gens Aquilia), articulado con el sufijo locativo o de posesión prerromano e ibero-pirenaico -ué / -oi / -otz (frecuente en la toponimia altoaragonesa como Biescas-Ué, Bentué, Bernués o Artasona-ué), con el significado filológico preciso de «el lugar de Aquilio» o «la heredad solariega de la estirpe de Aquila»; en la práctica escribanil y notarial de los siglos XIV al XVIII, el vocablo mantuvo una extraordinaria consistencia fonética y gráfica bajo la forma aguda Aquilué (escrita indistintamente con o sin tilde en los legajos históricos), precedida regularmente en los documentos de la preposición (de Aquilué), consolidándose como cognomento patronímico hereditario inalterable de solar, linaje y armas conocido.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Huesca (con solar primordial en el lugar de Aquilué, término de Caldearenas, Sabiñánigo, Jaca, Ayerbe y Huesca capital), la provincia de Zaragoza (con ramas avecindadas en la ciudad de Zaragoza y comarcas del Gállego), el Principado de Cataluña (Barcelona capital y comarcas del área metropolitana), la villa y corte de Madrid, y muy contadas ramificaciones en el resto peninsular; en las villas aragonesas, los Aquilué integraron las cofradías de infanzones y de san Jorge, ostentando la propiedad de fincas rústicas alodiales, masadas de montaña, censos familiares y sepulturas preeminentes en templos parroquiales; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico, hidalguía foral y extraordinaria rareza demográfica, catalogado como uno de los apellidos más específicos y minoritarios del patrimonio antroponímico aragonés.

A lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Aquilué mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia foral:

En el Reino de Aragón, los caballeros de este apellido justificaron de forma reiterada su calidad de infanzones de sangre y de armas poner, asistiendo a las Cortes del Reino de Aragón en el brazo de caballeros e infanzones de la nobleza aragonesa.

Para salvaguardar su inmunidad personal y territorial frente a los recaudadores de sisas y pechos del común, miembros del linaje promovieron solemnes procesos de salva de infanzonía, nobleza inmemorial y limpieza de cuatro costados ante la Real Audiencia de Zaragoza y el tribunal del Justicia de Aragón, obteniendo autos y sentencias ejecutorias que blindaron formalmente su total exención de pechos ordinarios, cuarteles reales, tallas comunales y maravedís foreros.

En los concejos y bailías del Alto Gállego, la Jacetania y la Hoya de Huesca, desempeñaron secularmente oficios reservados en exclusiva al estamento noble, tales como alcaldes ordinarios, regidores, jurados concejiles por el brazo de hijosdalgo y procuradores síndicos.

En el plano militar, mandaron compañías de milicias forales y de somatenes armados, acudiendo a las convocatorias de la Corona de Aragón para la defensa de los pasos fronterizos del Pirineo central y la guarda de plazas fuertes frente a tropas invasoras en las guerras de frontera.

Probaron rigurosamente su legitimidad de cuna y ascendencia de cristianos viejos limpia de toda mácula servil ante las autoridades eclesiásticas de las diócesis de Jaca y Huesca para proveer prebendas, canonjías y para ejercer cargos de familiares y notarios del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en el distrito de Aragón.

El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en los fondos de Procesos de Infanzonía del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza y de la Real Audiencia de Aragón; en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), dentro de las series de Real Cancillería y Procesos de Cortes; en el Archivo Histórico Provincial de Huesca (protocolos notariales de Jaca, Sabiñánigo y Huesca desde el siglo XIV); en el Archivo Diocesano de Jaca y de Huesca; en la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional (Madrid); y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de la parroquia de Aquilué, Caldearenas y templos jacetanos desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron los infanzones y señores alodiales que levantaron los casales solariegos en Aquilué durante los siglos XIV y XV; jurados y procuradores que representaron al estamento noble en las asambleas locales de la Jacetania y la Hoya durante los siglos XVI y XVII; oficiales de milicias forales que sirvieron a la Corona en la custodia de las aduanas y pasos pirenaicos; beneficiados eclesiásticos y rectores parroquiales que instituyeron obras pías dotadas con rentas de sus heredades montanas; y, en la época contemporánea, destacadas personalidades del ámbito de las artes escénicas, las letras y la judicatura en Aragón y Cataluña, como el insigne actor y director teatral Pere Arquillué / Aquilué.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de infanzonía de sangre notoria inmemorial, infanzones de armas poner y miembros del brazo noble foral en el Reino de Aragón, amparada en los Fueros generales de Aragón y en las libertades de los infanzones del reino. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a impuestos pecheros y gravámenes serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al porte de espada y armas nobles, y del acceso exclusivo a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por la Real Audiencia de Zaragoza ratificaron secularmente su calidad nobiliaria y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.

Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en la casona señorial y casal de infanzones del lugar de Aquilué (Caldearenas, Alto Gállego, Huesca); en los casales nobles levantados en Jaca y términos de la Jacetania; en las casonas hidalgas de Ayerbe y la Hoya de Huesca; en las casas principales de la ciudad de Huesca y Zaragoza; en las residencias nobles levantadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas modernamente en Barcelona y tierras catalanas.

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo el curso descendente del río Gállego hacia la llanura oscense y la depresión del Ebro, articulándose paralelamente a lo largo de las calzadas que comunican Jaca con Huesca y Zaragoza, proyectándose finalmente en los siglos XIX y XX hacia los centros urbanos e industriales de Cataluña, sellando alianzas matrimoniales con distinguidas estirpes de la infanzonía altoaragonesa y de los hacendados forales antes de su plena integración en las instituciones contemporáneas.


Armas

Escudo de armas

En campo de gules, un león rampante, de oro.

Escudo de armas

Otros traen: En campo de azur, un castillo, de oro, ardiendo y saliendo por su puerta, dos guerreros, de plata.