Aragonés
El linaje Aragonés (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y censos forales bajo las variantes tradicionales d'Aragonés, de Aragonés, o en sus formas romances arcaicas Aragoneses, Aragonez y la grafía vernácula catalano-valenciana Aragonès) constituye una esclarecida, noble y distinguida estirpe de matriz toponímica, gentilicia y de inmemorial hidalguía de sangre en la Corona de Aragón, con un protagonismo secular y de primerísimo orden en el Principado de Cataluña y el Reino de Valencia, proyectando desde las huestes conquistadoras de Jaime I el Conquistador esforzados caballeros de mesnada, miembros del brazo militar foral, jurados y ciutadans honrats hacia el Reino de Murcia, la Corona de Castilla y los virreinatos del Nuevo Mundo a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico y gentilicio:
Nació de la designación patronímica y de procedencia foral aplicada en la Edad Media a aquellos caballeros, infanzones, hombres de armas o pobladores originarios del Reino de Aragón que pasaron a fijar su solar, casal y heredamientos en otras demarcaciones de la confederación aragonesa durante el avance de la Reconquista (el cavaller aragonès > d'Aragonès / Aragonés), consolidándose con el paso de las generaciones como apellido hereditario inalterable de solar, condición y armas conocido.
Las crónicas históricas del insigne rey de armas Mosén Jaume Febrer atestiguan con rigor que varios caballeros de este apellido sirvieron con preclara valentía a Jaime I el Conquistador en el siglo XIII durante la incorporación del Reino de Valencia:
Destacó de forma heroica el caballero Pedro Aragonés, quien participó señaladamente en el cerco, asalto y capitulación de la ciudad de Valencia (1238), siendo premiado por el monarca con donadíos, caballerías de honor y ricas heredades alodiales en la fértil comarca de l'Horta de Valencia.
Febrer inmortalizó en sus célebres Trovas la esforzada figura de Juan Aragonés, consignando textualmente: «Juan Aragonés pintaba en su escudo plateado la cruz potenciada, que usa la religión de los templarios. Con esta santa insignia ha hecho tributarios del Rey vuestro padre a los enemigos de ella. Vino desde Jaca a la conquista de Valencia, y con el esfuerzo de su valerosa tropa rindió Alcoy y Agullente. Después pasó a Villajoyosa, y haciendo muchos daños a los moros de Calpe y Altea, se pasó a Alicante donde tiene descanso gustoso.»
La continuidad institucional de la estirpe en tierras levantinas quedó refrendada por el cronista Martín de Viciana, quien documenta en el siglo XVI a Mosén Gaspar Aragonés de Puigmoltó y a su sobrino Gaspar Aragonés, señalando expresamente que figuraban inscritos como caballeros pertenecientes al brazo militar en la ciudad de Alicante, donde residían en sus casonas solariegas; su preclara hidalguía de sangre y legítimo fuero de nobleza fueron ratificados mediante solemne sentencia dictada por el Baile General de Valencia el 8 de octubre de 1551.
Paralelamente, en el Principado de Cataluña, el apellido fundó ilustres casas solares en la provincia de Tarragona —con profundo arraigo en Tortosa, Reus y las comarcas del Baix Camp y las Terres de l'Ebre— y en la provincia de Barcelona; en el censo general de hogares de Cataluña de 1553 (Fogatge), figuran múltiples cabezas de familia bajo la grafía Aragonès, gozando del estatuto y prerrogativas de ciutadans honrats y prohombres de villas.
En siglos posteriores, vástagos de los casales levantinos y catalanes pasaron a la Corona de Castilla, estableciendo ramas de notoria hidalguía en el Reino de Murcia y en Andalucía (Sevilla y Cádiz), desde donde cruzaron el Atlántico a partir del siglo XVI para fundar prósperas estirpes en el Virreinato de Nueva España, el Virreinato del Perú y el Río de la Plata.
Etimológicamente procede del latín medieval Aragonensis, adjetivo gentilicio formado sobre el hidrónimo y topónimo Aragó, -ōnis y el sufijo latino de pertenencia geográfica -ensis («natural o perteneciente a Aragón»); la raíz primitiva del territorio remonta a una base vascoide o paleoeuropea ara- / aran- («valle») combinada con el formante hidronímico ako- / aga- («curso de agua»), alusivo al río Aragón; en la práctica notarial y escribanil de los siglos XIII al XVIII, el vocablo alternó entre la variante ortográfica vernácula catalano-valenciana Aragonès y la forma castellana regular Aragonés, precedidas en ocasiones de la preposición (de Aragonés), manteniéndose ambas en cancillerías y armoriales como expresiones legítimas de una misma entidad genealógica.
Históricamente se distribuyó por el Reino de Valencia (con focos de primer orden en la ciudad de Valencia, l'Horta de Valencia, Alicante, Alcoy, Agullent, La Vila Joiosa / Villajoyosa, Altea, Calp / Calpe y el Baix Vinalopó), el Principado de Cataluña (con centros señoriales en Tortosa, Reus, Tarragona capital, comarca del Baix Camp y la ciudad de Barcelona), el Reino de Aragón (con cuna militar en Jaca y villas de la ribera del Aragón), el Reino de Murcia, la Corona de Castilla (Sevilla, Cádiz, Toledo y Madrid), y diversos centros neurálgicos de Hispanoamérica (México, Puebla, Lima y Buenos Aires); en las urbes levantinas y catalanas, los Aragonés ostentaron la titularidad de haciendas de huerta, vínculos de mayorazgo menor, censales y capillas de enterramiento preeminentes; en la actualidad es un apellido de dilatada solera histórica, nobleza y extendida implantación en la Comunidad Valenciana, Cataluña, la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid.
A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Aragonés mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia foral:
En el Reino de Valencia, caballeros del linaje integraron el brazo militar en las Cortes Forales Valencianas, desempeñando oficios de jurados (jurats), consellers, justicias y almotacenes en los cabildos de Valencia y Alicante.
Tras la sentencia dictada por el Baile General de Valencia el 8 de octubre de 1551 a favor de Mosén Gaspar Aragonés de Puigmoltó y su sobrino, quedó blindada en sede judicial su condición foral de caballeros e hidalgos de sangre, garantizándoles la total exención del pago de pechos pecheros, cuarteles reales, censos y tallas comunes.
En el Principado de Cataluña, miembros de la estirpe justificaron su calidad de ciutadans honrats, donceles y hombres de paraje ante la Real Audiencia de Cataluña, teniendo intervención en el gobierno municipal y en las corporaciones de prohombres.
En la Corona de Castilla, caballeros de las ramas avecindadas en Murcia y Andalucía acudieron ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada para litigar y obtener Reales Provisiones Ejecutorias de hidalguía y nobleza de sangre de solar conocido.
En el plano militar, descollaron desde el siglo XIII en las campañas de conquista de Alcoy, Agullent y el litoral de Villajoyosa, y posteriormente en el mando de compañías forales de caballería destinadas a la defensa de las costas frente a los desembarcos berberiscos.
Probaron rigurosamente su legitimidad de cuna y ascendencia de cristianos viejos limpia de toda mácula servil ante las autoridades eclesiásticas para fundar capellanías familiares y ejercer cargos de familiares y notarios del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia, Barcelona y Murcia.
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo del Reino de Valencia (secciones de Bailía General, con el registro de la sentencia de nobleza de 1551, Gobernación, Mestre Racional y Procesos de Hidalguía del brazo militar); en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), dentro de las series de Real Cancillería y Procesos de Cortes; en los fondos del Archivo Municipal de Alicante y Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona; en el Archivo Histórico Provincial de Tarragona (protocolos notariales de Tortosa y Reus desde el siglo XIV); en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (sección de Hidalguía); en la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional (Madrid); en el Archivo General de Indias (Sevilla); y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las colegiatas de Santa María de Alicante, San Martín de Valencia y la Catedral de Tortosa desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron Pedro Aragonés, héroe de la hueste de Jaime I en la rendición de Valencia; Juan Aragonés, infanzón jacetano y capitán de caballería que rindió Alcoy, Agullent y Villajoyosa; Mosén Gaspar Aragonés de Puigmoltó, esclarecido caballero del brazo militar de Alicante en el siglo XVI; jurados mayores y justicias que rigieron los concejos de Alicante, Valencia y Tortosa; dignidades eclesiásticas y canónigos que instituyeron obras pías dotadas con rentas alodiales de sus fincas rústicas; letrados que ejercieron como abogados de la Real Audiencia; y hacendados que pasaron a las Indias Occidentales para integrarse en la administración virreinal.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de caballeros del estamento militar foral en el Reino de Valencia, ciudadanos honrados en el Principado de Cataluña, infanzones de sangre y de armas poner en Aragón, e hijosdalgos notorios de casa y solar conocido en la Corona de Castilla, amparada en los Furs de Valencia, las Constituciones de Cataluña y las Leyes de Castilla. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a impuestos pecheros y gravámenes serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al uso de armas y espada noble, y del acceso reservado a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias y decretos de insaculación ratificaron secularmente su calidad nobiliaria y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en los solares matrices de Jaca y villas del río Aragón; en las casas principales y casonas de mayorazgo de la ciudad de Valencia y términos de l'Horta; en los palacetes urbanos del estamento militar en la ciudad de Alicante; en las casonas solariegas de Tortosa, Reus y la comarca del Baix Camp (Tarragona); en las residencias nobles levantadas en la ciudad de Barcelona; en las casonas avecindadas en Murcia, Sevilla y la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas con posterioridad en ultramar (México y Lima).
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo el avance de los ejércitos de la Corona de Aragón hacia el sur peninsular, enlazando el piedemonte pirenaico aragonés con el litoral tarraconense y la fértil llanura del Turia y el Vinalopó, canalizándose paralelamente hacia la cuenca del Segura y los puertos atlánticos andaluces, sellando alianzas matrimoniales con distinguidas estirpes de la nobleza foral (como los Puigmoltó en Alicante), del patriciado de ciudadanos honrados y de los caballeros de las órdenes militares antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.
Armas

Las primitivas del apellido y las que traía el caballero Juan Aragonés, caballero que estuvo en la conquista de Valencia y que cita mosén Jaume Febrer en sus Trovas eran: En campo de plata, una cruz potenzada, de gules.
Estas mismas armas ostentaron sus descendientes en Alicante, Levante y Castilla.
También las usan los de Madrid y Cáceres, según Vicente de Cadenas.

Los Aragonés de Puigmoltó, también de Alicante, modificaron esas armas primitivas, organizándolas en la siguiente forma: Escudo partido: 1º, en campo de oro, una cruz potenzada de sable, y 2º, en campo de plata, tres bandas de gules.

Los originarios de Huesca, radicados en Valencia y Madrid, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de sinople, siete bezantes de oro, puestos dos, tres y dos, en faja.


