Ares
El linaje de Ares en Cerdeña (registrado en la documentación histórica, notarial y nobiliaria de la isla bajo las grafías Ares, d'Ares, Aris o la forma sarda antigua De Ares) es un apellido toponímico y de hidalguía solariega de rancia solera, asentado desde la época de la Corona de Aragón en el Reino de Cerdeña.
La cuna toponímica y dinástica de esta rama sarda se localiza fundamentalmente en las antiguas curadurías y veguerías del norte y sur de la isla, destacando las ciudades de Alguer (L'Alguer), Cagliari y Sássari. La implantación del linaje en territorio sardo se produjo a partir del siglo XIV, en el contexto de la conquista y repoblación de la isla por parte de los monarcas de la Corona de Aragón, cuando caballeros, soldados e hidalgos de la península (procedentes de Cataluña, Aragón y Valencia) pasaron a establecerse en las plazas fuertes sardas, recibiendo mercedes de tierras, encomiendas y solares.
Desde la perspectiva onomástica y etimológica, Ares constituye un toponímico de origen geográfico diverso. En el ámbito mediterráneo e hispánico, puede derivar de topónimos como Ares (como Ares del Maestrat en Castellón o Ares de Pallars en Lleida) o de raíces prerromanas asociadas a alturas y peñascos. En el contexto específico de Cerdeña, el apellido quedó fuertemente vinculado a las familias de estamento militar y ciudadano honrado que poblaron la ciudad catalano-hablante de Alguer y las encomiendas feudales de la isla.
La trayectoria de los miembros de la Casa de Ares en Cerdeña estuvo íntimamente ligada al servicio militar de la Corona de Aragón, al desempeño de altos cargos concejiles y veguerías, y a la administración de feudos y encomiendas. Durante la Época Moderna, bajo la soberanía de la Monarquía Hispánica, miembros de la familia ostentaron la condición de caballeros y nobles del reino, participando en los brazos del Parlamento sardo.
El solar primitivo del linaje en la isla radicó en las murallas y casonas señoriales de Alguer y Cagliari, erigiéndose casas secundarias en Sássari. Estos casales ostentaban en sus portadas labras heráldicas esculpidas en piedra de sillería para testimoniar ante el concejo su calidad de hidalgos de sangre y su fuero de exención tributaria.
Los miembros de la Casa de Ares en Cerdeña ostentaron prescriptivamente la condición de hidalgos de sangre de solar conocido y miembros del estamento militar en el Reino de Cerdeña. Dicho estatus legal les garantizaba la exención absoluta del pago de pechos y tributos ordinarios pecheros, el derecho a ser juzgados por el brazo militar y el acceso exclusivo a los cargos de gobierno municipal.
La huella documental del apellido se halla preservada de manera sobresaliente en los archivos históricos insulares y peninsulares. Destacan los fondos de la Real Audiencia de Cerdeña, los registros del Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona, y la documentación notarial y sacramental conservada en los archivos diocesanos de Alguer y Cagliari.
Armas
Los de Cerdeña, según José Gramunt: De oro, un jabalí pasante, de sable.


