Arjona, Sánchez de Arjona
El linaje Arjona (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y padrones de hidalguía bajo las fórmulas tradicionales de Arjona, d'Arjona, o en su ilustre compuesto de mayorazgo Sánchez de Arjona) constituye una esclarecida, preclara y noble estirpe de matriz toponímica, alodial y de inmemorial hidalguía de sangre en la Corona de Castilla, con cuna solariega e histórica indubitada en la ciudad de Arjona (en el Reino de Jaén, Andalucía), proyectando desde su alcázar y campiñas ramas de caballería de mesnada, regidurías concejiles y ricos mayorazgos hacia las provincias andaluzas de Córdoba, Sevilla, Málaga, Granada, las llanuras de Extremadura (singularmente en Fregenal de la Sierra y Zafra), la corte de Madrid y los virreinatos del Nuevo Mundo a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y de caballería de cruzada en la frontera andaluza:
Procede directamente de la toma, posesión y vecindad foral en la milenaria y estratégica plaza fuerte de Arjona (provincia de Jaén), enclave erigido sobre un cerro dominante de la campiña del Alto Guadalquivir; la plaza —conocida en el periodo prerromano y romano bajo los nombres de Urgapa y _Urcesa_— experimentó bajo el dominio islámico una notable fortificación como Qal'at Aryuna (Arjuna), erigiéndose en un nudo militar y agrícola neurálgico donde nació Abu Abdallah Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr (conocido como Al-Ahmar), caudillo que fundaría en 1238 el Reino Nazarí de Granada y la dinastía nazarí de la Alhambra.
Tras el asedio y reconquista definitiva de la ciudad en 1244 por el rey Fernando III el Santo, esforzados caballeros de mesnada e infanzones de sangre que combatieron en la vanguardia cristiana fueron heredados con donadíos, hazas de olivar y caballerías de honor en el repartimiento de la villa; muchos de estos pobladores e hidalgos adoptaron el nombre de la plaza como apellido familiar hereditario para denotar su procedencia señorial, solar y armas conocido (de Arjona > Arjona).
Desde el solar giennense, ramas de calificada nobleza se expandieron por las campiñas del Guadalquivir, asentándose en Córdoba, Sevilla y Málaga, donde sus miembros alcanzaron oficios de regidores perpetuos y veinticuatros.
De este tronco dimanó asimismo la prominente casa de los Sánchez de Arjona, estirpe de inmemorial hidalguía que combinó el patronímico de don Sánchez con el toponímico solariego, arraigando con extraordinario poderío hacendístico y señorial en la baja Extremadura (principalmente en Fregenal de la Sierra, Zafra y Badajoz), donde ostentaron vínculos de mayorazgo de rigurosa agnación y provechosas alianzas matrimoniales con los primeros linajes de la nobleza extremeña y andaluza.
A partir del siglo XVI, distinguidos miembros del linaje embarcaron hacia el continente americano, afianzando ilustres ramas en el Nuevo Reino de Granada (Colombia), el Virreinato de Nueva España (México), la Capitanía General de Guatemala y el Virreinato del Perú / Venezuela, destacando en las armas, el sacerdocio, las encomiendas y la administración de la Real Hacienda.
Etimológicamente remonta a la toponimia paleohispánica y semítica: la raíz prerromana e íbera presente en los testimonios epigráficos latinos (Urgapa) fue readaptada por la fonética arábiga andalusí bajo el vocablo Aryūnah o Qal'at Aryūna, que los filólogos e historiadores de la lengua asocian a un orónimo o hidrónimo vinculado a «vaguada fecunda», «terreno quebrado apto para el cultivo de huerta y olivar» o a una derivación antroponímica de posesor; en los protocolos notariales y padrones de hijosdalgo de los siglos XIII al XVIII, la voz mantuvo una gran firmeza fonética bajo la forma regular Arjona, precedida habitualmente de la preposición señorial (de Arjona), consolidándose paralelamente el compuesto hereditario Sánchez de Arjona, consignados ambos con absoluta legitimidad en ejecutorias y nobiliarios.
Históricamente se distribuyó por la provincia de Jaén (con cuna en la ciudad de Arjona, Andújar, Baeza, Úbeda y Jaén capital), la provincia de Córdoba (Córdoba y Montilla), la provincia de Sevilla (Sevilla y Carmona), la provincia de Málaga (Málaga, Antequera y Ronda), la provincia de Granada, Extremadura (con centro primordial en Fregenal de la Sierra, Zafra y Badajoz), la villa y corte de Madrid, Cataluña (donde registró una notable implantación demográfica contemporánea fruto de las migraciones del siglo XX), y los centros virreinales de América (Bogotá, Cartagena de Indias, Ciudad de México, Santiago de Guatemala y Caracas); en Andalucía y Extremadura, los Arjona y Sánchez de Arjona ostentaron la posesión de casas-palacio con portaladas de sillería y blasones pétreos, vínculos de mayorazgo de rigurosa agnación, capillas de enterramiento preeminentes y sepulturas de patronato en templos conventuales y parroquiales; en la actualidad es un apellido de notable interés onomástico, hidalguía inmemorial y amplia proyección demográfica en el mundo hispánico.
A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Arjona mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la representación estamental y la justicia concejil:
Para salvaguardar su condición de hidalgos de sangre inmemorial y mantener la exención absoluta del pago de pechos ordinarios, alcabalas, cuarteles reales y monedas foreras, caballeros de las ramas de Jaén, Córdoba, Sevilla y Extremadura acudieron ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada, obteniendo solemnes Reales Provisiones Ejecutorias de hidalguía, filiación y nobleza de sangre que blindaron su estado noble.
Decenas de caballeros de este linaje (singularmente de la esclarecida rama de los Sánchez de Arjona) probaron su legitimidad de cuna, nobleza de cuatro costados y limpieza de sangre sin mezcla pechera para ingresar como caballeros de hábito en las prestigiosas órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y en la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, así como en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
En los concejos y cabildos de Arjona, Jaén, Córdoba, Sevilla y Fregenal de la Sierra, desempeñaron secularmente oficios reservados en exclusiva al estamento de hijosdalgo, tales como alcaldes ordinarios por el estado noble, regidores perpetuos, veinticuatros, alféreces mayores del pendón concejil, alcaldes de la santa hermandad y procuradores síndicos.
En el plano militar, mandaron compañías de milicias concejiles y tercios de infantería en las campañas de la Monarquía Hispánica en Granada, Flandes e Italia, participando en la defensa de las plazas fronterizas y en la custodia de las armadas atlánticas.
Probaron rigurosamente su legitimidad de cuna y ascendencia de cristianos viejos ante las autoridades eclesiásticas para fundar capellanías colativas familiares, dotar memorias de misas y ejercer oficios de familiares, comisarios y alguaciles mayores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Córdoba, Sevilla, Granada y Llerena.
El linaje cuenta con una sólida y copiosa constancia documental en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (con amplias series en Hidalguía, Ejecutorias y Pleitos Civiles); en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), en las secciones de Órdenes Militares (Santiago, Calatrava y Alcántara), Inquisición y Consejos Suprimidos; en el Archivo General de Simancas; en los fondos notariales y protocolos de los Archivos Históricos Provinciales de Jaén, Córdoba, Sevilla y Badajoz (con ricas escrituras de mayorazgos de los Sánchez de Arjona desde los siglos XV y XVI); en el Archivo General de Indias (Sevilla), en las series de Audiencia de Santa Fe, México y Guatemala; y en los libros sacramentales de las parroquias históricas de San Juan Bautista y San Martín de Arjona, Santa María de la Plaza de Fregenal de la Sierra y catedrales andaluzas desde el siglo XVI.
Entre sus personajes más destacados figuraron los capitanes de mesnada que tomaron parte en la reconquista de Arjona en 1244 junto al rey Santo; los alcaides y regidores que gobernaron el alcázar y municipio arjonero durante los siglos XIV y XV; don García Sánchez de Arjona, patriarca y señor del mayorazgo de Fregenal de la Sierra en el siglo XVI; don Manuel María de Arjona (1771–1820), insigne poeta, canónigo de la Catedral de Córdoba, miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y una de las figuras más preclaras de la escuela poética sevillana de la Ilustración; capitanes y maestres de campo que sirvieron a la Corona en las guerras europeas; y eclesiásticos capitulares que dotaron fundaciones de caridad y colegiatas con rentas alodiales de sus fincas de labranza.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de solar de hidalguía de sangre notoria inmemorial, hijosdalgos de casa y solar conocido en la Corona de Castilla y en el Reino de Jaén, amparada en las Leyes de Castilla y en las ordenanzas de la nobleza andaluza. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a impuestos pecheros y gravámenes serviles, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al uso de armas y espada noble, y del acceso exclusivo a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Sentencias dictadas por la Real Chancillería de Granada ratificaron secularmente su calidad de hidalgos de solar conocido y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en la fortaleza y solar matriz de la ciudad de Arjona (Jaén); en las casas principales de Jaén capital, Andújar, Baeza y Úbeda; en las soberbias casas-palacio de Córdoba, Sevilla y Málaga; en los monumentales palacetes y casonas de mayorazgo de Fregenal de la Sierra y Zafra (Badajoz); en las residencias nobles levantadas en la villa y corte de Madrid; y en las mansiones palaciegas y haciendas virreinales de ultramar (Bogotá, Cartagena de Indias, Ciudad de México y Santiago de Guatemala).
Su difusión territorial se produjo de manera orgánica siguiendo el cauce del río Guadalquivir hacia las fértiles campiñas de Córdoba y Sevilla, canalizándose paralelamente a lo largo de las cañadas reales y vías pecuarias hacia la serranía de Huelva y el sur de Extremadura, proyectándose finalmente a través de la Carrera de Indias desde el puerto de Sevilla hacia los virreinatos del Nuevo Mundo, sellando alianzas matrimoniales con esclarecidas familias de la nobleza castellana y andaluza, del patriciado concejil extremeño y de los caballeros de las órdenes militares antes de su plena integración en las instituciones modernas de la Corona.
Armas
Cinco puntos de azur, equipolados de cuatro de oro, o lo que es lo mismo, ajedrezado de nueve piezas, cinco de azur, equipoladas a cuatro de oro.
Otros traen: Escudo cuartelado: 1º, en plata, un trozo de muralla con puerta y dos dos torres, y una cruz encima; 2º, en gules, un aspa de plata; 3º, en gules, dos bandas de plata, y 4º, en plata, un toro pasante y tres cruces lisas, puestas en jefe.
Los de Jaén, traen: Escudo cortado por una faja, cagada de tres estrellas a la diestra: en lo alto partido: primero un castillo, y segundo, un aspa; en lo bajo, igualmente partido, primero, dos fajas, y segundo, un toro. (Desconocemos los esmaltes).
Otros de Andalucía trae también estas otras: En campo de gules, tres fajas, de oro; bordura de azur, con ocho estrellas, de oro.


