Arpajón, Arpajou, Arpagón
El linaje Arpajón (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y armoriales bajo las variantes tradicionales Arpagón, Arpajou, d'Arpajon, de Arpajon, o en sus formas compuestas de la alta nobleza d'Arpajon de Séverac) constituye una esclarecida, preclara y nobilísima estirpe de matriz toponímica, feudal y de inmemorial aristocracia militar europea originaria del reino de Francia (específicamente de las históricas regiones de Auvernia y Rouergue, en el Macizo Central y Occitania), investida de la más encumbrada dignidad feudal a través del histórico Ducado-Par de Arpajon, proyectando ramas de caballería de cruzada hacia los reinos hispánicos y, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, una fecunda y distinguida descendencia en el continente americano, con singular lustre y renombre en la isla de Cuba.
El origen de este linaje es rigurosamente toponímico, territorial y de alta nobleza feudal alodial:
El apellido es un toponímico puro de origen occitano del sur de Francia; deriva de la villa de Arpajon (antiguamente Arpajon-sur-Cère), enclave situado en el departamento de Cantal, en la histórica provincia de Auvernia; los señores feudales y magnates que ostentaron el dominio de esta plaza adoptaron el topónimo como apellido hereditario inalterable de solar, condición y armas conocido (d'Arpajon > Arpajón).
Históricamente, el apellido está indisolublemente asociado a una de las casas feudales más antiguas, encumbradas y poderosas del centro y sur de Francia: la Casa de Arpajon, cuyos barones y vizcondes dominaron amplísimas posesiones territoriales en el somontano del Macizo Central, singularmente en las regiones de Rouergue (actual departamento de Aveyron) y Cantal; mediante enlaces matrimoniales con las más ilustres casas de la nobleza merovingia y carolingia, incorporaron los señoríos y baronías de Calmont-de-Plancatge, Brousse y la histórica baronía de Séverac, erigiéndose en una de las casas rectoras del mediodía galo.
El linaje alcanzó la cúspide de la jerarquía cortesana y militar en el siglo XVII de la mano de Louis d'Arpajon (1601–1679), insigne general, teniente general de los ejércitos reales de Luis XIII y Luis XIV, embajador extraordinario de Francia en Polonia y caballero de las Reales Órdenes de San Miguel y del Espíritu Santo; por sus sobresalientes servicios militares en la Guerra de los Treinta Años y en socorro de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén en el asedio de Malta (1645), el monarca Luis XIV erigió sus extensos señoríos en Ducado-Par de Arpajon (Duché-Pairie d'Arpajon) en 1650 (reubicado formalmente tras la compra del marquesado de Châtres, en la actual región de Île-de-France, que tomó el nombre oficial de Arpajon).
Al compás de las alianzas dinásticas entre las coronas de Francia y de España durante la época de la Monarquía, así como de las corrientes comerciales y militares del siglo XVIII, miembros de ramas secundarias del linaje (asentados bajo las grafías hispanizadas Arpajón, Arpagón y la variante gascona Arpajou) se avecindaron en la península ibérica (Cataluña, Aragón y Andalucía) y pasaron a los dominios del Nuevo Mundo; en la isla de Cuba (con casas principales en La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba), la familia Arpajón consolidó una destacada posición social, vinculándose a la administración militar, las haciendas de caña de azúcar, la judicatura y las ciencias.
Etimológicamente procede de la toponimia paleocelta y galorromana del Macizo Central francés: remonta al antropónimo céltico o galo *Arpā o *Arpos, articulado con el sufijo locativo o de dominio territorial galorromano -ōnem / -on (Arpajon, documentado en textos medievales latinizados como Arpajonum, Arpadonum o Castrum de Arpajone), con el significado filológico original de «la heredad o dominio del valiente Arpo»; en la documentación escribanil hispánica y en los protocolos notariales coloniales, la pronunciación gala del grupo nasal y de la fricativa palatal sonora originó la adaptación ortográfica regular y acentuada Arpajón, la variante velarizada Arpagón y la forma con diptongo terminal Arpajou, manteniéndose todas ellas en ejecutorias y archivos parroquiales como testimonios legítimos de una misma estirpe.
Históricamente se distribuyó por las provincias francesas de Auvernia (Cantal, Arpajon-sur-Cère y Aurillac), Rouergue (Aveyron, Millau, Séverac y Rodez), Île-de-France (el ducado de Arpajon en Essonne) y París, extendiéndose hacia España en el Principado de Cataluña (Barcelona), el Reino de Aragón y Andalucía (Cádiz y Sevilla), y con singular y fecunda implantación en el continente americano en Cuba (La Habana, Matanzas, Cienfuegos y Santiago de Cuba), con presencias menores documentadas en México, Puerto Rico y los Estados Unidos; en sus solares históricos franceses y antillanos, los Arpajón ostentaron castillos y palacios ducales de sillería con fosos almenados, mayorazgos, ricas haciendas azucareras, capillas colativas y sepulturas de patronato en templos catedralicios; en la actualidad es un apellido de extraordinaria distinción onomástica, alta consideración social y reducidísima frecuencia demográfica, conservando sus portadores un hondo legado histórico y militar.
A lo largo de la Edad Media y durante la época de la Monarquía, los miembros de la casa de Arpajon mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio de las armas, la diplomacia regia y el gobierno territorial:
En Francia, los señores y duques de la casa de Arpajon tuvieron asiento en los Estados Generales y en los parlamentos de París y Toulouse, ejerciendo como tenientes de rey, gobernadores de plazas fuertes en Guiena y Languedoc, y mariscales de campo.
Don Louis d'Arpajon, I duque de Arpajon y Par de Francia, encabezó con heroísmo las tropas francesas en auxilio de la Orden de Malta en el Mediterráneo frente a los turcos otomanos, recibiendo el honor insigne de la Gran Cruz de Honor y Devoción de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta) y la merced del toisón y collares regios.
En los reinos hispánicos, caballeros de las ramas avecindadas acreditaron su nobleza de sangre y limpieza de linaje ante las justicias ordinarias y la corte de Madrid para su admisión en corporaciones de honor y en la oficialidad de los reales ejércitos.
En la Capitanía General de Cuba, miembros de la familia Arpajón sirvieron como capitanes de milicias disciplinadas, oficiales de la Real Armada y del ejército virreinal, desempeñando regidurías concejiles y alcaldías de cabildo en los ayuntamientos de La Habana y Matanzas.
Probaron rigurosamente su legitimidad de cuna y ascendencia de cristianos viejos sin mezcla servil ni penitenciada ante las autoridades eclesiásticas de las diócesis de Rodez, París, Santiago de Cuba y San Cristóbal de La Habana para proveer canonjías, dotar memorias pías y fundar capellanías familiares de mayorazgo.
El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo Nacional de Francia (París), en las series del Consejo Real, Gabinete de Títulos y correspondencia diplomática; en los Archivos Departamentales de Aveyron (Rodez) y Cantal (Aurillac), con los ricos fondos señoriales y notariales de las baronías de Séverac y Calmont; en el Archivo General de Simancas (series de Guerra y Estado); en el Archivo General de Indias (Sevilla), en las series de Santo Domingo y Audiencia de La Habana; en el Archivo Nacional de Cuba (La Habana, en los fondos de Protocolos Notariales, Tierras e Intendencia); y en los libros sacramentales de las parroquias históricas de Arpajon-sur-Cère, Saint-Sulpice de París y la Catedral de La Habana desde el siglo XVIII.
Entre sus personajes más destacados figuraron:
Los antiguos barones y vizcondes de Arpajon que participaron en las Cruzadas a Tierra Santa y en la Cruzada albigense durante los siglos XII y XIII.
Don Louis d'Arpajon (1601–1679), I duque de Arpajon, Par de Francia, teniente general de los ejércitos reales y embajador en Polonia.
Dignidades eclesiásticas y prelados de la familia que rigieron los obispados de Rodez y Cahors en los siglos XVI y XVII.
Oficiales de los regimientos franceses y españoles que combatieron en las guerras de sucesión y en el teatro bélico caribeño.
Don Carlos Arpajón y sus descendientes, hacendados y letrados que en los siglos XIX y XX dieron prestigio al apellido en la vida económica, judicial, farmacéutica y cultural de Cuba.
Científicos, educadores y patriotas que formaron parte de las instituciones republicanas y académicas antillanas.
En su estatus nobiliario, la casa gozó de la suprema consideración jurídica de Duques y Pares de Francia (Ducs et Pairs de France), barones de Séverac y caballeros de las órdenes del rey en el reino galo, asimilados en España al estamento de hijosdalgos de sangre y alta nobleza militar titulada, amparada en los tratados y pactos de familia de la época de la Monarquía. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a impuestos pecheros del común, disfrutando de fuero militar, del derecho al uso de armas con manto ducal y corona de par, y del acceso a las más encumbradas magistraturas del Estado; en Cuba y América, la estirpe mantuvo una encumbrada posición patricia en la administración civil y en el estamento de hacendados ilustres.
Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en el castillo feudal de Arpajon-sur-Cère (Cantal, Auvernia); en el monumental castillo de Séverac-le-Château (Aveyron, Rouergue); en el castillo y palacio ducal de Arpajon (Essonne, región parisina); en los palacetes urbanos de París; en las residencias nobles levantadas en Barcelona, Cádiz y la villa y corte de Madrid; y en las soberbias casas señoriales y haciendas de campo levantadas a partir del siglo XVIII en La Habana, Matanzas y Cienfuegos (Cuba).
Su difusión territorial se produjo de manera señorial desde el corazón de Auvernia y Rouergue hacia la corte de París e Île-de-France, proyectándose seguidamente por vía diplomática y militar hacia los puertos mediterráneos y atlánticos que enlazaban Francia con la península ibérica, canalizándose a través de las rutas marítimas hacia la Capitanía General de Cuba y el arco antillano, sellando alianzas matrimoniales con esclarecidas familias de la aristocracia gala, de la hidalguía castellana y andaluza, y de la nobleza patricia criolla cubana antes de su plena integración en las instituciones contemporáneas.
Armas
En campo de gules, un arpa cordada de oro.
Algunos pintan el campo de azur.


