Arquimbau, Archimbau

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El linaje Arquimbau (registrado en las fuentes históricas, protocolos notariales y censos forales bajo las variantes tradicionales Archimbau, d'Arquimbau, d'Archimbau, de Arquimbau, o en sus formas romances y occitanas medievales Archambaut, Archambault, Archembaud y Ercambald) constituye una preclara, noble y distinguida estirpe de matriz patronímica, alodial y de probada solera en el Principado de Cataluña dentro de la Corona de Aragón, con hondas raíces germánicas y occitanas afianzadas durante la Alta Edad Media, proyectando desde sus solares en la comarca de Osona (con centro señorial en la ciudad de Vic) y la ciudad de Barcelona casales armeros, ricas mandaciones territoriales y ramas del patriciado urbano hacia las instituciones de gobierno foral, donde sus miembros descollaron como ciutadans honrats, consellers del Consell de Cent, jurados, embajadores de la Corona de Aragón y magistrados a lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna.

El origen de este linaje es rigurosamente patronímico, militar y de patriciado cívico medieval:

El linaje remonta su génesis antroponímica al nombre de pila de origen germánico altomedieval Ercambald o Erkenbald; con la expansión franca y carolingia en el mediodía galo, la voz evolucionó en Occitania (sur de Francia) hacia las formas señoriales Archambaut, Archambault y Archembaud, ampliamente ilustradas por los barones y señores de Bourbon.

Al fluir los linajes ultrapirenaicos hacia la Marca Hispánica y el noreste peninsular durante la Alta Edad Media, la fonética y grafía del romance catalán asimiló de forma natural el antropónimo, fijándolo en la documentación escrita como Archimbau y, de manera regularizada, Arquimbau (en Pere d'Arquimbau > Arquimbau), consolidándose con el paso de las generaciones como apellido hereditario inalterable de solar, condición y armas conocido.

En el Principado de Cataluña, el linaje figura documentado desde los albores medievales vinculado tanto a la pequeña nobleza de armas y hombres de paraje como a la floreciente burguesía patricia; a partir de los siglos XIV y XV, miembros de la familia Arquimbau constan en las crónicas y actas de la ciudad de Barcelona integrados en el selecto estamento de los ciutadans honrats (la élite social y nobiliaria no titulada que gobernaba la capital a través del célebre Consell de Cent), desempeñando con gran lustre magistraturas de consellers, jurados de la ciudad, clavarios y comisionados reales para legaciones y embajadas diplomáticas al servicio de los monarcas de la Corona de Aragón.

Paralelamente, otra rama histórica de notable potencia señorial y alodial radicó en la comarca de Osona, singularmente en la ciudad episcopal de Vic y sus términos circundantes; allí poseyeron heredades francas, masías solariegas y casales de sillería que constan registrados de forma continuada en los censos de población antiguos (fogatges de 1497 y 1553), entroncando con familias de la hidalguía rural comarcal.

Etimológicamente procede de la composición germánica altomedieval Erkan-bald o Ercambald, formada por las raíces erkan («genuino», «puro», «noble», «preclaro») y bald («audaz», «valiente», «bravío en el combate»), significando filológicamente «el genuinamente valiente», «aquel que posee una audacia ilustre» o «noble y arrojado guerrero»; en la evolución lingüística romance occitana cristalizó en Archambaut, pasando al catalán mediante la sonorización labial de la desinencia (-baud > -bau) y la palatalización del radical (Archimbau / Arquimbau); en los protocolos notariales y censos catalanes de los siglos XIV al XVIII, las grafías Arquimbau y Archimbau alternaron con total equivalencia documental, precedidas con frecuencia de la preposición (d'Arquimbau), manteniéndose como cognomento familiar hereditario inalterable.

Históricamente se distribuyó por la provincia de Barcelona (con epicentro señorial y patricio en la ciudad de Barcelona, en las parroquias de Santa María del Mar y Sant Just, y en las comarcas del Vallès y Baix Llobregat), la comarca de Osona (con cuna en Vic, Manlleu, Roda de Ter y valles prelitorales), la provincia de Girona (Girona capital y comarca de la Selva), la provincia de Tarragona, las Islas Baleares, y de forma puntual en la corte de Madrid; en Barcelona y Vic, los Arquimbau ostentaron la titularidad de casas-palacio urbanas, masías alodiales con derechos de pastos y aguas, censales de la Generalitat, capillas de enterramiento preeminentes y capellanías de patronato familiar; en la actualidad es un apellido de dilatada solera histórica, nobleza cívica y moderada frecuencia censal, concentrando la inmensa mayoría de sus portadores en Cataluña (particularmente en Barcelona y su entorno metropolitano).

A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, los miembros de la casa de Arquimbau mantuvieron una continuada y calificada ejecutoria en el servicio diplomático, la fe pública y el gobierno concejil:

En la ciudad de Barcelona, los caballeros y próceres del linaje justificaron su condición de ciutadans honrats, donceles y miembros de la nobleza cívica ante el Consell de Cent y la Real Audiencia de Cataluña, gozando de asiento en los bancos preeminentes del consistorio e inmunidad de cargas comunes y pecheras.

Desempeñaron secularmente oficios de consellers de Barcelona, miembros del Consejo de los Treinta y jurados de la ciudad, participando activamente en las deliberaciones políticas que defendían los Usatges y las Constituciones de Cataluña frente al poder regio.

En la Corona de Aragón, actuaron como embajadores y comisionados extraordinarios de la ciudad de Barcelona ante los reyes Juan II y Fernando el Católico, velando por las prerrogativas comerciales del Consulado del Mar y la fiscalidad del Principado.

En la diócesis y veguería de Vic, ejercieron como jurados de la villa, procuradores de causas y administradores de las rentas capitulares de la Catedral de San Pedro de Vic, sosteniendo vínculos y aniversarios de misas dotados con rentas de sus heredades de Osona.

Probaron rigurosamente su legitimidad de cuna y ascendencia de cristianos viejos ante las autoridades eclesiásticas de las diócesis de Barcelona y Vic para proveer canonjías, fundar beneficios eclesiásticos y ejercer oficios de familiares del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en el distrito de Cataluña.

El linaje cuenta con una sólida y continuada constancia documental en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona (libros de acuerdos del Consell de Cent, libros de consellers y registros del Consejo de los Treinta); en el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), dentro de las series de Real Cancillería, Procesos de Cortes y Maestre Racional; en el Archivo Episcopal de Vic (con abundantes protocolos notariales y censos de Osona desde el siglo XIV); en los fondos notariales del Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona; en la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional (Madrid); y en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las parroquias históricas de Santa María del Mar de Barcelona y la Catedral de Vic desde el siglo XVI.

Entre sus personajes más destacados figuraron consellers y jurados que gobernaron el municipio barcelonés en momentos decisivos de los siglos XIV y XV; embajadores de la ciudad que negociaron concordias con las cortes aragonesas y las potencias marítimas mediterráneas; prohombres y terratenientes que preservaron las masías y vínculos alodiales en los valles de Vic; canónigos capitulares y beneficiados eclesiásticos que fundaron memorias pías dotadas con censos urbanos y rústicos; y letrados, procuradores y notarios de la corte del Real Acuerdo que dieron fe pública ante las audiencias regias de Cataluña.

En su estatus nobiliario, la casa gozó de la consideración jurídica de ciudadanos honrados de Barcelona y hombres de paraje en Osona, asimilados al estamento de hijosdalgos de sangre y solar conocido, amparada en los Usatges de Barcelona y en las leyes forales del Principado de Cataluña. Sus miembros ostentaron total exención tributaria frente a impuestos pecheros del común, disfrutando de fuero privativo civil y militar, del derecho al porte de espada y armas nobles, y del acceso exclusivo a las magistraturas concejiles de honor; las Reales Cédulas y decretos de insaculación en las bolsas secretas ratificaron secularmente su calidad nobiliaria y el legítimo uso de sus insignias heráldicas.

Sus casas solares, casales y caserones armeros principales radicaron originariamente en los palacetes urbanos y casas de mayorazgo de la ciudad de Barcelona (en el carrer de Montcada y en los barrios marítimos y concejiles); en los casales solariegos y fincas alodiales de la comarca de Osona (Vic, Manlleu y Roda); en las casonas de labranza noble levantadas en el Vallès; en las residencias avecindadas en la villa y corte de Madrid; y en las ramas establecidas modernamente en otras demarcaciones peninsulares.

Su difusión territorial se produjo de manera orgánica descendiendo desde la cuenca interior del río Ter y la plana de Vic hacia las arterias del Congost y el Besòs en dirección al llano de Barcelona, canalizándose paralelamente a lo largo de las rutas costeras y marítimas del litoral mediterráneo, sellando alianzas matrimoniales con distinguidas estirpes de los ciudadanos honrados barceloneses, de los mercaderes patricios matriculados y de la nobleza de masía antes de su plena integración en las instituciones contemporáneas.


Armas

Escudo de armas

Un buey pasante. (Se ignoran los colores).