Arra
Linaje antiguo y de notable brevedad gráfica, de naturaleza primordialmente toponímica, con foco histórico principal y más continuado en el norte de la península ibérica, estrechamente vinculado a la orografía, valles y lenguas de la cornisa cantábrica y las tierras vascongadas durante la época de la Monarquía, conviviendo con testimonios dispersos y menores en la ribera mediterránea.
Voz de naturaleza toponímica derivada del elemento léxico euskérico ar- / arri (piedra, peña, roca o cantera), confluente en ocasiones con raíces hidronímicas y oronímicas paleohispánicas afines a pasos pedregosos, barrancos o parajes rocosos, adoptado como sobrenombre por los moradores o poseedores de caseríos y pagos así nombrados; debido a su concisión morfológica, en los asientos parroquiales y notariales de los siglos XVI al XVIII alternó o sirvió de base a formaciones compuestas dotadas de sufijos locativos o abundanciales (como Arraiza, Arrambide o Arrasti), conservándose no obstante la forma matriz Arra como denominación familiar autónoma en pequeños núcleos solariegos.
Las crónicas de armas, censos antiguos y testimonios de archivo sitúan las casas más remotas de este linaje en el ámbito de Guipúzcoa y Vizcaya, donde sus miembros aparecen vinculados a la propiedad de caseríos rurales, ferrerías y al régimen foral de vecindad de las anteiglesias y villas marítimas y de interior. Desde estos focos matrices, ramas de la familia tomaron parte en los movimientos de repoblación interior hacia el norte de Burgos y comarcas limítrofes del Reino de Navarra, figurando inscritos en padrones y cuentas concejiles de los siglos modernos como labradores acomodados, oficiales mecánicos y partícipes en las milicias locales de defensa territorial.
Presenta una dispersión histórica de baja densidad demográfica, localizada principalmente en el País Vasco, Navarra y el norte de Castilla, con ramificaciones testimoniales posteriores en el centro peninsular y en diversos países de América a raíz de las corrientes migratorias de los siglos XIX y XX.
Las noticias documentales del linaje se conservan en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y finados de las diócesis de San Sebastián, Bilbao, Vitoria y Pamplona, en los protocolos notariales de escribanías guipuzcoanas y vizcaínas custodiados en los archivos históricos provinciales de la zona, en los censos de fogueraciones forales vascas de los siglos XVI y XVII, así como en padrones de moneda forera y libros de acuerdos concejiles de la época de la Monarquía.
En virtud del principio de hidalguía universal reconocido en los fueros tradicionales de Vizcaya y Guipúzcoa, los miembros de este linaje gozaron de la condición de hijosdalgo de sangre y de solar conocido por el mero hecho de su vecindad y naturaleza en tales provincias, acreditando nobleza y limpieza de sangre cuando pasaban a avecindarse en villas castellanas para quedar exentos del pago de pechos y acceder a los oficios reservados al estamento noble, sin que consten ejecutorias litigadas en contradictorio bajo esta estricta forma simple en la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid.
Tuvo sus principales casas solares en términos y anteiglesias de Guipúzcoa y del Señorío de Vizcaya, con radicaciones secundarias documentadas en la montaña de Navarra y en las merindades del norte de la provincia de Burgos.
A lo largo de los siglos modernos y contemporáneos, el linaje conservó una presencia discreta pero constante en las provincias cantábricas, transmitiéndose a través de un número reducido de ramas familiares fieles a sus solares de origen.
Armas
En campo de oro, cinco dados, marcados de cinco vistos, de plata y sable.


