Arrabal, Arravales, Arrabales

Versión de impresión

Linaje toponímico de nítida raigambre hispánica y profunda resonancia histórica y urbanística, originado durante las transformaciones poblacionales y militares de la Reconquista en la época de la Monarquía, bajo la impronta lingüística y organizativa del espacio urbano medieval en la península ibérica.

Voz de naturaleza toponímica procedente del sustantivo castellano arrabal, derivado del árabe hispánico ar-rabaḍ (barrio o arrabal situado extramuros de una ciudadela o recinto amurallado), aplicado originariamente para identificar y distinguir a aquellos individuos o familias que moraban, poseían bienes o procedían de las zonas habitadas surgidas fuera de los recintos fortificados de las villas y urbes medievales («el del arrabal»), consolidándose con el paso de las generaciones en apellido hereditario independiente.

Al derivar de una realidad urbanística común y reiterada en la geografía urbana medieval, se trata de una estirpe de carácter polifilético, con múltiples solares y troncos familiares independientes sin entronque común de sangre; sus testimonios más remotos sitúan casas de arraigada antigüedad en la Corona de Castilla, particularmente en las provincias de Burgos, Soria y Ávila, desde donde diversas ramas participaron en las empresas bélicas y repobladoras hacia el mediodía peninsular, alcanzando extraordinaria fuerza a partir de los siglos XV y XVI en el Reino de Granada y el obispado de Málaga (con especial notoriedad en las villas y términos de Antequera y Ronda), donde los arrabales hispanomusulmanes constituían parte esencial del trazado de las ciudades recién incorporadas.

Presenta una amplia y continuada dispersión geográfica en el territorio peninsular, con acusada densidad en Andalucía (Málaga, Granada, Jaén y Sevilla), la meseta castellana (Burgos, Soria, Madrid y Ávila) y Extremadura, habiéndose proyectado con posterioridad hacia diversos países de América a raíz de las corrientes migratorias de los siglos modernos y contemporáneos.

Las constancias documentales del linaje se custodian en los libros parroquiales de bautismos, matrimonios y defunciones de las diócesis de Burgos, Ávila, Osma-Soria, Málaga y Granada, en los protocolos notariales de los respectivos archivos históricos provinciales, en los censos y padrones concejiles de moneda forera y pechos de villas castellanas y andaluzas, así como en los libros de repartimientos de las ciudades reconquistadas en el Reino de Granada custodiados en el Archivo General de Simancas y en los fondos de pleitos de nobleza de las Reales Chancillerías.

Miembros de las ramas castellanas radicadas en las provincias de Burgos, Soria y Ávila probaron su hidalguía de sangre y nobleza inmemorial ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo reales ejecutorias de hidalguía de posesión y propiedad para ampararse en las exenciones fiscales de los hijosdalgo frente a las pretensiones tributarias de los concejos, desempeñando en Andalucía cargos concejiles de regidores, alcaldes de la santa hermandad y jurados en las villas donde alcanzaron vecindad y arraigo de distinción.

Tuvo primitivas casas solares en localidades de las actuales provincias de Burgos, Soria y Ávila, con casales de notable lustre y dilatada descendencia fundados con posterioridad en las ciudades de Antequera y Ronda (Málaga), así como en la propia ciudad de Granada.

A lo largo de los siglos modernos y contemporáneos, el apellido mantuvo una dilatada presencia demográfica e institucional en ambas mesetas y en el sur peninsular, figurando miembros de estas distintas casas en la milicia, la judicatura, las letras y la administración pública civil y eclesiástica.


Armas

Escudo de armas

En campo de sinople, un castillo de oro, aclarado de azur, y sobre la torre del homenaje, un asta de bandera, de plata. Bordura de gules, con ocho panelas de oro.

Escudo de armas

Los Arrabales, de Galicia, según Girón y Alonso de Santa Cruz, traen: En campo de sinople, una torre de oro, aclarada de azur.