Arrafán
Linaje de extrema rareza y marcada singularidad histórica en el ámbito peninsular, de inequívoca herencia andalusí y consolidado en la península ibérica a través de las comunidades mudéjares y moriscas durante la Baja Edad Media y la época moderna.
Voz de etimología árabe derivada del sustantivo o adjetivo al-raf‘ān o del nombre propio y sobrenombre ‘Arafān / ‘Arfān (vinculado a raíces semíticas relativas al conocimiento, la sabiduría o el discernimiento, o bien relacionado con raf‘ān, «el elevado», «el encumbrado» o de alta estima), incorporado al romance con la articulación aglutinada del artículo árabe al- (ar- por asimilación con la consonante solar rā’), fijándose en los registros bajo la grafía Arrafán como sobrenombre personal que devino en apellido hereditario oficial al ser consignado en los censos fiscales y libros sacramentales.
Al tratarse de una denominación de raigambre andalusí, sus focos matrices e históricos se localizaron de manera primordial en el sur y el levante peninsular, particularmente en demarcaciones del Reino de Granada, el Reino de Murcia, la Baja Andalucía y el Reino de Valencia; tras la incorporación de estos territorios a las coronas cristianas, diversas familias mudéjares conservaron sus apelativos tradicionales al recibir el bautismo, manteniendo sus asientos en los libros de repartimientos, apeos y censos concejiles hasta que las medidas asimiladoras y los decretos de expulsión de los moriscos a principios del siglo XVII provocaron la dispersión o contracción drástica de la mayoría de sus ramas.
Presenta una dispersión sumamente reducida y de carácter casi testimonial, concentrada históricamente en puntos aislados de Andalucía y el área levantina, habiendo pervivido únicamente a través de contadísimos núcleos familiares que lograron acreditar arraigo e integración civil, con presencias marginales posteriores en otros puntos de la península o en América a consecuencia de la emigración contemporánea.
Las constancias documentales del linaje se custodian en libros sacramentales de parroquias andaluzas y levantinas fundadas tras la conquista cristiana, en apeos y libros de repartimiento del Reino de Granada y del Reino de Murcia conservados en los correspondientes archivos históricos provinciales, en fondos de protocolos notariales de los siglos XVI y XVII, así como en registros concejiles y padrones de pechos de la Baja Edad Media y la época moderna.
La mayoría de sus miembros integró el estado llano de labradores, artesanos y vecinos concejiles pecheros, si bien algunas líneas familiares aisladas alcanzaron acomodo económico y reconocimiento vecinal que les permitió eludir las expulsiones generales, sirviendo cargos menores de república sin que consten ejecutorias de nobleza contradictorias litigadas bajo esta estricta denominación en las Salas de Hijosdalgo de las Reales Chancillerías de Valladolid o de Granada.
Tuvo sus primitivos asentamientos y casales en heredades, alquerías y términos rurales de Andalucía oriental y el Reino de Murcia, desde donde dimanaron escasas ramas hacia el Reino de Valencia y el interior andaluz.
A lo largo de los siglos modernos y contemporáneos, el apellido experimentó una disminución demográfica extrema, manteniéndose como un testimonio onomástico excepcional conservado por escasísimos linajes familiares.
Armas
En campo de oro, dos robles, de sinople, puestos en faja.
Otros, según J.-B. Rietstap, traen: En campo de oro, una torre al natural, surmontada de una bandera de gules, cargada de una cruz de plata. Bordura de oro, con ocho estrellas de gules.


