Arraga
Linaje antiguo de carácter toponímico originario del norte de la península ibérica, con sólido y comprobado arraigo en el ámbito vasco-navarro durante la Baja Edad Media y la época moderna, desde donde sus ramas alcanzaron notable proyección hacia América.
Voz de naturaleza toponímica euskérica derivada de la raíz arr- / arri (piedra, peña o roca) articulada con el sufijo locativo -aga («lugar de piedras», «pedregal» o «peñascal»), alusiva a parajes abruptos, términos pedregosos o caseríos edificados sobre riscos, consolidada como sobrenombre familiar y transmitida de forma hereditaria bajo las formas Arraga y Árraga.
Las crónicas de armas y los asientos sacramentales sitúan las casas más remotas de esta sangre en las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, así como en valles de la montaña foral de Navarra, donde sus miembros aparecen vinculados a la propiedad de caseríos solares, a la vida concejil y al servicio de las instituciones locales; a partir de los siglos XVII y XVIII, individuos de esta casa se embarcaron hacia las provincias de ultramar en calidad de militares, maestres de navío, comerciantes y funcionarios reales, fundando linajes de arraigo indiano con especial relieve y prestigio en Venezuela, señaladamente en la provincia y ciudad de Maracaibo (región del Zulia), donde formaron una destacada estirpe de letrados, servidores públicos y creadores plásticos.
Presenta una distribución peninsular concentrada históricamente en el País Vasco, Navarra y zonas septentrionales de Castilla, contando con su mayor densidad y notoriedad en el continente americano en el occidente venezolano, desde donde se registran también ramas menores en otras repúblicas hispanoamericanas y núcleos urbanos peninsulares contemporáneos.
Las constancias documentales del linaje se custodian en libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de las diócesis de San Sebastián, Bilbao y Pamplona, en los protocolos notariales de escribanías comarcales vascongadas, en los registros de la Casa de la Contratación y licencias de pasajeros conservados en el Archivo General de Indias en Sevilla, así como en los fondos eclesiásticos, capitulares y notariales del Registro Principal del Estado Zulia y el Archivo General de la Nación en Caracas.
En virtud de la legislación foral y del principio de hidalguía universal del Señorío de Vizcaya y la provincia de Guipúzcoa, los originarios de estos solares gozaron de la consideración de hijosdalgo de sangre y de solar conocido, justificando su nobleza y limpieza de sangre para acceder a cargos de república, milicias concejiles y órdenes militares, integrándose sus ramas ultramarinas en la oligarquía urbana y en los cabildos coloniales sin contradicción de estado.
Tuvo sus primitivas casas solares en términos y anteiglesias de Guipúzcoa y Vizcaya, además de solares documentados en la montaña de Navarra, erigiendo casa solariega de dilatada descendencia y abolengo en la ciudad de Maracaibo (Venezuela).
A lo largo de los siglos modernos y contemporáneos, el linaje mantuvo una presencia continua en las tierras forales cantábricas, al tiempo que consolidó en el ámbito americano su foco de mayor resonancia cultural y social.
Armas
En campo de oro, dos calderas de sable, puestas una sobre otra. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.
Otros: En campo de gules, un cañón, de oro.
Otros: En campo de sinople, un arcabuz, de oro, puesto en palo.
Los radicados en Herrán, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de gules, una faja, bretesada, de oro.


