Arriba
Linaje toponímico de comprobada nobleza y arraigada antigüedad en la Corona de Castilla y en el norte peninsular, originario de la cornisa cantábrica, las montañas de Burgos y la merindad de Pamplona durante la Baja Edad Media y la época moderna, desde donde sus ramas se extendieron hacia la Meseta y las tierras meridionales repobladas.
Voz de naturaleza toponímica romance derivada del adverbio y sustantivo locativo arriba (del latín vulgar ad ripam, «a la orilla», evolucionado a la noción de altura o elevación), empleada en los concejos medievales como sobrenombre descriptivo para individualizar a los linajes que poblaban el barrio alto, la aldea cimera o la ladera superior en contraposición a los del barrio de Abajo, o bien procedente del topónimo propio de la villa y lugar de Arriba en Navarra; se consolidó formalmente en los protocolos notariales y libros eclesiásticos bajo las grafías Arriba, De Arriba y la solución con apóstrofe D'Arriba.
Las referencias de mayor antigüedad sitúan las casas solares matrices de este linaje en la comarca de Trasmiera y en el Valle de Camargo (Cantabria), así como en el Principado de Asturias, las merindades de Burgos y el término foral de Arriba en la Merindad de Pamplona; desde estos núcleos septentrionales, caballeros de este apellido tomaron parte en las campañas militares y en la posterior repoblación de Castilla la Vieja, asentándose con firmeza en las provincias de Salamanca, León y Valladolid, y avanzando en los siglos XVI y XVII hacia La Mancha, Extremadura y el Reino de Granada, donde sus descendientes desempeñaron empleos de alcaldes de la Santa Hermandad, regidores de concejo y oficiales de milicias.
Presenta una continuada y extensa implantación geográfica en España, con una densidad especialmente destacada en Castilla y León (con gran arraigo en la provincia de Salamanca, Valladolid y León), la Comunidad de Madrid, Cantabria, Asturias y diversas comarcas de Andalucía, registrándose asimismo una notable presencia en varias repúblicas de Hispanoamérica (señaladamente en México, Colombia y Argentina) merced a las corrientes migratorias tradicionales.
Las constancias documentales de este apellido son muy abundantes y se custodian en los fondos de la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada, en los protocolos notariales de los Archivos Históricos Provinciales de Cantabria, Salamanca, Valladolid y Burgos, en los libros sacramentales de bautismos, matrimonios y difuntos de las diócesis de Santander, Oviedo, Salamanca y Pamplona, así como en los padrones de moneda forera y pechos de fondos concejiles de la Baja Edad Media y la época moderna.
Los miembros de las distintas casas de este apellido probaron reiteradamente su nobleza, hidalguía de sangre y limpieza de linaje ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada entre los siglos XVI y XVIII, ganando Reales Provisiones ejecutorias para gozar de exención absoluta del pago de pechos, tributos llanos y alcabalas en sus lugares de vecindad foránea; asimismo, individuos de este nombre ingresaron en corporaciones y cofradías nobles de Castilla e integraron los estados de hijosdalgo en los ayuntamientos de sus distritos.
Tuvo primitivas casas solares en la comarca de Trasmiera y en el Valle de Camargo (Cantabria), en las montañas de Burgos, en Asturias y en el lugar de Arriba (Merindad de Pamplona), fundando casales secundarios de notable lustre e hidalguía en villas de Salamanca, Valladolid y León.
A lo largo de los siglos modernos y contemporáneos, el linaje mantuvo una sólida vigencia en sus solares septentrionales a la vez que consolidó una dilatada presencia cívica, agraria y profesional en las tierras del centro y sur peninsular.
Armas
En campo de oro, una cotiza, de gules.
La rama de Segovia, según Vicente de Cadenas, usa: En campo de oro, veintiún pelotas de cañón, puestas seis, cinco, cuatro, tres, dos y una, de sable.
Los de Galicia usan: En campo de azur, un grifo de oro, coronado de lo mismo.


