Ataún
El linaje de Ataún (registrado en las fuentes históricas con las grafías Ataún, Ataun o de Ataun) es una estirpe toponímica de rancia solera, nobleza e hidalguía solariega, con su cuna geográfica absoluta e inequívoca en la provincia de Guipúzcoa. Como apellido de solar conocido, cuenta con una trayectoria documentada que abarca desde la Alta Edad Media vasco-navarra hasta su consolidación en la administración de la Monarquía Hispánica y su proyección ultramarina.
La cuna toponímica primaria del linaje radica en la villa y municipio de Ataun, situado en la comarca del Goierri, en la provincia de Guipúzcoa (País Vasco). La adopción del nombre de este enclave señorial como patronímico hereditario aconteció entre los siglos XI y XIII, cuando los caballeros titulares de sus caseríos infanzones y solares primitivos tomaron el topónimo de su tierra para certificar su procedencia agnática y su pertenencia al estamento noble.
Desde la perspectiva onomástica y etimológica, Ataún es un toponímico de nítida raíz euskérica altomedieval. El vocablo se compone de los términos ata- (variante de ate, "puerta, paso o garganta de montaña") y el sufijo locativo o diminutivo -un / -unh ("lugar de"), haciendo directa referencia a la ubicación del asentamiento primitivo en el angosto paso natural que comunica la comarca del Goierri con la Burunda navarra.
La historia de los miembros de esta Casa se halla íntimamente ligada a la defensa militar de los valles guipuzcoanos, a las juntas concejiles y a la administración local. Durante la Edad Moderna, los Ataún destacaron en la milicia real, en la carrera eclesiástica y en el gobierno municipal, sirviendo como alcaldes, regidores y jurados tanto en la villa de Ataun como en la cuenca de Pamplona y en los valles prepirenaicos navarros.
El solar primitivo radicó en los caseríos de hidalguía de la propia villa de Ataun, desde donde el linaje erigió casas solariegas secundarias en la comarca del Goierri, en Tolosa y en la capital navarra. Estos casales ostentaban en sus fachadas labras heráldicas esculpidas en piedra para testimoniar ante la comunidad la antigüedad de la estirpe y su fuero de inmunidad.
Los miembros de la Casa de Ataún gozaron prescriptivamente del principio de hidalguía universal reconocido a los originarios de Guipúzcoa. Este fuero les otorgaba el estatus legal de hidalgos de sangre de solar conocido, lo que garantizaba la exención absoluta del pago de pechos y tributos ordinarios pecheros, la protección de sus bienes y el derecho exclusivo a ocupar los cargos del estado noble en las Juntas Generales y en los ayuntamientos.
La huella documental de este linaje se encuentra profusamente preservada en el Archivo General de Guipúzcoa (Tolosa), en las Juntas Generales de Guipúzcoa y en el Archivo General de Navarra. Asimismo, a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, numerosos miembros del apellido comparecieron ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid para sustanciar expeditos pleitos de hidalguía, probanzas de limpieza de sangre y ejecutorias de nobleza.
Armas
La casa de Atáun trae: En campo de gules, un monte de plata, sumado de un castillo de oro. Asomado a una ventana de éste un hombre armado con una maza de hierro en la mano diestra, y un águila en la otra.
Estas mismas armas son las de la villa de Atáun.
Otros, según Francisco Lozano, traen: Escudo cortado: 1º, partido: primero, en campo de gules, con una banda de oro, y segundo, en campo de plata, dos fajas de veros de azur y oro, y 2º, en campo de oro, un oso su color natural, acechante.
La casa de Oñate, según Francisco Lozano, usaba: En campo de oro, una torre almenada de piedra y con homenaje, y acostada de dos calderas de sable, una a cada lado, y de cuatro crecientes ranversados de azur, dos a cada lado y encima de las calderas.


